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El protagonista de la jornada

Una cuadrilla fuera del campo

El capitán del Corellano, Sergio Sanz, abre las puertas de un vestuario que no se rinde a pesar de la delicada situación del equipo

Sergio Sanz en el taller Serauto de Corella, donde trabaja en la admistración
Sergio Sanz en el taller Serauto de Corella, donde trabaja en la admistraciónBlanca Aldanondo
  • Guillermo Echeverría
Publicado el 27/10/2021 a las 06:00
La temporada del Corellano no está siendo fácil. Malos resultados, poco acierto de cara a puerta, momentos donde la suerte no ha acompañado... Una serie de factores que le han llevado a situarse en puestos de descenso. Pero rendirse no es una opción. Esa palabra no entra en un vestuario diferente, un grupo de amigos que valora de dónde viene su equipo y lo mucho que ha costado llegar hasta la Tercera División.
Su capitán, Sergio Sanz (Corella, 1990), trata de inculcar ese espíritu a los nuevos jugadores que llegan a Corella. “Lo que intento transmitir a los jóvenes es hacerles ver de donde viene este club. Estar aquí, compitiendo por quinta temporada consecutiva en Tercera es un privilegio. Cuando yo llegué estaba en Preferente, jugábamos en campos de tierra, hacíamos más viajes... Hay que aprender a apreciar lo que tenemos”, comenta Sanz.
Este mensaje cala rápido en el vestuario, compuesto en su mayor parte por chicos de Corella que comparten experiencias más allá del terreno de juego. “Alrededor del 80% de los jugadores son corellanos, cuatro o cinco vienen de Pamplona o Tudela y unos pocos son de pueblos cercanos como Alfaro o Cintruénigo. Muchos de nosotros nos conocemos desde hace muchos años, sabes todo los unos de los otros, y eso ayuda mucho dentro de un vestuario, especialmente a la hora de superar malos momentos. A los de fuera siempre les acogemos como uno más, entre todos buscamos crear una pequeña cuadrilla en la que se pueden compartir cosas más allá del fútbol. Siempre nos intentamos juntar, ya sea en comidas, cenas o por lo menos a tomar algo entre semana. Eso es lo que creo que nos diferencia del resto de equipos. Seguramente no seamos ni los más disciplinados, ni los que mejor juegan, pero es porque le damos mucha importancia al lado humano. La vida dentro de este vestuario es como si estuvieses en una bajera con todos tus amigos”, apunta el capitán del Corellano.
FORMA DE DESCONEXIÓN
Nadie cobra por jugar, cada uno tiene sus obligaciones ya sea trabajando o estudiando. Acaban acumulando un estrés que se libera durante los desplazamientos a los distintos campos de la Tercera División. “Al final cada uno tiene sus asuntos externos al fútbol y los viajes que hacemos en autobús para los partidos sirven muchas veces como ‘terapia’. Es cierto que hay de todo. Algunos jugadores prefieren estar a su aire, concentrados o escuchando música. Pero la gran mayoría aprovecha el trayecto para charlar, jugar a cartas o a cualquier otro juego. Este aspecto también sirve para hacer más piña. En otros equipos, cada jugador se marcha por su lado una vez, pero nosotros volvemos juntos”, dice Sanz.
MUCHO MÁS QUE TRES PUNTOS
En el último encuentro, el Corellano sumó su primera victoria de la temporada. Y no lo hizo ante un rival cualquiera, se impuso 2-1 ante el Subiza, un conjunto que no había dejado escapar ningún punto hasta el momento. Un triunfo que significó mucho para el vestuario. “Por fin conseguimos quitarnos un peso de encima, fue un alivio para nosotros. El equipo lo estaba haciendo bien en los últimos encuentros, pero estábamos teniendo mala suerte perdiendo los partidos en los minutos finales. Creo que esto será un punto de inflexión. Hasta ahora se ha visto a un equipo algo agarrotado, con poca confianza, quizá porque, a diferencia de otras temporadas, este año contamos con una plantilla muy joven. Vivir estas situaciones delicadas afecta más a los chavales, por eso es importante que los jugadores más veteranos estemos pendientes. A partir de ahora creo que iremos hacia arriba. Este sábado debemos darlo todo y sacar lo máximo que podamos ante el Txantrea”, concluye.
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