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Atletismo

Patxi Morentin: “Parece que si no te das caña no vas a rendir. Y es justamente lo contrario”

Entrena a buena parte de los mejores atletas navarros con una filosofía de trabajo metódico y “paciencia”. Una receta que, con más de 33 años de experiencia, sigue con su ‘familia’ deportiva pero que recomienda a cualquier popular

CON LOS CUATRO ÚLTIMOS CAMPEONES NAVARROS. Patxi Morentin puede decir que entrena a buena parte de la elite del fondo navarro. Por ejemplo, en la foto tomada en la Vuelta del Castillo, coincidieron Javier Nagore y Maitane Melero (campeones navarros de 10 kilómetros el pasado día 13) junto a Amaia Melero y Ayrton Azcue (campeones de 5 km). Cuando ellas acababan su entrenamiento, ellos lo comenzaban. Morentin supervisaba el trabajo de los dos grupos.
CON LOS CUATRO ÚLTIMOS CAMPEONES NAVARROS. Patxi Morentin puede decir que entrena a buena parte de la elite del fondo navarro. Por ejemplo, en la foto tomada en la Vuelta del Castillo, coincidieron Javier Nagore y Maitane Melero (campeones navarros de 10 kilómetros el pasado día 13) junto a Amaia Melero y Ayrton Azcue (campeones de 5 km). Cuando ellas acababan su entrenamiento, ellos lo comenzaban. Morentin supervisaba el trabajo de los dos grupos.
Actualizada 23/10/2018 a las 06:00

Está acostumbrado a evitar la luz de los focos, a trabajar de forma callada y a disfrutar a la sombra de los éxitos de sus corredores. Y Patxi Morentin Ochoa de Alda no se puede quejar en ese aspecto. El pasado domingo, en Estella, su grupo de trabajo copó los cuatro títulos navarros en juego en la modalidad de 5 y 10 kilómetros y sus pupilos han sido protagonistas en los campeonatos y carreras populares de los últimos años.

Maitane Melero, Javier Nagore, Ayrton Azcue, Amaia Melero, Pablo Lassa, Pablo Romero, Aitor Etxeberria, Óscar Primo... son algunos de los nombres de referencia del fondo y mediofondo navarro que entrenan con este técnico del club Ardoi, que comenzó en el mundo del atletismo hace 33 años en el antiguo colegio de Arturo Kanpion “por entretener a un grupo de niños”.

Una nómina de lujo en la que están integradas distintas generaciones, pero también corredores populares destacados como Héctor Iturria o Elisa González.

A todos ellos, sea cuál sea su objetivo, Morentin les aplica un mismo sistema de entrenamiento adaptado a sus necesidades y condiciones. Una labor muy planificada y pautada, en la que el principal ingrediente, como reconoce, es sobre todo “la paciencia”.
“No es necesario machacar el cuerpo, por ejemplo, con planes de tres días de series a la semana... Parece que si no te das caña no vas a rendir. Y es justamente lo contrario. Porque yo lo he comprobado aunque hay gente que no acaba de creérselo”, apunta al referirse a la base de su filosofía de trabajo que tan buenos resultados le ha dado. “No me considero un entrenador de elite. Ellos tienen que demostrar que su atleta tiene mucho rendimiento. Y le dan mucha caña. Si sale bien, perfecto; pero si sale mal y se lesiona... ¿Sabes lo mal que se pasa cuando estás lesionado? A ellos no les importa quemar corredores porque les llegan otros, pero yo no puedo. Paciencia es mi palabra clave. Algunas veces me han llegado a achacar que yo no machacaba mucho a los atletas aunque ellos lo querían. Pero mi filosofía es cuidarles. Trabajando bien, trabajando despacio y con criterio, también se obtienen resultados”.

Una máxima que no sólo aplica a sus corredores de referencia, sino también a los populares que entrenan con él. “No tienen que estar corriendo todo el día. El mayor error del popular es que la mayor parte de los días no entrenan, compiten. Y luego llega a las carreras y no se encuentran bien o no les salen los ritmos -indica-. No hay que machacar el cuerpo constantemente y hay que dejarlo descansar, que asimile los trabajos. El entrenamiento sirve para adecuar al cuerpo pero despacio. No se puede entrenar con dorsal. En competición eres otro, ahí es donde tienes que darlo todo, pero no antes, ni tampoco salir en todas las carreras al límite”, asegura, antes de recomendar “a todos” que acudan a los profesionales médicos para que les den pautas de entrenamiento, nutrición y descanso.

