Entrevista
Imanol García, exrojillo en Indonesia: "Esta experiencia, salga bien o mal, me va a curtir y la voy a recordar"
Salió de Osasuna en 2019 y desde entonces ha tenido que hacer y deshacer maletas en varias ocasiones. La última, este verano, ha sido la más sorprendente, ya que el de Esquíroz, hermano de Unai, juega en la liga indonesia


Publicado el 10/10/2025 a las 05:00
La oportunidad de estrenarse fuera del fútbol español le ha llegado a Imanol García a punto de cumplir los 30 años. Después de jugar en Osasuna y en otros equipos más humildes, el último el Alcoyano, donde llegó a ser capitán, como su hermano Unai lo fue de Osasuna, el centrocampista de Esquíroz ha emprendido una aventura en Indonesia. Su equipo es el Persik, de Kediri, ciudad de 250.000 habitantes de la isla de Java a unos 600 km de la capital, Yakarta, y a 400 de la paradisíaca Bali. Al otro lado del teléfono, a más de 12.000 km de casa, Imanol cuenta su curiosa experiencia.
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¿Qué ha sido de usted desde que se fue de Osasuna?
He estado en varios equipos. Primero me fui a Córdoba, donde disfruté pero vino la pandemia y se llevó todo por delante. Después estuve en el Pontevedra y de ahí al Alcoyano, donde me asenté y fui renovando. Estaba contento y he estado cuatro temporadas.
Es curioso echar raíces en un equipo donde quizá no esperaba.
Sí, es sorprendente pero también me pedía la cabeza asentarme en un sitio, disfrutar y empaparme de la ciudad. Me lo pusieron todo muy fácil. Fui renovando y estuve contento. He estado cuatro años en 1ª RFEF, me hice importante en el vestuario y he sido uno de los capitanes.
Algo que por lo que se ve les va a los García Lugea.
-Risas-. Ya sabes cómo son los vestuarios. Van pasando las temporadas y van asumiendo ese cargo porque te quedas solo. Fui capitán con Primi, que es de Elche y lleva más años que yo, pero lo compartimos.
Está estable en una competición y de repente lo cambia todo. Cuénteme.
El Alcoyano tristemente descendió. La 1ª RFEF es exigente y descienden cinco equipos, y acababa contrato. En mi cabeza estaba también un cambio de aires y con el descenso más todavía. Decidí salir al mercado, que llevaba varios años sin hacerlo, y estaba valorando varias cosas para seguir en 1ª RFEF. Estuve viendo opciones y apareció esta oportunidad en el extranjero. Ahora hay agentes que te contactan y me llamó uno nuevo al que di la opción de que me moviera por esos países.
¿Cuál fue su primera reacción?
Iba a firmar por un equipo de 1ª RFEF y llegó esto que arrasó con todo. Hablando tanto con mi agente de España como con el intermediario que me ofreció este equipo, quedamos en que era una buena oportunidad con lo difícil que es este mercado, tiene que encajar tu perfil con lo que ellos quieren porque ahí hay límite de jugadores extranjeros. Una vez que tuve esa llamada, lo valoré con mi familia, con mis amigos y con mi pareja y decidí vivir esta experiencia que, salga bien o mal, me iba a curtir e iba a ser algo para recordar.
Todo un reto.
Sí. Hablas con compañeros que han salido al extranjero, que han vivido otra cultura, otro país, otra forma de entender la vida y eso te ayuda mucho para el futuro. Llevas ocho o nueve años jugando en los mismos estadios, para el mismo círculo de gente, y romper con eso y salir de la zona de confort es lo que te hace dar el paso.
¿Cuál es la reacción de sus padres, su novia, su hermano Unai?
Mis padres no sabían ni dónde estaba Indonesia -sonríe-. Mi hermano ya había firmado en Grecia y me dijo: “Yo también me voy a ir, por mí no te preocupes. Si te apetece y crees que vas a disfrutar, adelante”. Lo de mi pareja fue más complicado porque ella tiene trabajo en España y no podía venir aquí, por la estructura de esta liga, los viajes tan largos. Cada vez que jugamos fuera estamos tres días. No nos planteamos que viniera a vivir y eso fue lo más complicado, ver cómo podíamos cuadrar lo máximo posible. Pero sabíamos que esto tiene fecha de caducidad.
