Fútbol
Fallece a los 73 años el entrenador navarro Pedro Barandalla
Estaba ingresado desde hacía unos días por covid y falleció este miércoles a primera hora de la noche


Actualizado el 29/04/2021 a las 07:50
El fútbol regional navarro perdió este miércoles uno de sus nombres más históricos e ilustres. Pedro Jesús Barandalla Sanz, arguedano de 73 años (22-2-1948), falleció ayer tras permanecer unos días ingresado en el hospital con coronavirus, un problema que le atacó seriamente y del que no pudo recuperarse.
El fallecimiento de Barandalla, que produjo apenas 24 horas después del trágico desenlace del jugador del Gares B Santxo Lamberto durante un entrenamiento con su equipo, tiñó de nuevo de luto el fútbol de la Comunidad foral, que tenía en el técnico ribero en uno de sus más reconocidos referentes.
Barandalla había ingresado hace unos días en el centro hospitalario junto a su esposa, María Ángeles Aristu, también afectada por el virus. Aristu también es una persona muy conocida, ya que ha sido concejal de Barañáin, localidad de residencia del matrimonio desde que se mudaron de Arguedas. Aristu pudo recuperarse del covid-19, pero su marido agravó y durante el día de ayer su familia se temía el fatal desenlace. Barandalla había afrontado graves problemas de salud, ya que hace una década sufrió un infarto y también superó un cáncer.
La Federación Navarra de Fútbol (FNF) hizo público el triste acontecimiento a través de sus redes sociales: “La FNF siente profundamente el fallecimiento de Pedro Barandalla Sanz, delegado federativo y, sin duda, uno de los entrenadores más reconocidos de Navarra. Enviamos en estos momentos tan duros todo nuestro ánimo y un fuerte abrazo a su familia y amigos”.
Una leyenda de los banquillos
Pedro Barandalla era posiblemente el rostro más conocido del fútbol regional navarro, sobre todo para los más veteranos, ya que su carrera en los banquillos se prolongó durante 38 años.
Catorce clubes tuvieron el honor de contar con este carismático técnico durante su trayecto: Iruña-Gaztea, Izarbide, Erriberri -tres etapas-, Iruña -tres etapas-, Pamplona, Txantrea, Valle de Egüés, Alfaro, Beti Onak, Azkoyen, Baztán, River Ebro, Larrate y Castillo.
Antes de ponerse el chándal para dirigir equipos, Barandalla también fue futbolista. Jugó en el Gaztelu Bira del trofeo del Irrintzi, en el infantil del Pamplona, y en el Iruña juvenil. A los 20 años colgó las botas.
También dejó los estudios pronto, a los 14 años, para ejercer su profesión: fontanero. Formó una familia con María Ángeles Aristu, y eran padres de tres hijas, Olivia, Eva y Diana, y un hijo, Víctor.
En 2006, se encargó de la dirección deportiva de la Peña Sport, y también fue delegado de distintos equipos, como el Lagunak, y trabajó con Osasuna como ojeador e informador de la Zona Media y la Ribera.
Actualmente, y hasta hace pocos días, se encontraba muy ilusionado y contento con su trabajo en la FNF como delegado federativo, labor que le llevaba a ver partidos de distintas categorías y hablar con los árbitros.
Reconocido y reconocible con su inseparable bigote, Barandalla había sido distinguido en numerosas ocasiones por su trayectoria deportiva. Le había sido concedida la Medalla de Plata al Mérito Deportivo en 2004, la Insignia de Oro de los Entrenadores Navarros en febrero de 2020 y la Insignia de Oro de la FNF.
Los distintos clubes a los que dirigió Barandalla y otros equipos del fútbol regional se sumaron al duelo por su muerte a través de las redes sociales, muy afectados por su desaparición.
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