Balonmano
El círculo perfecto que cierra Aitor García
Desde los seis años a los 24. Aitor García ha crecido personal y deportivamente al amparo de Anaitasuna. Un jugador "bastante flojete" en sus inicios que se marcha siendo el gran capitán. Le espera el BM Logroño La Rioja


Publicado el 30/01/2025 a las 19:50
Aitor García Dúo (Pamplona, 2001) no seguirá la próxima temporada en el Helvetia Anaitasuna. De esta forma el pivote de 24 años cierra un círculo perfecto en el equipo de su tierra. Navarro, canterano, formado en la base y que ha quemado todas las etapas hasta llegar al primer equipo y portar el brazalete de capitán. El camino que toda persona sueña antes de volar del nido. Le espera un reto mayúsculo: el BM Logroño La Rioja. “¿Por qué ahora? Por el momento vital en el que me encuentro. Tengo 24 años. Estoy terminando mis estudios -Historia- y a nivel deportivo me ha aparecido un reto que creo que me va a permitir mejorar como jugador. Por eso tomo la decisión. Se junta tanto lo personal como lo deportivo. Ir a vivir fuera de Pamplona, independizarme, es un desafío. Ir a otro club, entrenar con otros jugadores diferentes a los actuales, es un desafío. Quiero afrontar nuevos desafíos en mi vida”, explicó el protagonista ante la atenta mirada de las personas que le han acompañado en este trayecto.
Porque en la sala estaban sus padres, Blanca Dúo y Santos García, además de su hermana Jone García. Los tres vivieron con lágrimas en los ojos el emotivo relato del capitán al repasar sus inicios: “Cuando tenía seis años empecé en el balonmano junto a mi gran amigo y hermano Ander Izquierdo. En ese momento no había equipos de categoría benjamín. La base era más pequeña y nos tocó jugar con chicos bastante mayores. Yo estaba en Segundo de Primaria y, ellos, en Sexto. Iba feliz, aunque era un jugador bastante flojete. Jugaba de extremo y no me llegaban muchos balones, pero me lo pasaba muy bien. Mi madre no me dejaba ir a los primeros partidos y ahí estaba con mi padre intentando jugar al escondite para escaparnos. Mi madre lo terminó por aceptar y también venía a verme”.
Ese Aitor García fue creciendo. Lo personal y deportivo siempre han ido de la mano con gran acierto como también definió el técnico Quique Domínguez: “Detrás de ese corpachón que se ha ido construyendo, detrás de ese cuerpo que se ha ido formando sigue esa inocencia y candidez que conocéis muy bien. Esa apariencia de bloque en esa fragilidad y candidez que tiene dentro Aitor”.
La persona y jugador que es hoy en día el pamplonés ha sido gracias al ADN Anaitasuna. “Tengo una suerte inmensa de ser parte de esta cantera. Más allá de todo lo deportivo, Anaitasuna transmite unos valores que no en todos los sitios se da. Este es un sitio muy especial. La fortaleza de este club es la base, el trabajo que se hace tanto en el equipo masculino como en el femenino. Los niños y niñas quieren hacer balonmano por Anaitasuna. Somos un referente en Navarra y hay que hacer todo lo posible para que siga siendo así. Antes había uno o dos canteranos en el primer equipo, ahora igual somos diez”.
García agradeció la labor de Carlos García, actual director deportivo del club: “Di un salto tremendo desde que llegaste. Me he sentido muy valorado y querido por tu parte”. Sobre Javi Gracia, ausente, desveló que fue la persona que le anunció su ascenso al primer equipo: “No me lo creía. Los pivotes eran Ander Ugarte y Antonio Bazán. Yo estaba dudoso, con miedo, pero me transmitió tranquilidad. También me ha enseñado a gestionar y detectar emociones que no sabía que tenía”. No se olvidó de su entrenador y esa charla del primer día que le marcó. “Flipaba con lo que decía este señor”, bromeó.