Tarjeta roja

Cobardía

Si hay sujetos que son capaces de insultar y amenazar en la grada, cómo no lo van a hacer escondidos detrás de un pseudónimo o a la distancia de un teclado

P: Pablo Ibañez, Jesús Areso
L: Pamplona. Instalaciones del C.A. Osasuna en Tajonar.
T: Fútbol. Entreno del primer equipo.
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Pablo Ibañez y Jesús Areso en Tajonar en octubre de 2024 cuando ambos militaban en Osasuna
P: Pablo Ibañez, Jesús Areso
L: Pamplona. Instalaciones del C.A. Osasuna en Tajonar.
T: Fútbol. Entreno del primer equipo.

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María Vallejo

Publicado el 28/08/2025 a las 05:00

¿En qué momento hemos normalizado que a través de una pantalla una persona pueda escupir todo tipo de barbaridades en contra de otra? El que más agresivo escriba a golpe de tuit o post o como se llame ahora más guay es. Y en el mundo del fútbol, que no es precisamente un modelo de valores, la violencia digital está a la orden del día. Si hay sujetos que son capaces de insultar y amenazar en la grada, cómo no lo van a hacer escondidos detrás de un pseudónimo o a la distancia de un teclado. Es muy fácil. Da igual el blanco. Puede ser un árbitro, un(a) periodista o un futbolista porque como son millonarios se lo merecen.

Los futbolistas, ídolos de barro a los que se ama irracionalmente porque meten goles, o brillan, o simplemente visten la camiseta que tú sientes como algo propio, son al día siguiente la peor de las escorias si fallan, si dejan de rendir, si se van a otro equipo. Y ya no te digo si ese equipo es el que tú odias. No se critica, se destruye. Sería tan sano que se entendiese el fútbol (masculino) como un juego, como algo que une, y no como el peor foco de violencia en el deporte... Para ellos es su profesión y siempre querrán progresar y ganar más dinero. Como todo el mundo. El irracional amor a los colores es de la afición.

Las redes sociales son esa vía cobarde y dañina para insultar o desear la muerte a un futbolista porque falla un gol o porque te ha molestado que diga lo que libremente siente. Al mismo jugador al que has idolatrado ahora le deseas que no vuelva a pisar Pamplona. Le llamas traidor, rata, hdp. Te pasas por su cuenta personal para vomitar tu absurda y violenta frustración. Le dices al/la periodista que no hable más de él. Y aquí no pasa nada, porque tú sí eres osasunista.

Jesús Areso, o Pablo Ibáñez, o antes y sin redes, David López, o aún más atrás, Tiko, dejaron Osasuna con mucho ruido después de un gran rendimiento. Le toca a Areso ser ahora el objetivo. Como no me gusta que, después de declarar su amor (real) a Osasuna diga que vuelve a casa, un tópico entre los nervios de una presentación, o que su mejor etapa fue Burgos, donde se redimió y fue feliz, le deseo lo peor, en redes, claro. Qué cobardía. Ahora toca adorar a Rosier, a Boyomo, a Víctor, a Osambela. Pero pueden ser los próximos objetivos. Así funciona esto.

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