Ciclismo

Enrique Sanz: “He disfrutado tanto de la bici que no la he visto como un trabajo”

El domingo Enrique Sanz cumplió por última vez con la liturgia de colocar los dorsales con imperdibles en el maillot. Fue en la Bretaña francesa. Este lunes, después de una década como ciclista profesional, comenzó una nueva vida

Enrique Sanz, este lunes por la tarde en su casa de Orkoien, con todos los maillots que ha vestido desde juvenil hasta profeisonal en los últimos 16 años
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Enrique Sanz, este lunes por la tarde en su casa de Orkoien, con todos los maillots que ha vestido desde juvenil hasta profeisonal en los últimos 16 años
Enrique Sanz, este lunes por la tarde en su casa de Orkoien, con todos los maillots que ha vestido desde juvenil hasta profeisonal en los últimos 16 años

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Luis Guinea

Publicado el 28/09/2021 a las 06:00

Enrique Sanz Unzué (Orkoien, 11 de septiembre de 1989) vivió este lunes su primer día de postciclismo profesional. Fue un lunes corriente, pero sin bici. Hace algo más de una semana anunció públicamente la decisión de colgar la bicicleta después de once campañas de profesionalismo que comenzaron en el Movistar 2011 y ha concluido en 2021 en el Kern Pharma con nueve victorias en su palmarés.

Su vida ciclista profesional se ha terminado. ¿Siente pena?

Sí, esta vida se ha terminado. Y no tengo especial pena. Hombre, algo sí que te da porque llevo 16 años en la bicicleta. Pero he llegado a un momento en el que he visto que quiero dar un cambio a mi vida. Me gusta funcionar por objetivos, por motivación. Seguir haciendo las cosas porque sí es algo que no tiene sentido, no me llena.

¿Cómo ha llegado a ese punto? ¿Hay un día en el que se levanta y se da cuenta que ya no quiere ser ciclista?

No es un día concreto.Ves que llevas once años en el ciclismo profesional, que tienes una edad, que estás en tu mejor momento... pero ves que tampoco tienes mucho margen de maniobra, de mejora. Si conseguir ese margen de mejora es tan duro que no merece sacrificar tanto, tú mismo llegas a la conclusión de que no sigues más en esto. Por una parte no tengo ya tanto margen de mejora, y no estoy dispuesto a hacer tanto sacrificio para conseguirlo.

¿Lo vio tan claro?

Sí. Pensé, dónde me veo dentro de cuatro o cinco años, o dónde me gustaría estar. No me gustaría verme en el ciclismo haciendo lo mismo que he hecho hasta ahora. Me gustaría seguir si tuviera una ambición mayor que seguir haciendo lo mismo que hasta ahora . Tengo una edad, cierto camino ya recorrido. Veo por dónde puede ir mi vida y he tomado esta decisión.

Se retira, no le retiran.

Me voy en mi madurez ciclista y en el mejor nivel. Si mi mejor nivel es éste, he llegado a unos objetivos difíciles de conseguir, pero no me llenan de la misma manera. Soy ambicioso en la vida.

¿Se va aborreciendo la bici?

Para nada. Me gusta la bici, me gusta entrenar, cuidarme, ser competitivo... este fin de semana saldré a andar en bici. Pero he visto por dónde quiero que vaya mi vida a futuro.

¿A qué ha renunciado para ser ciclista? ¿Ha llevado una vida de monje?

El camino por el que va el ciclismo en la actualidad va por una vida muy sacrificada que yo no estoy dispuesto a adoptar. A mí eso me quita años de vida. A mí me gusta salir, disfrutar en bici, parar con la grupeta a echar el café y seguir entrenando otras tres horas. Para mí el ciclismo ha sido eso. Y el camino hacia el que va el ciclismo en la actualidad es una esclavitud prácticamente, si quieres ser competitivo en nivel World Tour. Yo he conseguido unos objetivos, y para subir un escalón -para conseguir unos objetivos más ambiciosos- hay que dar unos pasos que yo ya no...

Hay quien escuchando su respuesta piense que es un vago, o que no le guste entrenar.

Nunca me lo habían enfocado así. Pero un vago no llega al profesionalismo nunca. Es mi filosofía. El deporte va un camino por el que yo no estoy dispuesto a ir porque la cabeza te puede dar un vuelco. Haciendo todos esos sacrificios yo no disfrutaría de la bici. Antes que terminar asqueado de mi deporte, prefiero tomar este camino; dar un paso a un lado, y ya está.

Mira hacia atrás y con qué sensación se queda.

Yo me quedo con los malos momentos que he vivido y que me han llevado a crecer como persona.

Póngale un momento.

El año en el que casi me quedo sin equipo, más que con cualquier victoria. Aquello me hizo crecer mucho como persona.

¿En qué sentido?

Porque pasé de estar cinco años en el mejor ciclismo del mundo, a tener una temporada muy mala y estar a punto de quedarme sin equipo. Entonces ves que la bici no es todo. Es cuando te das cuenta que el ciclista vive en una burbuja en la que se lo hacen todo. En el fondo te hacen un poco tonto, inútil. Y en una situación así te las ves y te las deseas para hacer realidad unas metas en las que crees. Cuando lo consigues, te das razón a ti mismo. Para mi aquello fue una lección de vida, de supervivencia, aprendí mucho de mí mismo.

¿De qué está más contento en su vida ciclista?

De mi victoria en la Vuelta a Portugal, allí me demostré que lo que había peleado en Italia e Inglaterra había merecido la pena.

¿Fue un error fichar por Movistar?

