Baloncesto
El reto de ensueño de un joven navarro
Imanol Ramírez acudió el pasado jueves al Buesa Arena invitado por el Bitci Baskonia, su equipo preferido y al que anima en la grada desde hace 4 años, tras cumplir un reto


Publicado el 23/02/2022 a las 06:00
Dicen que las cosas más bonitas de la vida suceden cuando uno menos se lo espera. Por sorpresa. Y muchas veces lo cambian todo. Así llegaron los retos del Baskonia a las manos de Imanol Ramírez, por casualidad, por culpa de una pandemia que le ha dado la vuelta a todo, pero que ha hecho que el jugador navarro de 13 años cumpla uno de su sueños, estar en la cancha del Bitci Baskonia. “Me invitaron en noviembre por ser el participante con más acierto en los juegos y el jueves pasado estuve allí, ha sido una pasada”, dice el jugador del CBASK Altasu y de la selección navarra.
Todo comenzó durante el confinamiento, cuando el equipo de Vitoria lanzó en sus redes sociales una serie de retos para completar en casa. Fueron un éxito y eso les animó a continuar con la iniciativa, hasta que descubrieron a Imanol, un fan de pies a cabeza y un apasionado del baloncesto. “Los retos los hice para mejorar y porque me encanta el basket”, cuenta el deportista de Ziordia.
La invitación fue un vídeo que le llegó a través de Twitter donde aparecía el que, ahora mismo, es su jugador favorito: el base uruguayo Jayson Granger, capitán del equipo alavés y con el que compartió pista. “Él me invitó a ir y me puse muy contento, aunque el jueves al llegar estaba muy nervioso, sobre todo por el test de antígenos que me tenían que hacer, aunque también por ver el Buesa Arena vacío”. Le impresionó. “Era enorme y encima lo disfruté con Granger, fue muy chulo”.
La experiencia duró cuarenta minutos. “Estuve primero solo y luego con el capitán. Juntos hicimos los retos de Internet en la cancha y después practicamos entradas y tiros. También pude ver a Neven Spahija, el nuevo entrenador del Bitci Baskonia. Era muy majo y estuvimos hablando un rato sobre baloncesto”, cuenta.
UNA FAMILIA UNIDA
La pasión de Imanol comenzó cuando era pequeño. “Con 5 años ya bajábamos al patio del colegio para jugar. Era nuestro sitio preferido porque las canastas eran pequeñas, perfectas para él”, cuenta José Ramón Ramírez, padre de Imanol.
No fue heredado. “A mí me gustaba más el fútbol sala, pero él me ha contagiado su pasión y ahora vemos todos los partidos que echan por la tele y siempre que podemos venimos al pabellón a ver al Baskonia”, añade.
Se hicieron socios hace 4 años. “Tenemos abonos en la zona más barata, pero nos han regalado unas entradas a pie de pista y nos ha hecho mucha ilusión. Va a ser impresionante. Iremos el 8 de marzo y será un lujo ver un duelo de Euroliga ante Anadolu Efes”.
Su madre Ana y su hermana Emma también estuvieron con Imanol. “Para unos padres, ver cómo un hijo pisa una cancha tan grande y juega con un jugador de un nivel tan alto, es un orgullo. No nos lo esperábamos y ha sido precioso”, cuenta José Ramón.