El día que Caja Rural soñó a lo grande
El equipo Caja Rural-RGA, uno de los dos invitados de la Vuelta, peleó por brillar el día que corrían en casa. Así fue la jornada desde dentro


Publicado el 03/09/2025 a las 05:00
No era una etapa cualquiera, era LA etapa con mayúsculas. El equipo navarro Caja Rural-RGA, con el Burgos los dos invitados, tenía este martes una motivación extra para intentar brillar, corría en casa. Y se notaba. Había un brillo especial en los ojos no solo de corredores, también de directores, mecánicos, masajistas, staff. ¿Por qué no soñar con dar la campanada?
“Todos los días todos lo intentamos hacer todo de la mejor forma posible, cada uno en lo suyo, pero hoy que el equipo corre en casa es especial”, dice Luis, uno de los masajistas del equipo que atiende a dos corredores por día además de preparar avituallamientos y echar una mano en lo que se puede mientras conduce uno de los cuatro coches rumbo a Sendaviva junto a Plá, otro masajista,


En el trayecto de Pamplona a Sendaviva, los dos directores del equipo -Josemi Fernández y Rubén Martínez- explican en el bus la táctica pensada para la etapa navarra. Para el equipo verde cada etapa es una oportunidad de dejarse ver, de tratar de sorprender. Piensan en el hoy, también en mañana. Por eso “reservan” a Silva -la perla uruguaya-, Molenaar y Nicolau para la jornada de Bilbao. A partir de ahí escalonan a los cinco corredores que quedan camino de Belagua. Incluido Fernando Barceló, que corre con una fisura de costilla desde hace unos días. “Va aguantando como puede”, explica el médico del equipo. “Hoy lo pasará mal”.


Con cabeza
El interior de cualquier coche de equipo ciclista profesional podría definirse con una palabra, locura. Adelante, el director deportivo rodeado de pantallas y con un bombardeo de información permanente. El Ipad con el Velowiewer, la aplicación con la que controlan cualquier elemento del recorrido: trazado, desnivel, dirección del viento... la televisión en directo. La radiovuelta que informa de las incidencias en directo, la emisora interna con la que a lo largo de los 175 kilómetros -cuatro horas- comunica más de 125 veces con sus corredores, y con el coche 2 del equipo que conduce Rubén Martínez y en el que iba de copiloto como invitado la promesa navarra Aitor Mata, cadete del Rotxabikes. Atrás, Patxi el mecánico.
“Todos los días intentamos hacer algo, sabemos dónde estamos, y sabemos que todas nuestras opciones pasan por hacerlo desde la escapada”, dice Josemi. “Tratamos de correr con cabeza”.


Mente fría fue la frase más repetida por la emisora del Caja Rural durante 100 kilómetros, los que transcurrieron hasta que se hizo el corte bueno por puro desgaste. 100 kilómetros en los que el Caja estuvo en decenas de intentos, sufrió un par de averías, una caída aparatosa de Joel Nicolau, y un ir y venir frenético en un coche en el que alguien no acostumbrado podría echar hasta la primera papilla, o directamente infartar.
Convencer a Abel
El camino hacia Belagua fue labor de zapa, y pasado Lumbier se separó el grano de la paja. Pasaron 100 kilómetros hasta que se fracturó la carrera. Caja Rural logró meter a tres hombres en el corte bueno de treinta. Balderstone, Nicolau y Otruba. El primero era la opción más sólida; el segundo sorprendió a pesar de haberse metido un buen castañazo y el checo Otruba, un trotón para remontar el valle. Se podía soñar.
Y la ilusión se multiplicó por mil cuando Balderstone se filtró en el grupo de ocho que comenzó a subir Belagua.


“Abel, es el día más importante de tu carrera deportiva, motívate en la subida. Vamos. Hay que explicarle a esta gente y a todo el mundo quién es Abel Balderstone”, le motivaban por la emisora.
La pena es que en la fuga también viajaba Jay Vine, el líder de la montaña, el escalador que surgió del rodillo que buscaba su segunda victoria de etapa, el triunfo 77 del UAE. Solo Castrillo aguantó de inicio su ritmo, aunque también sucumbió después. Nicolau terminó justo detrás de los favoritos (15º), Balderstone acusó el acelerón final y acabó el 25º. Soñaron a lo grande, lo dieron todo. Hoy lo intentarán otra vez.