Real Madrid

Vinicius, renovación o venta

Tras la reunión de este miércoles, el Madrid debe decidir si apuesta por una de sus grandes estrellas o demuestra que su política económica está por encima de cualquier nombre

Vinícius Junior protesta durante el encuentro contra el Getafe
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Vinícius Junior protesta durante un encuentro de la pasada temporadaAFP7
Vinícius Junior protesta durante el encuentro contra el Getafe

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Agencia Colpisa

Publicado el 06/08/2026 a las 05:00

Hay momentos en los que un club no negocia solo un contrato. Negocia su propia identidad. El Real Madrid se encuentra exactamente ahí con Vinicius Júnior. El brasileño quiere un salario acorde a su condición de uno de los mejores futbolistas del mundo; el club acepta reconocer ese estatus, pero se niega a alterar una escala salarial que considera intocable. El resultado es un pulso que ha dejado de ser una renovación para convertirse en una cuestión de Estado en el Bernabéu. 

Este miércoles ambas partes se vieron las caras para acercar posturas, porque el escenario ya no admite demasiadas prórrogas. Frederico Pena, agente del futbolista brasileño, se ha sentado a hablar con el conjunto blanco, representado por José Ángel Sánchez que también se ha desplazado hasta Valdebebas.

La intención del club sigue siendo renovar a uno de los jugadores que ha liderado el último ciclo de éxitos, pero en Valdebebas también tienen claro que no permitirán que la negociación se eternice. Si no hay acuerdo en los próximos meses, el Madrid escuchará ofertas antes que correr el riesgo de llegar al verano con un futbolista cada vez más cerca de marcharse sin dejar un solo euro en caja. La venta, hasta hace poco una hipótesis remota, ha dejado de ser un tabú.

El interés del Arsenal, que ya ha trasladado a su entorno el deseo de conocer la situación del jugador, no hace sino alimentar el ruido alrededor de una negociación que parecía sencilla hace apenas un año y que hoy representa el principal frente abierto del club.

UNA NEGOCIACIÓN ENQUISTADA

La historia comenzó el 31 de octubre de 2023, cuando el Real Madrid anunció la renovación de Vinicius hasta junio de 2027. Aquel acuerdo, acompañado de una cláusula de rescisión de 1.000 millones de euros, simbolizaba la apuesta definitiva por el brasileño como una de las grandes referencias del proyecto.

Sin embargo, el contexto ha cambiado profundamente. La llegada de Kylian Mbappé, la evolución de la plantilla y el nuevo reparto salarial han obligado a replantear la jerarquía económica del vestuario. Lo que entonces parecía un contrato de largo recorrido se ha quedado corto para las aspiraciones del futbolista.

Las conversaciones comenzaron a enfriarse a mediados de 2025. Durante meses apenas hubo avances y el diálogo quedó prácticamente congelado por la distancia entre ambas partes. No fue hasta el pasado mes de julio, una vez finalizada la participación de Vinicius con Brasil en el Mundial, cuando las posturas volvieron a acercarse. El jugador reiteró su deseo de continuar de blanco y ambas partes acordaron retomar las conversaciones antes del inicio de la temporada. El deseo sigue siendo el mismo. El acuerdo, no.

EL DINERO MARCA LA DIFERENCIA

La discrepancia tiene nombre y apellidos: salario y prima de renovación. El Real Madrid está dispuesto a mejorar sensiblemente el contrato del brasileño. La oferta presentada ronda los 22 millones de euros netos por temporada, una cifra que le situaría entre los jugadores mejor remunerados de la plantilla. Sin embargo, el club considera que ese esfuerzo ya representa el límite de una política salarial diseñada para evitar desequilibrios dentro del vestuario.

El entorno de Vinicius piensa distinto. Aspira a un salario cercano a los 25 millones de euros y, además, reclama una prima de renovación similar a la que el Madrid ha abonado en los últimos años a futbolistas que llegaron libres, como Mbappé, Rüdiger, Alexander-Arnold o Konaté.

Es precisamente ahí donde Florentino Pérez se muestra inflexible. La dirección del club entiende que esas primas compensan la ausencia de traspaso en un fichaje, no la continuidad de un jugador que ya pertenece a la plantilla. Aceptar esa exigencia supondría abrir un precedente que podría condicionar futuras renovaciones.

MUCHO MÁS QUE UN CONTRATO

La negociación trasciende el caso Vinicius. En realidad, enfrenta dos modelos. Por un lado, el del futbolista que considera que su rendimiento y su peso mediático justifican situarse en la cúspide salarial del fútbol europeo. Por otro, el de un club que lleva años defendiendo que ninguna estrella puede alterar la estabilidad económica del proyecto.

El Real Madrid ya ha demostrado en otras etapas que está dispuesto a dejar marchar incluso a jugadores decisivos cuando entiende que las condiciones dejan de ser sostenibles. Esa filosofía forma parte de la identidad del club y es, precisamente, la que ahora vuelve a ponerse a prueba.

Las cifras deportivas sostienen buena parte de las reivindicaciones del brasileño. Desde su llegada en 2018 ha disputado más de 340 partidos oficiales con el Real Madrid y ha participado directamente en más de 220 goles entre tantos y asistencias. En ese tiempo ha conquistado 14 títulos, entre ellos dos Champions League, tres Ligas, una Copa del Rey, tres Supercopas de España y varios títulos internacionales.

Su crecimiento también se refleja en las estadísticas. Tras unos primeros cursos de adaptación, explotó definitivamente en la temporada 2021-22 con 22 goles y 20 asistencias. Un año después elevó todavía más su producción ofensiva con 23 tantos y 21 pases de gol. Aunque sus dos últimas campañas han sido más irregulares, continúa siendo uno de los futbolistas más desequilibrantes del continente y uno de los grandes activos deportivos y comerciales del club.

En Valdebebas insisten en que la prioridad continúa siendo la renovación. Nadie cuestiona el valor deportivo de Vinicius ni el impacto que tendría su salida. Tampoco el jugador ha transmitido públicamente un deseo de abandonar el club.

Pero el tiempo juega en contra de todos. El Madrid no quiere que el asunto se prolongue indefinidamente ni llegar a una situación que reduzca su margen de maniobra. Vinicius, por su parte, entiende que está en el momento de reclamar el contrato más importante de su carrera.

Las próximas semanas servirán para comprobar quién mueve primero una posición que, hasta ahora, permanece bloqueada. El desenlace definirá mucho más que el futuro de una estrella. También dirá hasta dónde está dispuesto a llegar el Real Madrid para defender un principio que ha marcado su historia reciente: que ningún futbolista, por decisivo que sea, está por encima del club.

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