Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

El protagonista de la jornada

El veneno de las abejas, la solución

Miguel Lezaun, extremo del San Juan, anotó el sábado uno de los tantos que dio el triunfo a los suyos ante el Tropezón. El canterano recurrió al curioso método de la apiterapia para superar dos lesiones graves de rodilla

Ampliar Miguel Lezaun, jugador del San Juan, posa en Carlos III dos días despúes de anotar su primer gol de la temporada
Miguel Lezaun, jugador del San Juan, posa en Carlos III dos días despúes de anotar su primer gol de la temporadaJosé Carlos Cordovilla
  • Guillermo Echeverría. Pamplona
Publicado el 02/11/2021 a las 07:54
Las lesiones forman parte del deporte, son inevitables. Algún día te puede tocar a ti y debes estar preparado. No hay que rendirse, debes trabajar, sacrificarte y rodearte de los tuyos para salir adelante. Eso hice yo y ahora me encuentro en un gran momento”. De esta manera resume Miguel Lezaun (Pamplona, 1994), jugador del San Juan, días después de anotar uno de los goles de la victoria de su equipo ante el Tropezón, un proceso que le ha tocado vivir en dos ocasiones. El primero llegó en 2014, tras una rotura del ligamento cruzado y parte del menisco de su rodilla derecha que le dejó más de 14 meses fuera de los terrenos de juego. El año pasado, de nuevo por culpa de la rodilla, se perdió gran parte de la temporada.
Todavía recuerda Miguel Lezaun el partido en el que su rodilla dijo basta por primera vez. “Fue ante al Txantrea. En una acción sentí un dolor muy fuerte, fue muy duro. Todavía tenía 19 años y me asusté un poco. Durante las primeras semanas lo pasé mal, no podía caminar y me frustraba mucho no poder hacer lo que más me gustaba, jugar a fútbol”, apunta el extremo del San Juan, quien trató de cuidar mucho el aspecto psicológico. “Entre la operación y el proceso de rehabilitación pasé más de un año en el dique seco. Mentalmente te afecta y ahí cobra mucha importancia el papel de la familia, amigos, compañeros de equipo.... La mejor forma que tienen para ayudarte es dándote ánimos, preocupándose por tí y hacerte tener la mente despejada durante un rato. Por suerte, con el paso del tiempo veía la luz al final del túnel y acabé recuperándome”.
UN NUEVO REVÉS
Lezaun regresó y siguió brindando grandes partidos a la afición del San Juan. Sin embargo, en diciembre de 2020 una piedra volvió a ponerse en su camino. Una nueva lesión en la rodilla le dejó cinco meses fuera de los terrenos de juego. “Recuerdo que mi último partido fue el de Copa del Rey ante el Granada. Llevaba arrastrando algunas molestias en la misma rodilla de la lesión anterior, pero no le di demasiada importancia. Sin embargo, todo fue a peor. Acababa todos los entrenamientos con la zona inflamada y llegó un punto en el que ya no podía ni correr. No quise ni pensar en que podía ser, pero sabía que algo no iba bien”, dice.
No quedó otra opción, Lezaun volvió a hacerse una radiografía que le confirmó una nueva lesión. “Vieron que tenía desgastado el cartílago de la rodilla. Era una situación delicada porque es un tejido muy difícil de regenerar. Fueron días difíciles. Tenía que ver cuál podría ser la mejor forma de recuperarme y curar de una vez por todas mi rodilla”, recuerda Lezaun.
Tras barajar varias opciones para llevar a cabo su rehabilitación se decidió por una un tanto peculiar de la que ni siquiera él había oído hablar. “Me recomendaron mucho acudir a un apicultor que trataba muchas enfermedades, especialmente a nivel de articulaciones. Al principio me sonó muy raro, pero me insistieron en tratarme con él. Su método era el siguiente: cada semana acudía un día a su consulta para que dos avispas me picasen en la zona de la lesión. Hecho eso, me iba. Así fue durante nueve semanas, viendo como las abejas inyectaban su veneno en mi cuerpo. Al parecer, el veneno hace que se genere una capa protectora por encima del cartílago. Suena todo muy raro, a mi también me lo pareció, pero resultó muy efectivo. Ahora me encuentro muy bien”, reconoce entre risas.
EL CLUB DE SU VIDA
Lezaun lleva al San Juan en el corazón. Un club que le cuidó en aquellos meses tan complicados y que le guardó un hueco en su plantilla a pesar de marcharse de España durante dos años. “Estudié Ingenieria Industrial y después realicé un máster. Tuve que marcharme a Alemania para hacer el Trabajo de Fin de Grado y a Estados Unidos para el del máster. Allí, en Norteamérica, el fútbol es muy distinto al de España. Es mucho más físico y se juega a un ritmo más alto, pero no se cuida tanto la técnica y los aspectos tácticos. No tuve la oportunidad de jugar durante esos dos años, pero cuando volví, el San Juan me recibió con los brazos abiertos”.
Actualmente vive su octava temporada en el primer equipo de la Agrupación. De hecho, en el último encuentro anotó un tanto en la victoria, ocho jornadas después, ante el Tropezón. “Me alegré mucho por el gol porque es una forma de ayudar al equipo. No lo estábamos pasando bien, pero este triunfo nos dará un plus de motivación para afrontar los siguientes partidos”, concluye.
volver arriba

Activar Notificaciones

Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE