Ciclismo
El día que el Tour de Francia "tomó" Navarra cumple 30 años
El 17 de julio se cumplen tres décadas de las dos etapas que el Tour de Francia vivió en Navarra. Fue en 1996, todo el mundo soñaba con un Miguel Induráin vestido de amarillo. Pero no pudo ser. Aún así fueron dos días para la historia


Publicado el 16/07/2026 a las 05:00
El único vestigio que queda de todo aquello es una escultura con forma de bicicleta ubicada en la intersección entre la avenida Pío XII y la calle La Rioja de Pamplona, y el recuerdo de quienes vivieron aquellas dos jornadas de ciclismo inolvidables. Muchos navarros, todos los nacidos después de 1996, desconocen que el Tour de Francia llegó y salió de la capital navarra. Fue el 17 y 18 de julio de 1996 con las etapas Argeles Gazost-Pamplona y Pamplona-Hendaya. De aquello se cumplen tres décadas.
¿Cómo y por qué terminó llegando y saliendo el Tour de Francia de Pamplona en 1996? Aquel año Caja de Ahorros de Navarra (hoy Caixabank) cumplía el 75 aniversario de su fundación. Y con motivo de ese medio siglo de vida, la entidad bancaria tenía previsto celebrar eventos deportivos y culturales especiales. Uno fue el concierto de Bon Jovi en El Sadar fue el 5 de junio y asistieron 25.000 personas. Ese año también Osasuna jugó un partido amistoso contra el Milán el 7 de agosto… y el evento más potente fue conseguir un final de etapa del Tour de Francia en Pamplona, y la salida de la del día siguiente.
“Las gestiones para conseguirlo comenzaron entre 1994 y 1995, y tuvimos la ayuda de José Miguel Echávarri, que tenía muy buena relación con el que entonces era director del Tour de Francia, Jean Marie Leblanc. Todo fue mucho más fácil”, comenta uno de los miembros de la comisión organizadora de las etapas navarras del Tour.
Echávarri transmitió al Tour el interés de la Caja de Ahorros de Navarra con motivo de su aniversario. Además se daba la circunstancia de que podía darse el caso de que Miguel Induráin estuviera peleando por conseguir su sexta victoria consecutiva en la Grande Boucle.
“Creo que ha sido el evento deportivo y cultural más importante que ha acogido Navarra en toda la historia y no lo hemos valorado”
Ramón Santesteban. Organización etapa del Tour 1996
110 MILLONES DE PESETAS
El Tour de Francia respondió favorablemente a la petición. Navarra iba a contar prácticamente con dos etapas. La edición de 1996 partía de S´Hertogenbosch (Países Bajos), pasaba primero por los Alpes, para después tener un intenso paso por los Pirineos. Con una primera etapa con final en Hautacam. La jornada reina de aquel Tour, la decimoséptima, tendría su final en Pamplona. 262 kilómetros entre Argeles Gazost y la capital navarra, 262 kilómetros 6.000 metros de desnivel en los que se ascendía Soulor, Aubisque, Marie Blanque, Soudet, la inédita ascensión a Larrau y Abaurreagaina. Desde el alto fronterizo hasta la meta había 100 kilómetros rompepiernas por las Abaurreas. Al día siguiente, 18 de julio, se cerraba el paso pirenaico con la jornada Pamplona-Hendaya, 154 kilómetros en los que se ascendían los altos de Erro, Mezquíriz, Ibañeta, Izpegi y Otxondo, antes de llegar a la playa de la localidad.
El montante de traer el Tour 1996 a Navarra tuvo un coste de 110 millones de pesetas (661.100 euros), de los que 28 millones (168.200) era el cánon que la ciudad tenía que pagar a la ronda francesa para ser llegada y salida de una etapa. Para hacer frente a aquel desembolso se creó un ente de promoción deportiva público-privado en el que estaban Caja de Ahorros de Navarra, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona y algunos patrocinadores privados.
“El recuerdo que tengo de aquella experiencia fue muy bueno, porque se gestionó a través de un ente de promoción en el que hubo mucho diálogo y se hicieron las cosas muy bien. Para mí, sin duda, es el evento cultural y deportivo más importante que ha acogido Navarra en toda su historia”, apunta Ramón Santesteban, que por entonces estaba en el Instituto Navarro del Deporte. “La imagen con la que me quedo de aquel día fue ver toda la avenida Pío XII repleta de gente, no solo en las aceras, sino en todos los balcones de todas las casas. Fue impresionante”.


