Iriberri: "Solo he competido contra la carrera"
El ultrafondista sufrió en los 4.900 kilómetros un desgaste físico que calificó de “terrible”, lo que le llevó a reconocer que, después de todo el esfuerzo, no volvería a correr la Race Across America nunca más


Actualizado el 25/06/2018 a las 10:57
El ultrafondista navarro Javier Iriberri analiza sus once días en la Race Across America tras ganar la batalla a Michel Conti y hacerse, finalmente, con el tercer puesto.
Un tercer puesto, en parte, inesperado. Venía a terminar y ha sido tercero.
Totalmente inesperado. Veníamos solo a acabar la carrera porque era nueva, todo el kilometraje nuevo y el tercer puesto no me lo esperaba ni de palo.
¿Por qué ha acabado tercero?
La clave ha sido el no competir contra el resto de participantes, sino contra lo que es la carrera. Lo que es el tiempo, los desiertos, todos los fríos y lluvias... E ir poco a poco compitiendo contra esas cosas para intentar acabar. Me he apartado de lo que es la competición pura y dura, los calentamientos contra otra gente, que en una prueba tan larga no te aportan nada.
Cuando le informaban sobre otros participantes, como Conti, ¿le ayudaba algo para distraerse?
Sí, claro. Cualquier cosa te distrae. Te viene bien porque si vas en una posición buena, significa que tienes más posibilidades de acabar, de disputar un puesto. Pero sí o sí tienes más opciones de acabar la carrera.
¿Volvería a hacerla?
No, no volvería a hacerla.
¿Ha sido más duro mentalmente o físicamente?
Ha sido físicamente durísimo como no había hecho nunca. La parte física hace que la mental también sea muy dura. Pero físicamente ha sido terrible.
¿Cuántas veces ha pensado en retirarse?
Lo pensé al principio, cuando pasé el desierto. Ya ahí no estaba bien. Pensé que quedaba muchísimo. Estaba con un cansancio que no había tenido nunca, porque nunca había experimentado esos cambios de altitud, el desierto y todo. Y sí que pensé que esa opción, que era una salvajada y que igual no estaba preparado para acabar.
¿Que le hizo seguir?
La opción de retirarte desde el principio no la barajábamos. Hablé con el preparador y dijimos que la carrera te tenía que retirar a ti, y no tú retirarte, porque después, al paso de los meses y de los años, lleva a arrepentirse seguro. Me podía retirar porque llegaba fuera de control, no estaba preparado. Bajarme de la bicicleta era una opción, pero tenía claro desde antes que no podía ser esa opción la que me hiciera no acabar.
Aparte de la fuerza mental y física, ¿qué otros factores le han ayudado a conseguir este tercer puesto?
Sin duda alguna, el trabajo que habíamos hecho con el equipo de apoyo durante todo el año, que ha sido fundamental para salvar los problemas que ofrecía el desierto, la altura, las lluvias. Y el trabajo entre nosotros, que ha sido perfecto para minimizar todo esto, que sea todo mucho más rápido y poder acabar la carrera.
Al final, con el cansancio y todo, ¿cómo valora todo esto?
Estás tan cansado que por desgracia no te enteras. Es como quitarte un peso de encima. Es muy diferente a otras carreras cuando el final lo preparo más para pasármelo bien. Y esta era terminar y se acabó. No te enteras bien porque es un cansancio de no saber cuándo vas a llegar, cuándo no, cuándo acaba todo.
¿Y ya un día después?
Pues con un cansancio importante, pero también satisfecho y con ganas de ponerme al día con los amigos, los mensajes y compartirlo en Pamplona.
¿Con qué se queda de esta prueba?
Yo creo que lo mejor de la carrera ha sido conseguir que todos los que nos hemos desplazado hasta aquí, amigos, el equipo de apoyo, hayamos ido a una en el intento de acabar. Y ha estado chulo esa alegría y esas ganas de toda la gente que se ha quedado en Pamplona, que mandaba los ánimos y creo que se ha generado una ilusión con la carrera.
¿Y la ha hecho realidad?
Sí. Ahora tengo ganas de volver a casa para estar con la gente.