Ciclismo

Los 1.500 retos de La Induráin

Éxito de la marcha en la que se conmemoraban los 30 años del segundo doblete Giro-Tour del villavés, con tres recorridos y el cariño permanente al pentacampeón

Fotos de 'La Induráin', celebrada este sábado con salida desde Villava. /
Fotos de 'La Induráin', celebrada este sábado con salida desde Villava. /J.P. Urdíroz

Luis Guinea

Actualizado el 22/07/2023 a las 21:36

La marcha cicloturista La Induráin, en la que se conmemoraban las tres décadas que han pasado del segundo triplete de la victoria en el Giro y el Tour de Miguel Induráin, fue una fiesta. No podía ser de otra forma. Fueron 1.500 cicloturistas los que quisieron acompañar al pentacampeón villavés en una fecha tan señalada. 1.500 retos personales. Todos igual de importantes, sin que nadie fuera ni mejor ni peor que nadie. Porque La Induráin no tiene ganadores, ni clasificación. Cada uno sabe su tiempo, y con eso vale.

Arrancó La Induráin a las ocho de la mañana, con tres menús posibles, según el apetito de cada uno. Fueron 84 ciclistas los que optaron por el más asequible, el de los 60 kilómetros. El grupo más numeroso, 574 ciclistas, prefirieron el de los 100 kilómetros. No muy lejos se quedó el grupo de los más exigentes, el que eligió los 180 kilómetros y sus más de 3.500 metros de desnivel con los puertos de la corta más Egozkue, Belate y de postre Artesiaga. Y hubo un grupo de más de 200 invitados/compromisos que eligieron lo que quisieron.

EL ORIGEN Y LOS DE LA TITÁN

Los 1.500 retos que ayer partieron en la Induráin tenían puntos de origen muy diferentes. La Solo una cuarta parte de ellos procedían de Navarra, el resto estaba repartido por todas las regiones de España, también hubo participantes de Francia, Reino Unido, Bélgica, Andorra, Estonia, Países Bajos y Estados Unidos.

Entre los 1.500 retos hubo algunos comunes. Como la treintena pasada de empleados de Kosner y Saltoki que hace unos meses se embarcaron con Miguel Induráin a hacer la Titan Desert -una prueba de mountain bike de una semana que se disputó en abril- en favor de la ELA. Tras la experiencia del desierto se conjuraron para hacer La Induráin. Y cumplieron.

Los 1.500 retos de La Induráin estuvieron cuidados tan bien como siempre, con avituallamientos, asistencia médica y mecánica a lo largo de los tres recorridos. Y una pasta party en el frontón con el propio Miguel.

Miguel Induráin, la larga con pinchazo

Miguel Induráin cumplió con su marcha, y lo hizo cubriendo el recorrido largo, el de los 180 kilómetros. Los hizo a su ritmo -terminó un poco más tarde de la una y cuarto de la tarde-, parando en todos los avituallamientos, y entrando en meta con una buena representación del equipo Kosner con los que hizo la Titán Desert. “Hemos ido tranquilos, parandoe n los avituallamientos, cogiendo a un grupo, luego yendo con otro... a nuestro ritmo. Ha salido buen día y todo ha salido muy bien”, comentaba Miguel Induráin, que sufrió un pinchazo en la bajada de Belate sin consecuencias y que le ayudaron a reparar.

La Induráin con su padre, un paciente de Parkinson

De los 1.500 retos de La Induráin, el de Enara Herrán tuvo un toque diferente. Era el suyo un reto compartido. Salió la última de Villava, le acompañaba a su padre, Kepa, de 67 años y diagnosticado de Parkinson hace nueve. “Era su ilusión, hacer una cicloturista. Hemos salido los últimos y con tranquilidad, poco a poco cogiendo a gente. Y ha estado genial”, comentaba Ainara que con este gesto ha querido darle visibilidad a la enfermedad de su padre.

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