San Miguel de Aralar, según los de casa
La subida por el cemento y una rápida y renovada bajada a Lekunberri. Los tres navarros de la Vuelta -Erviti, Nieve y Amézqueta- la analizan
Actualizado el 21/10/2020 a las 13:12
La Vuelta a España 2020 no va a esperar una semana para encontrarse un puerto de verdad. Al segundo día, pum, San Miguel de Aralar desde Uharte Arakil por la pista de hormigón. Poca broma. Es el primer esfuerzo agónico de más de 25 minutos, donde ya hay rampas de hasta el 15% y un kilómetro y medio final muy exigente. Pero no acaba ahí la cosa. Este año la Vuelta baja a Lekunberri, 16 kilómetros de descenso que tienen su miga.
Aunque durante el sábado y el domingo casi todos los equipos pasaron para allí para supervisarlo, si hay alguien que conoce el terreno son los tres navarros que hay en la Vuelta a España. Imanol Erviti (Movistar), Mikel Nieve (Mitchelton) y Julen Amézqueta (Caja Rural).
San Miguel de Aralar por el hormigón, que ha sido arreglado el pasado fin de semana, no es un puerto de entrenamiento habitual para los profesionales navarros. Es una subida exigente y tampoco les viene tan a mano.
Mikel Nieve tiene en Aralar uno de sus puertos test de la temporada. “Es un puerto incómodo en el que es muy difícil por no decir imposible, coger un ritmo. Va a escalones. Rampón, descanso. Rampón, descanso”, explica Mikel Nieve “Y luego está la rampa final a kilómetro y medio de la cima, ahí hay que llegar con un poco de fuerza para llegar bien arriba”.
Imanol Erviti estuvo viendo San Miguel de Aralar el domingo por la mañana con el resto de sus compañeros del Movistar. “La han parcheado y está mejor que de lo normal. Pero es una subida dura en la que seguro que se van a hacer huecos”, comenta Imanol Erviti, del Movistar Team. “Es un puerto que exige desde el principio, que va a rampones y que seguro que hace daño”.
Julen Amézqueta tiene señalada la etapa de hoy, porque Caja Rural corre en casa, porque la carrera pasa por su casa. Ha hecho la ascensión en media docena de ocasiones en lo que va de año. Va a ir con idea, conoce cada curva y recoveco de la etapa prácticamente de memoria.
“Yo creo que Aralar se va a subir como si fuera el final de etapa, a plena intensidad. va a ser muy importante colocarse bien y el inicio va a ser muy agresivo”, apunta el estellés. “Los dos últimos kilómetros son muy muy duros, te revientan. Ya llevas 20 minutos agónicos y ahí se paga. Psicológicamente ese tramo se hace duro”.
UNA BAJADA 'NUEVA'
El nuevo elemento que entra en acción esta vez es el descenso. Los 16,7 kilómetros que hay entre la cima y Lekunberri tienen su miga, por motivos varios. Es un descenso en el que hay que dar pedales, no vale con la inercia y velocidad propia del desnivel.
“La bajada es de pedalear, con el arreglo que le han hecho está muy bien, se puede bajar rápido. El problema que le veo yo es la hoja que puede haber caído, o si llueve. Si llega un grupo arriba, no creo que haya muchas diferencias”, dice Nieve. “Pasar solo arriba y llegar hasta Lekunberri lo veo muy complicado, porque hay que pedalear”.
Imanol Erviti, por contra, cree que esas pequeñas diferencias que se pueden hacer en la última parte de la subida se pueden incrementar en el descenso. El pasado junio se terminó de arreglar la bajada, con una mano de asfalto nueva.
“Es una bajada muy pedaleable, con algún tramo un poco más técnico, pero yo creo que se pueden ampliar los huecos que se hagan si se aprovecha bien”, argumenta Erviti.
Aunque la bajada no es técnicamente muy complicada, el panorama puede ser radicalmente distinto si aparece la lluvia, el viento, y sobre todo si el asfalto queda sucio con hojas y ramas.
“Con el asfalto nuevo se puede asumir más riesgos. Del parking abajo tiene cuatro curvas que engañan, pero es una bajada pedaleable. El repechito de Baraibar es muy buen sitio para probar si no eres rápido, como es mi caso”, dice Amézqueta.
La bajada de Aralar tiene su miga. Y como muestra, en la primera edición de las clásicas Navarra Women Classics, en la que se ascendía a Aralar y también se llegaba a Lekunberri, la australian Kennedy le recortó más de medio minuto a la surafricana Moolman en un descenso antológico. Bien es cierto que la sudafricana del CCC le remachó después en el esprint final, pero daño se puede hacer.