Ciclismo

El milagro del equipo Latorre-Ederlan

El conjunto amateur navarro, el más modesto del pelotón, dio la campanada ganando la primera prueba de la temporada en Zumaia, su segunda victoria en cinco años

Parte de la plantilla del Latorre-Ederlan, el pasado sábado en Zumaia.
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Parte de la plantilla del Latorre-Ederlan, el pasado sábado en Zumaia
Parte de la plantilla del Latorre-Ederlan, el pasado sábado en Zumaia.

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Luis Guinea

Publicado el 02/03/2022 a las 06:00

Ganar es un verbo que para algunos equipos es una costumbre y para otros, como el navarro Latorre-Ederlan, es la excepción. El sábado lo conjugaron con el navarro Niko Agirre en Zumaia, primera prueba del Torneo Euskaldun. La última vez que lo habían hecho fue 2018 con el noruego Alexander Hejam, cuando se hizo con la Subida a Gorla. La historia del Latorre-Ederlan es la de un equipo milagro que comenzó a rodar en 2005.

A diferencia de otros equipos amateurs, que cuentan con una estructura semiprofesional con directores, preparadores, masajistas, etc el Latorre-Ederlan es un equipo de supervivencia. José Ignacio Armijo fue quien puso en marcha el equipo en 2005, cuando su hijo corría en Azysa. Lo hizo de la mano de Luis Vicente Otín. Hoy el equipo lo llevan entre el propio Armijo, José Luis Ruiz, otro director deportivo y Josemi Irigoyen, mecánico del Katea Bike.

Los corredores del Latorre tienen que llevar su propia bicicleta, no hay del equipo, y la licencia. Armijo les da la ropa y “mucho cariño” y les lleva a las carreras. Es un equipo que no hace pruebas por etapas, sino carreras de un día del calendario vasconavarro, más alguna incursión puntual a Cantabria y Aragón. Hace un par de años fueron invitados a la Vuelta a Navarra, pero como la mayor parte de sus ciclistas estudiaban y por entonces estaban de exámenes, tuvieron que renunciar. Por no hacer, no hacen ni presentación.

“Nuestra misión es clara, es dar a los chavales la oportunidad de seguir corriendo. Todos quieren ir a Lizarte o Caja Rural, pero a veces van allí y lo hacen para trabajar para otros o no les llevan a las carreras y acaban desmoralizados”, comenta José Ignacio Armijo. “Aquí el planteamiento es diferente, cada carrera es una oportunidad, yo que les pido es que en cada carrera sean capaces de acabar cuatro o cinco”.

TENER QUE SELECCIONAR

El Latorre-Ederlan, en el buen sentido de la palabra, es una especie de ONG en el ciclismo amateur. “Lo que suele pasar es que quienes se han quedado sin equipo o salen de los grandes llaman a nuestra puerta para correr, porque quieren seguir corriendo, y nosotros estamos encantados de que quieran. Aquí los chavales ya saben lo que hay y ellos son los que se automotivan para seguir corriendo”, explica Armijo.

Normalmente el Latorre-Ederlan tenía sitio para todo aquel amateur que quisiera correr. En 2022 las cosas han sido diferentes. Habían pensado contar con una plantilla de 30 corredores, por orden de la Española se han quedado en 25, con 24 navarros, tuvieron que hacer entrenamientos para seleccionar.

Es el destino del equipo más modesto del pelotón amateur, un equipo por el que pasaron Antonio Soto y Víctor De la Parte, hoy profesionales. Soñar es libre.

“Nuestra misión está clara: dar la oportunidad de correr a los chavales”, José Ignacio Armijo, director de Latorre-Ederlan

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