Eurocopa
Del chupinazo a la final: "Logramos entradas y nos quedamos”
Un grupo de vecinos de Azagra y Funes, además de amigos y familiares de los tres representantes navarros no faltaron a la cita en el Estadio Olímpico y vibraron con el triunfo de la selección


Actualizado el 15/07/2024 a las 08:06
Vibró una Pamplona teñida de blanco y rojo con las emociones a flor de piel por el último día de San Fermín y con la ilusión de ver ganar a la selección española una Eurocopa doce años después.
Algunos desearían haber estado en el Estadio Olímpico de Berlín para apoyar a los tres representantes navarros, pero primó estar en la capital navarra para despedir las fiestas. Otros, sin embargo, priorizaron un viaje a la capital alemana. Historias de todo tipo, pero con un denominador común.
Es el caso de Javier Medrano que puso fin ayer a su particular semana fantástica. El pasado 6 de julio vivió el chupinazo de San Fermín como buen navarro y el lunes viajó a Stuttgart para disfrutar de las semifinales ante Francia.
Un contratiempo hizo cambiar de planes al vecino de Azagra: “Me volvía el miércoles, pero se suspendió el vuelo. Al final logramos entradas para la final y nos quedamos”. Así que tocó visitar un par de días Núremberg antes de llegar el viernes a Berlín, escenario del partido.
En la capital alemana, el navarro Chicho -como le conocen en el pueblo- se juntó con otros compañeros de Funes que han estado estas semanas por el país germano disfrutando de la Eurocopa.
Azagra destaca las facilidades para moverse por todo el territorio: “Hay una tarjeta que vale 30 euros y puedes recorrer de punta a punta. En Berlín durante 36 horas el transporte era gratis: autobús, metro, tren...”. Suerte o no, el pañuelico con el escudo de Azagra ondeó en el coloso alemán antes del partido.


Tampoco faltaron a la cita con el Olympiastadion dos amigos de Nico Williams: Dani Mateos y Ahmed Ourzik. Ya en los cuartos de final frente a Alemania soñaron con estar el día de la final junto a su colega y cumplieron su palabra.
Pasaron de ver el duelo frente al anfitrión en un bar de Buztintxuri, el barrio donde el menor de los Williams ya hacía de las suyas antes de recalar en Bilbao de la mano de su hermano Iñaki.
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Ni los más optimistas pudieron imaginar que su amigo de toda la vida, el gran Willi como le llaman, iba a poner patas arriba a toda una nación a los dos minutos de la segunda mitad. Y encima tras culminar una gran asistencia de su inseparable Lamine Yamal. Todo un cuento.
Un día para el recuerdo también vivió la familia Merino Zazón y los Remiro Gargallo. No estuvieron solos en el éxito.