Fútbol sala

Rafa Usín: "El Xota me convierte en un jugador respetado y valorado"

Llegó con 19 años al equipo navarro, donde, en dos etapas, vivió trece temporadas que le encumbraron a él y al equipo. Afincado en Navarra, el ala pívot madrileño anuncia su retirada

El ala pívot Rafa Usín ha anunciado su retirada con trece temporadas en el Xota en su currículo deportivo
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El ala pívot Rafa Usín ha anunciado su retirada con trece temporadas en el Xota en su currículo deportivoSERGIO MARTÍN
El ala pívot Rafa Usín ha anunciado su retirada con trece temporadas en el Xota en su currículo deportivo

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Irache Castillo

Publicado el 09/10/2026 a las 05:00

Él mismo lo dice y no hay opción de discutir: Rafa Usín es Xota y Xota es Rafa Usín. El jugador madrileño, totalmente afincado en Navarra, se retira a los 39 años. Lo anunció el miércoles con un vídeo que colgó en sus redes sociales. El escenario elegido es Anaitasuna y el motivo lo tiene claro: “Es donde más feliz he sido”. Internacional, se despide después de dos años en el Lauburu guipuzcoano de Segunda B. Atrás deja una carrera de 23 años en la que el equipo navarro, con trece temporadas en sus filas, le dejó un poso inigualable. 

¿Qué le ha llevado a poner el punto final a su carrera deportiva?

La necesidad de estar más tiempo en casa. Yo hace dos años dejé Alzira, la élite, por eso. Fue una decisión familiar. Posiblemente la primera decisión familiar que tomamos después de 20 años. Mis hijas querían estar aquí. En el momento que dejo la élite me aparece el regalo de Lauburu. Y ahí ya soy consciente de que estoy en un club perfecto para el final de mi carrera, por cómo me han tratado, cómo he valorado la plantilla que había, lo que hemos conseguido. Fui a un año a ver qué pasaba y salió de lujo. Este segundo año lo he disfrutado mucho más, porque tenía en mi cabeza ya dejarlo.

Como decía, empezó con 16, tiene 39. Ha sido una carrera de 23 años. ¿Cómo le gustaría que se le recordara?

A mí me gustaría que cuando digan mi nombre la gente sonría. Yo solo quiero eso. Me pasaban datos y parecía un ordenador. Ha metido no sé cuántos goles, he jugado x partidos pero yo quiero que la gente cuando oiga Rafa o Rafa Usín sonría, te quiera dar un abrazo y que diga qué a gusto estábamos. Eso es lo que queda. Yo lo soñé, lo viví y lo disfruté al máximo, como he puesto en redes. He tenido esa suerte. Después de tanto tiempo mirar atrás y ver que la gente me escribe, me llama, se preocupa, me llena. Deportivamente, habrá gente que le encante, que diga que no tenía el nivel,  que no me pueda tragar, que me quiera en su equipo, pero al final queda la persona. A mí me han criado así, que lo importante es la persona. Me voy supertranquilo y estoy de verdad muy abrumado con todo lo que estoy recibiendo. Me parece acojonante.

Se ha instalado en Pamplona, ¿el Xota le ha dado mucho más que una carrera?

Todo, todo. Es que si yo hubiese escrito un guión no hubiera podido ser mejor. Si me preguntan: ‘¿tú de pequeño qué querías ser?’ Yo quería ser jugador de fútbol sala, no de fútbol. Siempre he jugado a fútbol sala y se me ha dado bien. Con 16 años ya estaba liado ahí, intentando levantar la cabeza y aparece Xota. No solo me convierte en un jugador superconocido, respetado y valorado, si no que me da lo mejor. Conozco a mi mujer, hago la vida con ella. Mi vida cambia totalmente desde que Ainara entra en ella y tengo a dos niñas. Yo no sé quién podía escribir un guión perfecto viniendo de una ciudad como Madrid. Normal, a lo mejor, es que un navarro se vaya a Madrid a ver qué pasa. Pero que yo viniese aquí y que me estuviese esperando todo esto para mí es la lección de vida.

Fueron 13 temporadas en el Xota, ¿qué destacaría de este club?

Creo que cuando llegué, era un club superrespetado. Tenía otro tipo de poder adquisitivo. Cuando nosotros llegamos, el bloque de los españoles Jesulito, Carlitos, Javi, Palote, se creó ahí el germen del bichito verde, que eso nos hizo ser diferentes a todos. Yo me acuerdo que íbamos a los pabellones y todo el mundo era de su equipo y del Xota. Lo que conseguimos construir es que uno más uno no fueran dos y que el pequeño podía ganar al grande, pero no sufriendo, que había que sufrir, sino jugándole bien. Yo me acuerdo que era normal que viniese el Barça y perdiese o acabar terceros en una liga regular con casi 60 y pico puntos. Se creó una imagen de la que la gente se apropiaba. Yo me he apropiado de los valores que aprendí dentro de una pista de fútbol sala y los utilizo con mi familia: trabajar, querer, el sacrificio, la humildad, el equipo. Yo pienso que eso se creó entre jugadores jóvenes y que teníamos un nivel deportivo muy alto.

Rafa Usín, con la camiseta verde, vivió trece temporadas en el Xota
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Rafa Usín, con la camiseta verde, vivió trece temporadas en el XotaJESÚS CASO
Rafa Usín, con la camiseta verde, vivió trece temporadas en el Xota

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¿Ese vínculo se mantiene?