¿Ha firmado un año?
Sí, una temporada. Ella dejó en mis manos la decisión y así la tomamos.
Al margen de la motivación que tenía de cambiar o las condiciones que le ofrecieran, poder irse a un país que desde fuera es un gran destino turístico, con Bali al lado, será también un aliciente.
Sí. Una vez que estás cerca de firmar, te informas bien. Contacté con un jugador y un entrenador españoles y me hablaron bien de la liga y del país. Mi ciudad no es tan paradisíaca como puede ser Bali, es pequeña y de interior. No tiene el ocio de un país europeo. Lo que sí hay es infinidad de sitios para ver, naturaleza, cascadas, playa, monte... A mí me gusta mucho todo esto y cuando tengo parones de selección, en cuanto puedo, trato de visitar sitios y empaparme al máximo de todo.
¿Qué es lo que más le ha sorprendido para bien?
Lo que más me ha gustado ha sido el recibimiento, la hospitalidad de la gente local. Todo el mundo nos cuida superbién, son muy atentos. Muchos no saben hablar inglés y yo no sé hablar indonesio... pero están predispuestos a ayudarte en cualquier cosa. Y eso cuando llegas nuevo a un país te da mucha tranquilidad. Sabes que no te van a tratar de engañar y son buena gente.
Y si no sabe indonesio y allí no hablan español, ¿cómo se aclaran?
Tengo nivel medio de inglés de los años de universidad. Pero esta ciudad no es nada turística y el nivel de inglés es muy bajo. No es lo común. Estoy pegado al traductor de google donde tengo descargado el español, el inglés y el indonesio y con eso voy hablando con la gente. Y he aprendido algunas palabras para comunicarme.
Pero en el entrenamiento no puede estar con el móvil...
-Sonríe-. No, en el entrenamiento mal, pero las sinergias del idioma del fútbol se aprenden más rápido. También hay jugadores que han jugado en Sudamérica. Muchos han jugado en Uruguay y saben castellano o inglés. Nos hacen de traductores.
¿De dónde es el entrenador?
De Malasia, que tienen un idioma parecido al indonesio. Hace las charlas en inglés y en indonesio a la vez, para que nadie se sienta menospreciado.
Imanol ya ha metido dos goles...
Sí -sonríe-. No me caracterizo por ser especialmente goleador, pero en seis partidos he metido dos. Una faceta más que viste al jugador, pero ya me he encargado de decirles que no se emocionen que no voy a marcar diez goles -ríe-.
¿Qué tipo de fútbol se juega allí?
Hay límite de plazas de extranjeros y tratan de que los que vienen marquen diferencias. Comparándolo con España, son como lo de 1ª RFEF o nivel medio-bajo de Segunda. Son de baja estatura y buenas condiciones físicas sobre todo del tren inferior. Los partidos son físicos y se rompen en las segundas partes, hay mucha transición y verticalidad. Hace mucho calor, 31 grados de máxima y 23 de mínima, con mucha humedad todo el año. Las primeras semanas me ahogaba. Después el cuerpo se acostumbra. Tienes que adaptarte tú para ese ida y vuelta.
¿Nota diferencia en la alimentación?
Sí. Vas en autobús y ves campos y de las cinco horas de viaje cuatro son de ver arrozales. Se come mucho arroz, nasi goreng (plato de arroz frito), fideos, todo con especias y picante, que no me gusta mucho y por eso trato de combinar comer fuera y en casa.
¿Qué es lo que más echa de menos?
A mi gente, mi familia, mi pareja, mi perro Ron -un pomeranian de 5 años-, el día a día de España. Acabar de entrenar y tener esa vida que tenía.
DNI
Nombre Imanol García Lugea
Nacimiento Esquíroz, 26-12-1995
Familia Hijo de Juan Ramón (’Harry’) y Mariví, su pareja se llama María y su abuela Felicitas. Su hermano mayor es Unai, excapitán de Osasuna, ahora jugador del Panetolikos griego
Trayectoria San Juan (2014-15), Osasuna (2015-18), Villarreal B (2017-18), Nàstic (2018-19), Córdoba (2019-20), Pontevedra (2020-21), Alcoyano (2021-25), Persik Kediri (2025-)