Sergio Fernández: “No puedo venirme abajo, me he forjado a base de fuego, espada y golpes”

Sergio Fernández voló este domingo rumbo a Doha para disputar su segundo Mundial

Sergio Fernández: “No puedo venirme abajo, me he forjado a base de fuego, espada y golpes”
AmpliarAmpliar
Sergio Fernández: “No puedo venirme abajo, me he forjado a base de fuego, espada y golpes”AFP7
Sergio Fernández: “No puedo venirme abajo, me he forjado a base de fuego, espada y golpes”

CerrarCerrar

María Vallejo

Actualizado el 23/09/2019 a las 06:00

A Sergio Fernández Roda (Barañáin, 1-4-1993) le tocó este domingo madrugar. No era un día cualquiera. A las 7 debía estar en el aeropuerto de Barajas, junto a los otros nueve primeros integrantes de la selección española que compite desde el próximo viernes en el Mundial de Doha (Catar), el segundo para él después del de Londres. Y es precisamente el viernes 27 cuando le toca debutar a Sergio.

El vuelo del atleta navarro despegó de Madrid a las 9.25, y con él llegó el momento de recordar sueños, obstáculos, alegrías y momentos difíciles.

De todo ha habido en esta larga temporada atlética para el hexacampeón de España de 400 vallas, plusmarquista nacional, subcampeón de Europa, semifinalista olímpico y, al fin y al cabo, para este joven sencillo y exigente que se frustra cuando las cosas no le salen. Y esta temporada le ha ocurrido demasiado.

Gran parte de esa frustración la acumula Sergio porque sus grandes cualidades para la complicada prueba de la vuelta al anillo con vallas no terminan de explotar por los problemas físicos que le persiguen, uno tras otro.

Esta vez, después de conseguir su sexto título nacional y la mínima para Doha y reencontrarse con sus mejores sensaciones, ha estado a punto de tirar la toalla. Unas molestias en los isquiotibiales le han provocado el desánimo y ha estado a punto de no coger el vuelo.

Pero, afortunadamente, ha decidido intentarlo una vez más. Como en tantas ocasiones, Sergio Fernández saca sus garras en medio de una difícil situación y luchará contra sí mismo y sus rivales por llegar lo más lejos posible.

El sábado, horas antes de ese vuelo a Doha, Sergio atendía a Diario de Navarra para una entrevista diferente. A modo de carrera, cada pregunta es un momento de la prueba, antes, durante, después. Y así, el navarro fue abriéndose más que nunca y dejándose conocer, mostrando su lado más sensible y terrenal. Es competitivo, le gusta sufrir, lo mejor de su vida es estar con los suyos. Por eso, Sergio terminó saltando todas las vallas y acabó con una sonrisa, que es como termina cuando logra sus sueños.

Sergio Fernández: “No puedo venirme abajo, me he forjado a base de fuego, espada y golpes”

Saltar vallas, lograr sueños

 

A veces surge la magia. Sin esperarlo. Sergio Fernández tiene un currículum increíble. Por eso va a un Mundial tan exigente como es el de Atletismo. Pero tiene unas molestias que le preocupan, demasiado. Casi se rinde, pero no puede permitirse decir no. Si eres Sergio Fernández, tienes que estar donde están los mejores. Esta entrevista se concibió como una carrera de 400 vallas en la que las preguntas son obstáculos, retos, momentos de su vida, sentimientos. El atleta respondió a Diario de Navarra mientras hacía la maleta, y salió del lance con fuerzas renovadas. No es su mejor momento, pero corriendo es feliz. Por eso, desde el próximo viernes, un chico de Barañáin de 26 años peleará en Doha. Como ha hecho siempre.


La carrera de 400 vallas va a comenzar. Tacos de salida. ¿Qué lleva Sergio Fernández en la maleta?

La ropa de la selección, de competición y de paseo para las ceremonias, para estar en la pista. Los clavos, que siempre van conmigo. Un reloj que cuelgo de la anilla de la mochila y al que echo un vistazo en la pista de vez en cuando, los cascos para escuchar música, que es una parte muy importante de mi motivación. No llevo nada más, no soy supersticioso y no llevo amuletos.

45 metros de carrera hasta la primera valla. ¿En qué piensa Sergio durante el vuelo, cómo se entretiene?

