Fase de ascenso a 2ª RFEF

La metamorfosis del Pamplona

El equipo de Lizasoáin, en Tercera División desde 2009, busca un histórico ascenso a la Segunda RFEF como colofón a su buen hacer deportivo e institucional. El conjunto de la Cendea de Olza ha pasado de no tener sede propia a tocar la gloria

Los jugadores del Pamplona celebraron el pase a la fase nacional junto a la afición
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Los jugadores del Pamplona celebraron el pase a la fase nacional junto a la aficiónJ.C. Cordovilla
Los jugadores del Pamplona celebraron el pase a la fase nacional junto a la afición

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Borja Bernarte

Publicado el 09/06/2026 a las 05:00

El Pamplona está a dos partidos de poner el broche de oro a una campaña para el recuerdo. Tras quedar en segunda posición en la temporada regular, los de Miguel Ángel Sierra también dominaron la promoción de ascenso para eliminar al San Juan y al Izarra, conjuntos con más experiencia en situaciones así por su pasado en categorías superiores. El 5-1 a los de Estella en el partido de vuelta no fue más que un reflejo de la superioridad que ha demostrado durante todo el campeonato donde se ha caracterizado, además, por su juego combinativo. 

El gran artífice ha sido el técnico Miguel Ángel Sierra que en su primer curso en Lizasoáin ha conseguido armar un equipo de autor casi con las mismas mimbres que el curso anterior. “Me gusta ser protagonista con balón y tratar de defenderme también con balón. Es la idea que tenía en la cabeza por toda mi experiencia. Sin balón hay que ser valientes y defender hacia adelante. Me gusta el fútbol vistoso sabiendo las limitaciones que hay. Los jugadores lo están asimilando bien y estamos contentos, más allá de los resultados”, expuso el técnico a principios de temporada.

La plantilla enseguida aceptó el reto que se le presentaba con un fútbol combinativo que ha puesto en práctica durante toda la temporada. Incluso en contextos diferentes como las eliminatorias a vida o muerte del playoff de ascenso. A nadie le importó asumir riesgos en la construcción para buscar el gol. El mejor ejemplo se vio el pasado sábado ante el Izarra cuando una pérdida en los primeros minutos pudo suponer el 0-1 de Miguel Díaz.

Una vez pasado el susto, la manita del Pamplona se cocinó a fuego lento con transiciones que penalizaron la mala presión del Izarra. Así llegó el doblete de Martín Saralegui o el tanto desde fuera del área de Xabier Cemboráin, todos ellos en un primer acto notable. Una de las claves para que los jugadores acompañaran la idea de Miguel Ángel Sierra fue el trato profesional hacia una plantilla con los mimbres ya hechos: “Mi trabajo con ellos es lo más cercano al fútbol profesional. Hacemos trabajos individualizados con ellos para mejorar cada uno en su posición. Trabajamos mucho a través del vídeo. Analizamos también al rival y trato de explicar por qué hacemos las cosas de una forma y no de otra. Lo están aceptando muy bien. Creen en la idea y van saliendo las cosas. Ellos son conscientes de que tienen que asumir riesgos, pero no me importa. Es un equipo valiente y saben que nos diferencia”, reiteró el preparador catalán. El tiempo le ha dado la razón.

UN CLUB NÓMADA

Sin embargo en un análisis más panorámico, la situación del Pamplona no ha sido tan positiva como en los últimos tiempos. El club se fundó en 1958 y hasta septiembre de 2012 no logró tener instalaciones deportivas propias. El complejo de Beitikuntzea, en Lizasoáin, fue la gran piedra angular tras años de mucho trabajo. La inversión inicial fue de cuatro millones de euros y no hubo subvención pública. Ángel María Villar, presidente de la RFEF, se desplazó para inaugurar los dos campos de hierba artificial. En esa época José Luis Díez Diaz era el presidente de la FNF. Manuel Larumbe tuvo el honor de ser el máximo mandatario del conjunto navarro.

Una entidad, ubicada ahora en la Cendea de Galar, que tuvo que peregrinar durante muchos años por la Comarca de Pamplona para competir en sedes provisionales: Echavacoiz, Jesuitas, Soto de Lezkairu, Úcar, Paternáin, Larrabide, Colegio de San Agustín, Padres Paúles, Colegio Amigó o Noáin.

En su mejor temporada desde que ascendió a la Tercera División en 2009, el Pamplona también jugará la próxima edición de la Copa del Rey como uno de los mejores segundos de toda la categoría nacional.

La fase nacional, un regalo que es envenenado para los equipos navarros

El Pamplona tratará de superar en la doble eliminatoria al Real Murcia Imperial, pero también a la historia reciente que no es nada positiva para los conjuntos navarros que se han clasificado para la fase nacional de ascenso a la Segunda RFEF. De hecho, ningún equipo foral ha conseguido el ansiado premio en las últimas cuatro temporadas. 

El ejemplo más reciente llegó el curso pasado con el Cortes. Los riberos fueron superados a doble partido por el Beasáin (1-2 y 2-0) para decir adiós a lo que hubiera sido un histórico ascenso. El Ardoi, que la próxima temporada competirá en la Primera Autonómica tras su dramático descenso, también se quedó con la miel en los labios hace dos años. Su verdugo fue el Anguiano, que ganó 0-3 en Zizur y le bastó el empate en tierras riojanas para tocar la gloria (1-1). Mismo final tuvo el Subiza, que este curso también ha jugado el playoff de ascenso. El descenso de Osasuna Promesas le hubiera frenado el camino en caso de lograr plantarse en la fase nacional. Fue hace tres campañas cuando El Palo andaluz se cruzó en el camino del conjunto de Sotoburo (1-0 y 1-3). 

El anterior equipo en quedarse en la orilla fue el Txantrea. Perdió por 3-0 en una única eliminatoria ante el Beasáin, que se disputó en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas.

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