Los 50 años de El Sadar

El Sadar cumple 50 años (1967-2017)

El 2 de septiembre se celebran las bodas de oro de un campo mítico

El Sadar cumple 50 años (1967-2017)
AmpliarAmpliar
El Sadar cumple 50 años (1967-2017)Archivo
El Sadar cumple 50 años (1967-2017)

CerrarCerrar

Fernando Ciordia

Actualizado el 24/08/2017 a las 10:11

El sábado 2 de septiembre será un día festivo para el osasunismo. Ese día el club celebrará el 50 aniversario de El Sadar, un estadio con una historia personal, todo un símbolo en el fútbol. Será con motivo de la visita del Huesca justo medio siglo después de que el Zaragoza y el Victoria de Setúbal portugués disputaran el primer partido en este escenario de mística especial. Así fue cómo se construyó.

Fueron varios los emplazamientos que se barajaron para reemplazar al viejo estadio de San Juan pamplonés. Los terrenos cercanos al Hospital Civil, Mendillorri y Mutilva estuvieron sobre la mesa, hasta que llegaron a buen puerto las conversaciones entre el alcalde Juan Miguel Arrieta y el presidente de Osasuna, Jacinto Saldise, para construir el estadio en suelo municipal. En el pleno del 2 de julio se llegó a un acuerdo para la compra de 50.000 metros cuadrados en el Soto de Lezkairu por 17,5 millones de pesetas. Sin embargo, informes del equipo urbanista del ayuntamiento aconsejaron el cambio de ubicación al Soto del Sadar. Se mantuvieron las mismas condiciones de compra, a la vez que se solicitó a la Diputación foral la cesión de unos terrenos para completar las instalaciones deportivas que quería el club (las piscinas y el Sadarcillo).

El estadio estaba junto al río Sadar, comunicado con la entrada a la ciudad de la carretera de Zaragoza y alejado del centro urbano. Tomás Arrarás fue quien redactó el proyecto. La directiva le planteó que el recinto se ajustase al máximo a la idiosincrasia de un equipo y una afición como los de Osasuna, recuerda José Javier Azanza en su libro 'Fútbol y arquitectura. Estadios, las nuevas Catedrales del siglo XXI'. El objetivo, que la grada estuviera pegada al césped. “Lograr las máximas condiciones de visibilidad y comodidad eran los dos ejes rectores del mismo”, explica Azanza, recordando que prácticamente todas las localidades estaban cubiertas, al considerar el clima húmedo de Pamplona.

Se diferenciaba de San Juan que no había fragmentación de gradas sino presentaba un aspecto homogéneo. Había dos niveles de alturas. El aforo total alcanzaba los 23.283 espectadores, de los cuales 7.334 eran de asiento. Entre Graderío Sur y Grada Lateral se colocaría el marcador simultáneo y el marcador del campo, con cartelones en rojo y azul. Junto a él estaban las cabinas para las retransmisiones de radio. Vestuarios, aseos, bares, enfermería... Todo estaba integrado en el proyecto.

Para comenzar las obras se hizo necesaria la tala de una parte de los árboles. Costó la construcción 51 millones de pesetas, que se unían a los pagados por la compra de los terrenos. La financiación se acometió con el dinero ingresado por la venta de San Juan (30 millones) y un préstamo de la Caja de Ahorros de Navarra, además de venta de jugadores. Las obras se iniciaron en octubre de 1966 a cargo de la constructora Erro S.A.. Se trabajaron en los últimos meses una media de 280 operarios al día, con 14.000 metros cúbicos de hormigón, dentro de los cuales iban 500.000 kilos de hierro y otros 350.000 kilos en la cubierta. El césped, de cuatro hierbas distintas, era único de España, señala Azanza en su libro. Otra de las novedades era la iluminación artificial, montado por la firma Ignacio Soria S.A. Se levantaron cuatro torres de 38 metros de altura en las esquinas, con 36 proyectores de luz más 38 focos de 1.500 vatios en las bandas. Por primera vez Osasuna podría jugar por la noche.

SE QUISO JUGAR EN AGOSTO

El club, con el equipo en Segunda División, decidió organizar un triangular para la inauguración. La cita estaba prevista para el 28 de agosto con el Zaragoza (se devolvía la invitación para inaugurar la Romareda 10 años antes) y el Español. Sin embargo, se pospuso al sábado 2 de septiembre de 1967. El equipo perico no pudo asistir ya que tenía el compromiso de presentarse ante su afición antes de la Liga. El sustituto fue el Vitoria de Setúbal, campeón de Copa de Portugal. Los participantes visitaron los monumentos más importantes de Pamplona, Elizondo y Javier.

Los actos comenzaron a las cinco de la tarde con la presencia de Juan Antonio Samaranch, entonces delegado nacional de Educación Física y Deportes, y de José Luis Costa, presidente de la Federación Española de Fútbol. El estadio fue bendecido por el párroco de San Fermín, en presencia de la directiva -encabezada por Saldise-, autoridades locales y personalidades del deporte navarro.

El Sadar fue una fiesta con 20.000 espectadores (no se llenó). Desfilaron los equipos de las categorías inferiores al son de las notas de La Pamplonesa. Zaragoza y Victoria empataron a uno. El primer gol fue obra del luso Pedras en el minuto 57. Al día siguiente, Osasuna se estrenó con triunfo ante el Victoria. Osaba tiene el honor de ser el autor del primer gol rojillo. Al mando de Martialay, también anotó el segundo tanto de aquel 3-1 que remató Jordana. Jugaron: Rodés; Rico, Ederra, Aguirre; Santamaría, Escolá; Astráin, Castany, Osaba, Pita y Jiménez.

En lo deportivo, el estreno del estadio no trajo buena suerte. Esa temporada, el nuevo Osasuna de El Sadar descendió a Tercera.

Hoy, 50 años después, el club ha dejado de ser propietario para salvarse de la desaparición tras la mala gestión de anteriores dirigentes y se está en vías de recomprar el patrimonio y acometer una ampliación y una reforma.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora