Baloncesto
La saga Rogers continúa
Jordan Rogers, jugador del ENERparking Basket Navarra, lleva el baloncesto en sus venas. Fue su padre Johnny el que le inspiró a comenzar y Kobe Bryant el que le enseñó a disfrutar. A los tres años botó su primer balón


Publicado el 05/03/2022 a las 06:00
Un bote en Valencia, otro en Madrid y un par en Grecia. La saga de los Rogers continúa con Jordan (Valencia, 1996), el alero del ENERparking Basket Navarra. Un joven ambicioso, alegre, dedicado a lo suyo y movido por una pasión que comenzó a raíz de su padre, Johnny Rogers.
Jordan nació en Valencia, estuvo en la cantera taronja y después hizo las maletas para competir en Estados Unidos, primero en el Barstow College y después en la División II de la NCAA con la Universidad de California State, antes de regresar a España para marcar diferencias en LEB Plata.
Siguió los pasos de su padre, el internacional norteamericano que pasó por hasta cinco clubes en suelo nacional, entre ellos el Real Madrid y el Valencia Basket y que además fue dos veces campeón de Europa con el Panathinaikos griego. “Yo siempre tenía una pelota en las manos. A los tres años ya veía a mi padre jugar y me enamoré, es algo que he llevado conmigo toda la vida. Ha habido momentos en los que me ha gustado menos, pero siempre ha sido parte de mí”, cuenta Rogers.
Los comienzos fueron difíciles. “La primera vez que fuimos a Grecia me quedé en shock. Mi padre tenía que jugar un derbi griego y cuando ya estábamos dentro nos movieron a todos los niños a otro pabellón porque estaban echando bengalas”. Allí pasaron cinco años. “Luego nos mudamos a Lleida, una experiencia muy complicada para mí. Yo estaba en edad de crecer y ya tenía muchos amigos, aunque fue mi hermano, con el que me llevo once meses, el que me hizo entender que en el baloncesto también se viven etapas. De los años en Lleida me llevo las celebraciones que hacía el equipo de mi padre con música, eran muy chulas”, añade.
Su padre se retiró hace dieciochos años y, a pesar de los 5. 686 kilómetros que les separan, le tiene muy presente. “Toda mi familia está en California, pero en la distancia sigo aprendiendo de él, siempre ve mis partidos y me aconseja. Además, a la hora de tirar siempre tengo en la cabeza todo lo que me ha enseñado en mi vida. Gran parte de lo que soy ahora es gracias a mi padre”.
Se marchó a EEUU motivado por su familia. “Siempre había tenido esa idea, yo quería estudiar allí y el baloncesto fue la llave para conseguir una beca. Esos años me ayudaron a crecer muchísimo, el nivel es distinto, es mucho más físico, pero me gustó. Me planteó volver allí, pero con el baloncesto no. Aquí o fuera de Europa es donde más puedo sacarle provecho, si vuelvo será para trabajar con mis estudios. Lo veo, pero creo que tendrían que pasar muchas cosas”.
Jordan descubrió en esa etapa que el baloncesto era su deporte. “Todo lo que decidí en mi vida giraba en torno a él, pero ahora lo estoy disfrutando más que nunca. Es mi pasión. No me planteo una vida sin jugar a baloncesto y creo que me ha dado muchas cosas, aunque no siempre ha sido fácil. Te alejas de la familia y los amigos, no puedes salir o hacer una vida completamente normal, pero creo que vale la pena. Me quedo con todas las culturas que he conocido, con los momentos que he aprendido a valorar, con los viajes y con todas las personas que se han cruzado en mi camino porque me han enseñado mucho. Además, me ha hecho vivir experiencias que no olvidaré nunca y me ha dado la oportunidad de vivir en Pamplona, algo que no me esperaba”.
ATERRIZAJE EN NOÁIN
Jordan se estrenó en el equipo navarro hace un año. “Estuve trabajando duro todo el verano para lograr algo así. Me sorprendió la llamada y me sentí muy acogido. Sabía que Pamplona era una buena ciudad para vivir”.
Vino motivado porque Balastegui, su compañero en el Pardiñas, equipo anterior al Basket Navarra, también iba a aterrizar en Noáin. “Me ayudó un montón, también había hablado con Font porque había jugando contra él. Al que no conocía era a Jordi, pero porque yo había estado cinco años fuera. Me ha sorprendido mucho, para bien”. Ahora es su mentor, el que le ha enseñado a sobrellevar las derrotas. “Lo más importante es la paciencia, todos los años hay que recordar que es una temporada muy larga donde todo se decide al final. Las derrotas fueron duras, perdíamos por errores de juventud o falta de detalle, pero ahora hay muy buena dinámica. Estamos todos unidos, entrenadores y jugadores, y parece que le estamos dando una vuelta a la temporada, el objetivo es pelear para ver si podemos llegar a los playoff”.
Jordan sueña con la Liga LEB Oro desde niño. “Todavía añoro muchas cosas como deportista, pero de momento me encantaría competir las finales para jugar en Oro. Sería un logro muy importante en mi carrera, y más en Pamplona después de la temporada que hemos tenido. Sería mi primera vez en Oro y cada día peleo por eso. Todo se basa en el baloncesto, me levanto, me tomó un café, un plátano y un batido de proteínas y a funcionar. Terminamos de entrenar, comemos, un ratico de siesta y desconexión, viendo Netflix o partidos de la NBA, invirtiendo dinero o escuchando música, otras de mis aficiones, y después volvemos a Arrosadía a rematar el día”, cuenta Rogers.
Además de su padre, Kobe Bryant es su fuente de inspiración. “Sigo viendo vídeos suyos para no olvidarme de todo lo que supuso él. Creo que es una persona muy especial, inspiró al mundo y creo que he aprendido mucho de Kobe. Me ha ayudado a entenderme y a comprender que tendría que haber disfrutado más, eso le diría al niño pequeño que empezó, que lo viva, que si sueñas no hay nadie que te pare”, dice Rogers.
El ENERparking busca ganar en Cádiz
El ENERparking Basket Navarra se enfrenta este sábado, a partir de las 19 horas, al Damex Udea Algeciras, tras haberle ganado en Arrosadía 101-65. Fue el mejor partido del equipo navarro en su campo y eso supone un extra de motivación para encarar la recta final de la temporada. “La dificultad que entraña fuera de casa y ante un rival peligroso que lleva siete derrotas consecutivas. Van a salir muy fuertes delante de su gente y tomándose el partido como una última oportunidad para salir de ahí abajo. Es viaje largo, pasar unos días en Algeciras y tenemos que mejorar”, valoró Juste.
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