Su grupo de entrenamiento -en el que se juntan, organizados por grupos de ritmos, atletas federados con otros más populares- mantiene una rutina de trabajo “similar todas las semanas” y en la que cada día tiene asignado un tipo de trabajo, sin olvidar los ejercicios de fortalecimiento en gimnasio -“la base para no lesionarse y poder tener una zancada y una técnica adecuada”- o los estiramientos al final del entrenamiento, que cierran “siempre” comiendo una pieza de fruta o similar.

“Somos un grupo grande, con gente de un nivel, pero que trabajan y tienen sus obligaciones. Y vimos que no podía ser que el trabajo de series, de potencia aeróbica o fuerza fuese un día, la semana siguiente otro... Decidimos fijar el tipo de trabajo de cada día. Cada semana es similar. Y los populares hacen el mismo trabajo, a ritmos y kilómetros adecuados a sus condiciones. Pero los trabajos de fuerza en gimnasio, de movilidad articular... todo es similar. Lo único, les solemos quitar días porque los seis que hacen Javi, Maitane, Ayrton... son demasiado”, apuntaba.

Otro detalle que desvela es que todos sus corredores llevan “el cuaderno”, un diario personal en el que detallan entrenamientos y carreras para poder analizar los motivos y causas tanto de sus buenos resultados como de los malos o de lesiones. “Es una gran ayuda. Analizas si has corrido por sitios diferentes, si has cambiado de zapatillas... ponemos todo. Y lo recomiendo hacer a cualquier popular. Pueden sacar sus propias conclusiones del porqué un día ha estado mejor o peor”.

Él está pendiente de todo ello, con el apoyo del Centro de Estudios, Ivestigación y Medicina del Deporte-. Una labor en la sombra, un sacrificio del que disfruta y que le hace pasar muchas horas a la semana en la Vuelta del Castillo, Larrabide o acompañando a sus corredores a distintas citas. “Es una forma de vivir, como al que le gusta ir al monte o al que le gusta salir”, reconoce. “Y a ellos les gusta entrenar y correr. Son un verdadero grupo de amigos. Quedan para comer, para cenar... más allá de los entrenamientos. Y eso es parte del secreto. Ese ambiente y el cómo unos son referentes de otros”, explica un entrenador que podría considerarse el padre de esta familia deportiva que ha formado. “Sí. Así es. Y encantado de serlo. Conozco a los padres de todos . Y sé que muchos me consideran casi como un segundo padre. Paso mucho tiempo con mis atletas”.

Una 'familia' que el pasado 13 de octubre le brindó un homenaje por sorpresa en el Campeonato Navarro de 5 y 10 kilómetros en Estella. “Nunca he pretendido nada. No me gusta nada estar ahí en primera línea. Con los años que llevo yo me cruzo con gente a la que he entrenado, que me saluda, que me dicen quiénes son y les recuerdo... Cantidad de gente que te agradece años que estuviste con ellos. Y eso es lo que más te llega, el mejor homenaje que te pueden hacer”, afirma el técnico, quien en 2016 ya recibió una Mención al Mérito Deportivo del Gobiernos de Navarra por sus más de 25 años de labor.

Con su experiencia, ¿qué importancia le da a las condiciones físicas, al talento natural, y cuánta al trabajo diario? “Lógicamente, para estar ahí, hay que tener unas condiciones y una genética. El ejemplo más claro es Javier Nagore. Él comenzó a correr en juvenil pero iba de paseo y ganaba las carreras. El primer año, sin hacer nada de técnica, fue al Campeonato de España de cross y subió al podio. Fue al de 5.000 y se proclamó subcampeón de España. Eso es tener unos genes increíbles. Por otra parte, Ayrton es ejemplo del trabajo metódico. No habrá otro atleta como él. Tenía condiciones pero ha trabajado muchísimo para llegar al nivel en el que está”, expone un técnico que, entre sus grandes méritos, ha sido lograr descubrir y potenciar a jóvenes.

“Un gran error en el que se suele caer es en seleccionar demasiado pronto. A veces se desecha a chavales muy jóvenes porque no se respeta el proceso de desarrollo en ellos. Eso me da mucha rabia. Quizá se les ve pequeños, se hace la selección y se les deja atrás por no esperar a que se desarrollen”, reconoce. Pero con un poco de “paciencia” y tiempo, pueden “sorprenderte. Los chavales cambian mucho. Hay muchos ejemplos”.

 


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