Subir al podio de la salida del Tour de Francia con Miguel y con mis padres es un recuerdo especial que guardo siempre, sobre todo por mi padre”
Pruden Induráin. Ciclista
LAS SENSACIONES DE INDURÁIN
Deportivamente la jornada navarra del Tour muy dura en todos los sentidos. Por las características de la etapa, sus 6.000 metros de desnivel. Porque se venía de una jornada con final en Hautacam donde Riis dejó muy encarrilada la victoria. Y porque Miguel Induráin había preparado muy bien aquel Tour, y en especial aquella etapa, y las cosas no salieron como se esperaba. Ni mucho menos. El pentacampeón, al que todo el mundo soñaba con ver de amarillo en Pamplona, afrontaba esa etapa undécimo, a casi un cuarto de hora de Bjarne Riis. Aunque quiso moverse de inicio, se quedó la descolgado en el Soudet, y llegó a Pamplona en un grupo de 14 corredores a más de 8 minutos de Laurent Dufaux. Ese día Induráin enterró definitivamente la opción del sexto Tour.


El pentacampeón recuerda bien aquel 17 y 18 de julio. “Aquellas etapas se habían planteado como un homenaje y en ese sentido fueron muy bonitas. Hizo mucho calor, el recorrido era muy duro, yo llegué tarde porque me quedé descolgado”, comenta Miguel Induráin. “Yo disfruté más de esas etapas que si hubiera ido de líder, porque hubiera tenido que estar al protocolo, las entrevistas y a descansar. Me lo tomé relajado, y disfruté de la salida y la llegada”.
Al mismo tiempo para el pentacampeón fue duro verse fuera de la pomada por la victoria en un terreno que conocía como la palma de su mano. “Había preparado muy bien ese Tour y esas etapas en especial. En el Soudet ya me quedé de los que se estaban jugando la carrera. Yo estaba en forma, pero en ese Tour no andaba fino, fino del todo, y los demás iban muy rápido. Fue una etapa de supervivencia, agónica, entonces eran etapas de montaña muy serias, de resistencia” explica el pentacampeón. De eso han pasado 30 años. Toda una vida. Y quién sabe si volverá a repetirse alguna vez.
“Me impresionó que desde la cima de Larrau hasta que llegamos a la meta había muchísima gente animándonos en todos los sitios”
Miguel Induráin. Pentacampeón del Tour
Los "momenticos" de los hermanos Induráin en las dos etapas navarras del Tour 96
Para los hermanos Induráin las dos etapas navarras del Tour de Francia de 1996 tuvieron un sabor especial, con momentos puntuales que recordarán siempre. Como el paso del recorrido de la etapa de Argeles Gazos-Pamplona que pasó por delante del domicilio familiar en Villava, y donde estaban los padres y sus hermanas. El momento en el que Miguel subió al podio de la mano de Bjarne Riis. La reunión de apenas unos minutos de toda la familia Induráin (padres, hermanos, cuñados, sobrinos) en el hotel El Toro donde estaba concentrado el Banesto. O la ceremonia del podio de salida de la etapa Pamplona-Hendaya en la Plaza del Castillo en la que los hermanos Induráin y sus padres -Miguel e Isabel- subieron al control de firmas y recibieron el homenaje de todo el Tour y de Pamplona. “Recuerdo, que estaba todo lleno de gente y gente y aunque no íbamos de líderes como otros años, la gente no dejaba de aplaudirnos aún con más ganas”, recurda Pruden.