No lo sé, sí que tengo claro es que mi trayectoria en Movistar se vio torcida por el nivel del equipo que había y mis características como corredor. Seguramente yo hubiera funcionado mucho mejor en un equipo pequeño en el que no me hubiera tocado trabajar tanto. Pero aprendí muchas cosas. Pero no me arrepiento de haber corrido allí para nada. Estoy muy agradecido a las personas que me han ayudado en este tiempo.

En los años de Movistar a usted se le señaló. Enrique está aquí por ser sobrino de quien es (Unzué).

Sí, eso es real. Pero ya me preocupé yo en tres meses de ganarle a todo un Koldo Fernández de Larrea, siendo de primer año.

Pero tuvo muchos años de desierto, sin resultados.

2011 y 2012 fueron buenos años. 2013, peor. En 2014 y 15 estuve a punto de ganar seis carreras por foto finish. Ganarlas hubiera cambiado mucho. En cinco años hice 58 puestos en top 10. No es fácil.

¿Su problema es que usted ha sido una especie de esprinter sin serlo al cien por cien?

No. Para mí la cuestión ha sido la filosofía que hay en los equipos españoles con los esprinters. Aquí solo se trabaja en la subida y peleando por las generales. No es la filosofía correcta para un esprinter. El año de Murias, que gané cinco carreras, hice un trabajo específico con Xabier Muriel. El resto ha sido un enfoque incorrecto para mi versión de ciclista.

¿No pensó en reciclarse?

Es lo que hice cuando me lo pedían. Por un lado me pedían que trabajara y que esprintara. Era contradictorio.

¿Cree que alguna vez ha dado su verdadero nivel?

En una cultura ciclista diferente hubiera podido ser mejor ciclista en cuanto resultados. Pero no estoy insatisfecho con mi carrera.

No ha corrido ninguna de las tres grandes.

Y no me pena, es muy duro. Por el tipo de ciclista que soy y por cómo son las grandes vueltas, no encajo. De chaval tenía la ilusión, pero la vida no ha querido que fuera a las grandes. Por algo será.

¿Qué le pena no haber hecho de ciclista?

Me pena no haber ganado en la vuelta de casa, en la Itzulia. Aquel quinto puesto de Vitoria con Murias es de los momentos que más rabia he sentido como ciclista. Creo que podía haber ganado.

¿Qué es lo peor de ser ciclista?

Es que ser ciclista no es jodido. Lo peor quizá es sufrir cuando no estás en forma. Ese dolor de piernas tiene algo. Cuando estás en forma también duelen, pero es diferente. Cuidarme y entrenar nunca me ha costado.

¿Cómo ha funcionado su cabeza en este tiempo? Usted era esprinter, pero tampoco estaba en el sitio adecuado...

Yo me di cuenta en 2018 que no estaba en el sitio adecuado. Hasta que no te coge alguien, Muriel en mi caso, y me dice que esto es así, así y así. Le haces caso y te lo demuestras a ti mismo que es real.

Pero mientras tanto usted se hacía sus cábalas mentales.

Yo sabía que ganar es superdifícil, pero pensaba: algún día me confundiré y ganaré.

¿Esprintar bien es tan difícil como parece?

Cuando estás en forma haces todo mejor, cuando no estás en forma el cuerpo a cuerpo, el tumbar la bici, el meterte sabiendo que te puedes caer es más complicado.

¿Pensaba esprintando?

Sí. Ves quién tienes alrededor, quién se mueve, cómo se mueve... y decidir. Tienes que ser rápido dando pedales, pero sobre todo viendo las cosas. A mí no me gustaba pasar por meta antes, soy un ciclista inteligente, veía en Google Maps las llegadas y me las estudiaba muy bien.

¿Qué se lleva del ciclismo profesional?

Muy buenos amigos. Desde Álvaro Lana, que fue contrincante, siguiendo por Xabi Zandio, Malori, Konovalovas, Amézqueta... me llevo amigos de verdad.

De esos que se les puede llamar dentro de 15 años para pedirle un favor.

De esos, los que me llevo son amigos de verdad.

¿Cómo mira al futuro?

En mi caso, si decido darle un giro a mi vida es porque estoy convencido y seguro de que es lo mejor. Si tuviera miedo, seguiría como estoy.

No le tiene miedo al día después.

No, para nada. Estoy convencido de los pasos que doy. Nunca he sido una persona a la que le guste que le reconozcan. A mis amigos siempre les he dicho que el ciclismo es un trabajo más, como los suyos, con la diferencia de que el ciclismo profesional es un trabajo que está reconocido públicamente. Entiendo el fanatismo por un futbolista o por un ciclista, es algo que lo he tenido muy a mano en mi entorno. El haber sido ciclista es haber tenido un trabajo reconocido públicamente y que me ha hecho feliz durante todos estos años. A mis amigos les digo, en broma, que llevo once años cotizando sin trabajar. He disfrutado tanto de la bici que para mi nunca ha sido como un trabajo.

¿Y lo va a echar en falta?

Claro que lo voy a echar en falta. Sobre todo cuando vea un esprint por la tele, porque los he vivido desde dentro, sé la adrenalina que hay y el subidón...

Hay ciclistas que se van pero no se van, intentan tener una conexión con un equipo...

No es mi intención. Mi futuro, en principio, no va orientado hacia el ciclismo. Pero nunca se sabe. Tengo en la familia un equipo ciclista, y vengo de otro equipo (Galibier, Kern Pharma), que me deja las puertas abiertas para lo que necesite.

¿Va a seguir andando en bici?

Sí, por supuesto. Pero sin series, sin puertos y con parada para el café y un pintxo de tortilla. Eso es sagrado.

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