Totalmente, totalmente. Al final sí es cierto que tratas más con unos y menos con otros, pero nos guasapeamos, tenemos relación, muchos vaciles. Yo tomo mucho café con gente del Xota, con miembros, con jugadores, exjugadores y tenemos mucha conexión. Nos seguimos riendo de las mismas tonterías de hace 10 años. Eso es muy bonito. Eso me parece único. Me parece único porque puede que lleves un tiempo sin verles, dos o tres meses, te tomas un café y vuelves otra vez como si no hubiese pasado el tiempo. Eso es, yo creo, el mayor título.

¿Cómo se amoldó a una categoría como la Segunda B?

Pues de la misma forma que en la Primera División. Es que yo creo que juegue donde juegue, donde esté, voy a seguir siendo exactamente igual. Cuando dejé la élite en la Primera División, el cuerpo, la cabeza me lo pedían porque para mí lo más importante es la familia. Estaba también saturado un poco de la élite por el fútbol sala que se practicaba, por lo que había, por cosas que cada vez eran más diferentes al fútbol sala que había conocido. No tuve ningún reparo en dejar la élite. Entonces cuando me salió la opción de Lauburu, me interesé un poco, pregunté a gente que había estado no solo en el club sino en la categoría y me dijeron: ‘Rafa te va a gustar, hay muchos más ataques, hay muchos más tiros a puerta, se defiende menos, está superbien’. Dije es lo que quiero. Hay un nivel mucho más alto de lo que la gente cree y me lo he pasado muy, muy bien. Los últimos dos años en Lauburu he disfrutado muchísimo.

¿Se puede quedar con uno o dos momentos deportivos de los que vivió en el Xota?

Es que tengo tantos… Me quedo con uno muy malo, que es en la final de la Copa del Rey. Yo gané dos Eurocopas. Me dicen que me quitan las dos y gano un título con el Xota y me las quito sin pensarlo. Mi debut fue muy bonito también, contra el Barça. El primer balón que me llegó y lo enchufé, pero es que he vivido muchísimas cosas: la final de Liga de 2010, pero nos pilló muy jóvenes y contra el mejor Pozo de toda la historia. Ver dos mil personas en esa final en Guadalajara llenando el pabellón, la grada del rival, que estaba medio vacía hasta que empezó el partido… Crecimos a la vez que el Xota. Crecimos juntos el club, la plantilla y yo personalmente.

Además de vivir ese crecimiento y los mejores años del club también le tocaron otros no tan buenos.

Sí, muy malos, muy malos como la salida que tuvimos nosotros tras la pandemia. Ninguno queríamos salir y tocó hacerlo. A partir de ahí el club intentó resurgir y no lo ha conseguido. Mira cómo está la situación ahora. Es una pena, una lástima.

Los últimos meses han sido muy convulsos

Desde que me fui, no he roto nunca ningún vínculo con lo que representa el Xota. He podido romper vínculos con gente, con miembros, pero no con el Xota. Entonces, yo me sentía un seguidor más. Yo me fui de aquí de Pamplona en 2020 y yo seguía viendo los partidos del equipo. He sido verde, soy verde y a mí eso no me lo va a quitar nadie. Todo lo que ha ido pasando este año yo no lo he leído en la prensa, yo lo he ido sabiendo por toda la gente que está muy cerca del club y he alucinado. Nosotros construimos un respeto y pusimos al Xota, no sólo nuestro grupo sino mucha gente, en un nivel top. Ahora yo veo que se ha destruido la palabra Xota y eso para mí es la mayor tristeza. Que ahora haya jugadores más jóvenes, que este año se esté luchando por no descender. Eso es un deporte. Se podrá bajar y si los valientes de Asier Cotelo o Miguel Ángel Maeztu, que son unos valientes y hay que aplaudirles, consiguen hacer un proyecto y un presupuesto volverán, volverán. Pero manchar una imagen, eso cuesta mucho. Lo que me duele es que el Xota era una cosa y ahora no es lo mismo.

De hecho, ha elegido Anaitasuna en el vídeo de despedida que ha dado a conocer en redes sociales.

Porque es donde más feliz he sido. Yo quería que la gente entendiese que tuve un sueño como un niño jugando en el patio, en una pista con la red rota, que era como jugábamos y con dos abrigos de portería. A mí lo que me cambia la vida es Pamplona y Pamplona es Anaitasuna. Yo cierro los ojos y oigo el runrún, oigo mi nombre, siento el balón, pero es que eso está ahí. Yo quiero a Anaitasuna, todo lo que conlleva la gente, la grada. Yo voy por la calle en Pamplona y la gente me sigue parando solo para decirme: cómo jugabais... Hace poco me paró en la Rochapea un chaval y me dijo: ‘Yo no te he visto jugar, tenía 11 años, pero mi padre me dice que tú en un partido mandaste callar al Jaén’. Todo eso va a quedar siempre ahí, ese poso existe. Rafa Usín es Xota y Xota es Rafa Usín. Eso está ahí.

¿Qué piensa cuando mira ese 10 que lució en la camiseta del Xota?

Me lo dio todo. Tengo el número 5 muy bonito cuando debuté, pero el 10 es... Yo tengo muchas camisetas del Xota, tengo la última también, y cada vez que las veo siento que me hablan. Ahora que estamos en plan jubileta estoy sacando todo, veo las equipaciones y solo ver la camiseta siento perfectamente lo que he vivido con cada una, porque la he sentido como si fuera mi propia piel. Así lo siento y así siempre lo sentiré.

¿Qué va a hacer Rafa Usín sin jugar al fútbol sala?

Voy a estar relacionado con el fútbol sala, seguro. De entrada, yo tengo una empresa de servicios deportivos, que hago extraescolares de fútbol sala en colegios. Me lo paso increíble con los enanos. Y luego tengo un formato que he lanzado en el extranjero, donde vamos a formar Pola y yo a Estados Unidos, a Australia, vienen aquí. Aburrir no me voy a aburrir.

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