Atletismo

Javier Colomo: “Me duele muchísimo dejar el atletismo, porque lo ha sido todo para mí”

Fue campeón de España en todas las categorías, sirvió de referente a Asier Martínez, tocó el cielo muy joven y se retira con 27 años. Javi Colomo explica sus motivos y se llena de nostalgia en esta entrevista

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Javier Colomo: “Me duele muchísimo dejar el atletismo, porque lo ha sido todo para mí”Diario de Navarra
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María Vallejo

Actualizado el 19/05/2021 a las 06:00

La voz al otro lado del teléfono se mantiene serena, con un discurso claro y meditado. Javi Colomo empezó hace un año la cuenta atrás en su idilio con el atletismo, cuando ya veía que tenía que decidir entre un deporte que no le permitía vivir de él y su futuro laboral como comercial. El sábado terminó esa travesía de más de una década en el deporte que ama. Finalizó su carrera de 110 m vallas en la segunda jornada de la Liga Joma y se subió a la grada. Todo había acabado.


El pasado sábado, mientras todos los focos se dirigieron hacia Asier Martínez, Javi disputaba su última carrera. ¿Cuándo empezó a madurar su decisión?

Por desgracia, del atletismo no se puede vivir. Es una pena, porque metemos muchísimas horas, pero llegó una situación en la que me tuve que enfocar y vivir de mi trabajo. Mi cabeza está más fuera del atletismo, porque pienso en que tengo que sacar mi vida adelante. Cada vez se me hacía más duro el entrenar después de trabajar. Y no quería que un club me tendiera la mano y no poder entrenar como para comprometerme. Me resulta muy difícil entrenar cuando no hay motivación. Es un deporte que me encanta y me duele muchísimo dejarlo, porque para mí el atletismo lo ha sido todo estos años. He vivido experiencias muy bonitas y me llevo gente maravillosa.

¿Con qué se queda?

Con lo bonito del atletismo. La gente con la que tratas día a día, es un ambiente muy sano, todo el mundo se apoya y ayuda. Doy gracias a que existe un gorila -por Asier Martínez-, es un lujazo tener un navarro que esté en esas marcas. Estoy segurísimo que va hacer un marcón. Es un orgullo haber podido entrenar y competir con él alguna vez. Me va a dar pena no volver a hacerlo. Me hubiese encantado que hubiese batido mi récord en la carrera que hizo en Pamplona. Lo igualó. Me alegro mucho por él. Espero no perder el contacto con él nunca.

¿Cómo sobrellevó la carrera del sábado, su última carrera?

Afrontar la última carrera sabiendo que no habrá más es durillo. El decir ya está, terminar y subir a la grada da tristeza porque me da pena dejarlo, pero también es alivio porque necesitaba dejarlo. Llegó el día de tomar la decisión.

El ‘gorila’ del que habla declaró en Diario de Navarra que usted es su referente, que ojalá sea un ‘impasse’ en su vida y se lo replantee.

Me encantaría volver, pero en mi cabeza lo veo muy difícil. El atletismo me encanta y lo haría siempre. Nunca digas nunca, pero ahora, en la situación laboral que vivo, es inviable. No sé en el futuro dónde estaré porque mi vida de la noche a la mañana ha cambiado. Necesito un año de estar tranquilo y más adelante ver. Si lo dejas, volver a ese nivel es complicado.

¿Desde cuándo madura la idea?

Desde el año pasado ya me lo planteaba. Sacar a la hora de comer un rato para entrenar y volver después a trabajar era muy difícil. ¿Qué quiero hacer con mi vida? ¿Quiero entrenar solo o trabajar, que es lo que me dará de comer en un futuro? Y con esa pregunta ya me respondía a mí mismo.

¿Por qué no se puede vivir del atletismo?

Se cobra por varios sitios pero las cantidades no son muy grandes y no son mensuales, sino todo de golpe a final de año. Fundación Induráin me daba una beca de 4.500 euros, la Federación Española hasta los 21 años me dio 7.700, pero a partir de entonces pasó a darme 0 para primar sólo a los de elite, y mi club me daba 4.000. Así que desde los 21 años cobraba con el atletismo al año 8.500 euros, para pagar el alquiler, el gas, la luz, comer... Por eso lo compaginaba con un trabajo. Yo he dedicado muchísimas horas al atletismo, trabajaba mientras entrenaba y no tenía buenos resultados porque metía más horas trabajando. Y desde que me fui a Vitoria, como no tenía entrenador navarro, los últimos cuatro años tampoco he tenido beca Induráin. Recibía sólo los 4.000 euros al año del club.

Estuvo a punto de ir a los Juegos, ¿qué pasó?

Yo tenía 21 años y me quedé a una décima de ir. Pero ese año no tuve ninguna beca de la RFEA. Fue muy duro porque entrené como nunca, sin ayudas. Cuando hice 13.58 me planteé ir a los Juegos, me quedé a las puertas y es una espinita que me ha quedado. Fue un año increíble porque batí el récord de España. Pero no me doy cabezazos contra la pared. Luché hasta el último día. He estado en Europeos y en Mundiales. He sido subcampeón de Europa sub-23 y me llevó amigos con los que seguiré en contacto. Cuando anuncié que dejaba el atletismo recibí muchísimos mensajes que me hicieron mucha ilusión. Me quedo con eso.

¿Qué personas se lleva?

Estaré eternamente agradecido al entrenador que me formó, Fernando Unzu. Cuando me tuve que ir no acabamos de la mejor forma. Me duele porque lo consideraba mi padre. Y me llevo a mi mejor amigo dentro y fuera de la pista, Óscar Urdánoz. He vivido todo lo que he vivido porque me dijo que me apuntara a atletismo y yo estaba dando patadas a un balón. Gracias a mi grupo del Ederki, al Pamplona Atlético, a la Real Sociedad, y a Gorka Zuazu, mi entrenador de Vitoria y al grupo que tuve allí.

¿Y quién le ha fallado?

Mucha gente, pero no a mí, a muchos atletas. Cuando la RFEA nos notificó que las becas iban a cambiar e iban a ser para deportistas de elite, me defraudaron. Es cierto que los mejores tienen que ganar más, pero los que luchamos por estar ahí también necesitábamos una ayuda, no la tuvimos y nos hemos visto obligados a dejarlo.

¿Cómo va a ser la vida del Javi Colomo sin zapatillas?

Muy diferente. Siempre haré deporte, pero seré una persona que se levanta para ir a trabajar y cuando acaba vuelve a casa. Ahora los fines de semana los tendré para retomar amistades. Siempre he sido un chico normal, aunque tenía que entrenar y competir y ahora ya no lo haré.

Habrá quien no entienda que se retire con sólo 27 años.

La cabeza también ha dicho basta. No ha sido sólo un tema económico. Ves que no consigues lo que querías, es muy duro, no tienes tiempo y se hace cuesta arriba. Sigo siendo un mocoso, pero me tira más lo laboral que lo deportivo. Yo soy súper feliz con mi trabajo y soy afortunado de decirlo.

Le hemos notado muy entero durante la entrevista.

Pues se me han escapado lágrimas -y en ese momento se derrumba y llora-.

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