Ultrafondo
Javier Iriberri, tercero en la Race Across America
El ultrafondista ha sido el segundo español en terminar la carrera y se ha alzado como el mejor debutante de esta edición
Actualizado el 25/06/2018 a las 10:10
Cruzó la línea de meta solo, sin esperar a su equipo, y sin cambiarse de maillot. Es decir, incumplió todo lo que llevaba días y días prometiendo. Llegar al final de la Race Across America, la carrera de ultrafondo más dura del mundo, era mejor imaginada que lo que a la postre pudo gestionar con la realidad. Solo quería llegar.
Y eso lo hizo; también dando la vuelta a cualquier pronóstico. El ultrafondista pamplonés Javier Iriberri, de 45 años, finalizó la RAAM en la madrugada de este domingo 24 de junio, después de once días, tres horas y 56 minutos sobre su bicicleta, con la que cruzó los 4.900 kilómetros que separan Estados Undos de costa a costa, de Oceanside (California) a Annapolis (Maryland).
Sólo antes un español había conseguido terminar la carrera, encuadrada dentro de la Copa del Mundo de ultrafondo, y fue el vasco Julián Sanz, que finalizó cuarto. Iriberri, de esta forma, aunque con peor tiempo que Sanz, ha mejorado la posición histórica y, además, ha logrado alzarse como el mejor debutante de la RAAM 2018.
La lucha por la tercera plaza duró hasta el final, aunque tanto Iriberri como el estadounidense Michael Conti reconocieron en el podio que ninguno iba a competir con nadie más que consigo mismos. Lo hicieron, aunque fuera indirectamente. Iriberri se hizo con la tercera plaza con dos horas de ventaja, y le dieron aire las bonificaciones.
El navarro contaba con 1 hora y 45 minutos extras por un problema de señalización que le hizo perder tiempo. La organización le compensó de este modo. Conti, por su parte sólo contaba con media hora.
También fue clave la gestión física. Durante toda la carrera Conti estuvo por delante de Iriberri. Sin embargo, las últimas horas fueron clave.
El adelantamiento de Iriberri fue a falta de unos 400 kilómetros. Era el último amanecer sobre la bicicleta. El navarro había parado a dormir hora y media y se levantó preparado para abordar su último puerto.
La sorpresa llegó en la bajada, cuando el ultrafondista vio a Conti escondido y descansando. El puerto se comió su ritmo, su rendimiento y, al final, sus aspiraciones. Iriberri le adelantó, le sacó entre 16 y 20 kilómetros que mantuvo hasta el final y fin. Tercero. No había opciones para Conti.
Y nada de esto fue preparado ni premeditado para Iriberri. Él fue a lo suyo y siguió haciendo su carrera: descansó lo que necesitaba y pedaleó leeeeento. Como necesitaba en el último día de la RAAM.
No había mucho más que aguantar después, y lo logró. A pesar del cansancio, nadie le pudo seguir.
Así logró ser el primer clasificado de los mortales -quienes bajan de diez días deben de ser máquinas-, el mejor debutante, mejor español. Consiguió superar dos desiertos, un desnivel de 54 kilómetros, las lluvias y riadas. Las distracciones de otros corredores. Las canciones de su equipo de apoyo. Las sales estancadas en su cuerpo. El insomnio en los días de sueño. Y tantas, tantas cosas, que no se sienten identificada en una sola medalla. Es la carrera más dura del mundo en ultrafondo. Sin duda.
8 días necesitó el campeçón, Strasser, para acabar la RAAM.