Fútbol
Alex Satrústegui: "Mi sueño era jugar con Osasuna"
El exrojillo se fue a Estados Unidos como jugador y terminó siendo entrenador en New Hampshire durante nueve años


Publicado el 01/10/2026 a las 05:00
Los cinco navarros no están solos en Estados Unidos, a su lado se encuentra un gran conocido: Alex Satrústegui, donostiarra de 32 años, ex rojillo e hijo del histórico Jesús Satrústegui, máximo goleador de la Real Sociedad. Ahora es entrenador de SNHU (Southern New Hampshire University) y también uno de los responsables de que tantos futbolistas de casa hayan terminado allí.
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Porque él ya hizo ese viaje. Antes de recomendar Estados Unidos a otros, fue él quien se marchó. Nació en San Sebastián, pero a los tres años se trasladó a Pamplona donde tuvo una etapa muy rojilla. “Desde los 10 hasta los 22 años estuve en la cantera de Osasuna, pasando por todas las categorías. Crecí como jugador allí y como persona y la verdad que me marcó muchísimo”, recuerda. Después llegó al Calahorra donde disputó un playoff de ascenso que terminó sin premio. Y entonces, Estados Unidos apareció como una opción real para Satrústegui.


Su sueño seguía siendo llegar al primer equipo de Osasuna. Incluso llegó a estar convocado para un partido en Butarque después de varias semanas entrenando con los rojillos. Pero aquel día no llegó. “Era mi sueño desde niño. Pero, quién sabe, si hubiera subido al primer equipo igual no se me habría dado esta oportunidad, de la que también estoy súper a gusto y contento,” explica. En 2017 aterrizó en Southern New Hampshire University para terminar de estudiar Ingeniería Mecánica y jugar al fútbol. “Al principio quería venir casi un año y al final llevo nueve años. Si me llegas a decir en 2017 que iba a seguir aquí, te hubiera dicho que estaba loco”, recuerda entre risas.
En 2023 regresó a Southern New Hampshire, esta vez como entrenador. “Me encanta lo que hago. Poder darle esa oportunidad a otros chicos en los que me veo reflejado yo hace unos años es súper especial”, cuenta. Quizá por eso entiende tan bien a los chicos que llegan desde Navarra . “El haber jugado tantos años me ayuda a empatizar con ellos, resume. Aunque con diferencias. “Tienen un poco más de suerte, yo, cuando fui como jugador, no había ni un solo español en el equipo”, señala. Nueve años después, Satrústegui sigue al otro lado del Atlántico. Ahora no persigue el sueño de jugar en Osasuna. Su papel es otro: ayudar a que otros jugadores tengan oportunidades que él mismo tuvo. No solo encontró la felicidad en el fútbol. “Me casé con una chica estadounidense, fue una de las razones por las que me quedé”.