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Fútbol Sala

David Urdánoz, árbitro: “Empiezas a arbitrar por cuatro duros, y luego te das cuenta de que te gusta”

El árbitro navarro David Urdánoz sigue siendo el número uno del Fútbol Sala español. La temporada pasada lo dirigió todo y por ello la RFEF le ha elegido Mejor Colegiado 2021-22

Ampliar Urdánoz recibe el premio de mejor árbitro de Fútbol Sala de manos de Luis Rubiales, presidente de la RFEF.
Urdánoz recibe el premio de mejor árbitro de Fútbol Sala de manos de Luis Rubiales, presidente de la RFEF.CEDIDA
  • Fernando R. Gorena
Publicado el 25/08/2022 a las 06:00
“Estoy contento y orgulloso. Ha sido una temporada muy buena”. Con esta naturalidad se despachaba David Urdánoz después de recibir de las manos del presidente de la RFEF, Luis Rubiales el trofeo que le acredita como Mejor Árbitro de Fútbol Sala en la temporada 2021-22. “Ha sido un año muy bonito, una temporada para enmarcar”, concluye.
¿Cómo empezó a arbitrar?
Me inicié con 20 años en el Torneo de la Universidad, jugando con los amigos. Como nos teníamos que arbitrar entre nosotros mismos, nos ofrecieron darnos una charla sobre las reglas. En la charla nos dijeron que podríamos federarnos y arbitrar otros partidos. A los 20 años, si quieres sacarte unos dinerillos, o trabajas en San Fermín o arbitras. Empiezas a arbitrar para sacarte cuatro duros y pagarte tus fiestas pero luego notas que te gusta, que lo haces bien y que empiezas a ascender. Más adelante, miras hacia atrás y ves que ya tienes una trayectoria acumulada. Entonces ya eres árbitro
¿Cuándo se dio cuenta de que realmente ya era árbitro?
Me encargo de dar las charlas a los compañeros que ingresan cada año en el Comité y les digo que todos se han apuntado a ser árbitros pero que solo algunos se volverán árbitros. Ser árbitro es un estilo de vida. No sabes muy bien por qué, pero, cuando llega el verano y es tiempo de descansar, notas que te apetece que empiece la temporada otra vez. Ahí es cuando te das cuenta de que eres árbitro, cuando sientes que te gusta, no sabes por qué, pero te gusta. A partir de entonces, te vuelves árbitro para toda la vida. Llevo más vida siendo árbitro que no siéndolo.
¿Y no le atrajo ser jugador?
En esta vida hay que conocer los propios defectos. Yo tenía dos pies izquierdos. Lo mío era divertirme con los colegas. Yo era portero porque no quería serlo nadie. Lo mío no era jugar.
¿Ni ser árbitro de fútbol 11?
Ahora es más normal que los jóvenes compaginen ambos deportes y después te dediques sólo a uno de los dos. En mi caso, empecé sólo con el fútbol sala. De pequeño era muy aficionado a Osasuna pero diferenciaba que mi afición era el fútbol y mi trabajo el fútbol sala. No quería mezclarlo. Además, los navarros estábamos muy bien representados con Undiano y preferí dedicarme solo al fútbol sala. En invierno, además, en Pamplona hace mucho frío y es mejor pitar a cubierto.
¿Los jugadores de fútbol sala se parecen más a los de baloncesto o a los de fútbol?
Más a los de fútbol. La gran mayoría de aficionados que van al fútbol sala son también aficionados al fútbol, con lo cual tienen ese punto de competitividad profesional. Los jugadores de fútbol sala son profesionales y por eso existe esa tensión. Es verdad que, al no tener detrás tanta presión mediática, el nivel de estrés de los árbitros es diferente, pero los jugadores son muy exigentes. Es muy parecido al fútbol aunque hay una mezcla. Existe el respeto propio de los deportes de pista, pero también hay presión influenciada por el fútbol.
¿Y el público?
El público, como aficionado también al fútbol, es un público que aprieta. En pabellones grandes, es más difuso, pero en partidos de pueblo es un aficionado más de fútbol. También es cierto que el aficionado de fútbol regional ha evolucionado con los años y hay mucho más respeto hacia la figura del árbitro aunque por desgracia siguen existiendo cosas que nadie desea de forma puntual. A nivel general, igual que en el fútbol se respeta más al árbitro, en fútbol sala también.
¿Y por las árbitras?
Estamos comenzado. Lo primer es eliminar las barreras a nivel de sociedad. Tendría que ser normal que se aceptasen sus decisiones. A partir de ahí, solo falta que haya chicas que quieran ser árbitras y que les guste hacerlo. No es cuestión de cuotas. Tenemos unas chicas en el Comité Navarro que están pegando fuerte y que quieren ir hacia arriba.
¿Un consejo para los novatos?
Disfruta de lo que haces, comprométete con lo que haces y entonces es cuando te sentirás bien con lo que estás haciendo. A partir de ahí, la vida y las circunstancias te llevarán por un lado o por otro, pero al menos disfrutarás día a día de lo que tienes. Ser árbitro de fútbol sala implica que el día a día te compense. Si no, no merece la pena.

“La sociedad cada vez acepta menos las agresiones contra los árbitros”

En fútbol sala solo hay VAR en las finales, ¿es bueno o malo?
Hemos estado a punto de tener Soporte de Vídeo, como parece que se va a llamar, esta temporada en todos los partidos de liga pero una serie de procesos administrativos hemos llegado tarde. Se supone que lo tendremos el año que viene. Mi opinión es que ha llegado para quedarse. La sociedad, si tiene una herramienta que pueda darle una respuesta exacta, la va a querer. Hay momentos del juego tanto en fútbol como en fútbol sala que no tiene sentido que dependamos del error de una persona o de que esté mal colocado o se cruce otro jugador y no pueda verlo. No podemos impartir la justicia que queremos. Nosotros queremos que gane el que se lo merezca.
A usted le agredió un jugador en una final tras una decisión del VAR
Para bien o para mal, es mejor que me haya pasado a mí y en una final, viéndolo toda España, porque podía haber pasado en un partido que nadie viera. En la tanda de penaltis de la final de la Copa España, tras una revisión de VAR, me agredió un jugador que acabó con una sanción muy importante. Esas cosas pueden pasar pero son muy puntuales. Como sociedad, son cosas que ya no se aceptan y cada vez se producen menos. Antes se interiorizaban como cosas más normales y era habitual que un árbitro tuviera problemas cada fin de semana. Ahora son cosas muy esporádicas. Cada vez lo aceptamos menos como sociedad. Por desgracia, gente mala y que no entiende cómo va esto siempre va a haber. Tenemos que estar atentos, pero ha habido evolución y cada vez sucede menos este tipo de situaciones.
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