Es un momento para estar conmigo mismo, aunque ahora con Internet en los aviones ya no lo es tanto. Pero sí es tiempo de soñar, de visualizar la carrera, de pensar en objetivos, de sentir el estadio lleno, de pensar que estás a punto de coger una medalla... Me pongo mi música para pensar y soñar. Elijo música tranquila y relajante, para mi inspiración. Ya en la competición escucho más cañera, más agresiva. Llevo una lista variada de rap, rock, hardcore, techno...

Afrontemos la primera valla, 0,91 metros de altura. ¿Cuál es el primer reto que superó?

He tenido una vida sencilla, la familia siempre me ha apoyado, mi entorno es bueno. No tengo ningún recuerdo de haber tenido que superar algo. En el atletismo, hasta la fecha, recuerdo cuando me cogió Luis Requetibate, mi entrenador en Barañáin, y me dijo que era mejor de lo que yo creía, y que yo no era consciente de ello. Entonces empecé a ver que el sueño de ir a unos Juegos Olímpicos era posible. Y lo logré.

Estamos en carrera, segunda valla. Es tiempo de mirar a su cuerpo.

¿Cuál es la parte más importante?

Está claro que las piernas son mi herramienta de trabajo, las ruedas de mi coche. Pero hay que correr con pasión y por eso cuando estoy en la salida y me enfoca la cámara me llevo la mano al corazón, porque corro con él y en él llevo a mucha gente. También la cabeza, que en mi vida cada vez ha sido más importante. En los buenos momentos me motiva al 120%, pero tampoco la sé controlar en los malos. Las piernas son mis ruedas, el corazón el motor y la cabeza es la que conduce.

Tercera valla. Miremos hacia dentro. ¿Cuándo se muestra más sensible?

Mi yo sensible se muestra con mi familia y mis amigos, con la gente de mi entorno. Yo soy parte de ellos y ellos parte de mí. Sería imposible llegar donde he llegado sin ellos. Soy muy afortunado.

Cuarta valla. Entramos ya en calor. ¿Cómo se motiva?

Soy competitivo desde pequeño. Mucha gente experta, entrenadores, destacan que soy capaz de dar el máximo cuando todo apunta a que no. Es una de mis virtudes. Eso es por el empeño que tenía desde pequeño en llegar a ser deportista y dedicarme a ello. Sé el trabajo que ha costado y no puedo venirme abajo. Me he forjado a base de espada, fuego y golpes.

Quinta valla, ecuador de la carrera. ¿Hay miedo?

Sí, hay bastantes momentos de miedo. Sacas todo lo que tienes acumulado, las horas de sufrimiento, los pajarones que te han dejado tirado en el suelo, abres el grifo y sale todo a presión. Cuando escuchas “Listos”, surge el miedo. Pero luego sólo corres, no escuchas al público, no quieres tropezar, no quieres que te pasen...

Sexta valla. La carrera está avanzada. ¿Qué es lo más grande que ha logrado?

Hay varios momentos. Por ejemplo, ir a los Juegos Olímpicos fue súper placentero. También, cuando sólo era una promesa de 21 años, fui campeón de España absoluto mejorando mi marca un segundo y acudí al Europeo. Cuando fui subcampeón de Europa en Amsterdam, es algo a lo que le he dado importancia con el tiempo. Meterme en una final en la carrera más rápida de la historia de los Europeos también fue algo grande.

Séptima valla. Miremos alrededor. ¿Da tiempo a pensar en los rivales?

No. Son una referencia para mí, pero cada uno corre su carrera, según su estado de forma o su estrategia. Sería negativo centrarse en los demás. Son gente que te ayuda a mejorar y hay que agradecerlo, porque sin ellos ninguno estaríamos ahí.

Octava valla. ¿Cuál de estos verbos se ajusta más a lo que ocurre en carrera, disfruta, piensa, sufre?

Disfruto cuando cruzo la meta. Es como la Selectividad, que una vez que la haces sientes un alivio. Lo he hecho de la mejor manera que he podido y siento que me he liberado y he vivido una gran experiencia. Me encanta sufrir, me encanta, porque va ligado a luchar.

Ha completado casi toda la prueba, novena valla. Explíquenos qué es lo más bonito del 400 vallas.

Es un cúmulo de sensaciones. Velocidad, dominio de tu cuerpo... Es una carrera que está muy estructurada y tienes que solventar muchas dificultades. Aparecen el sufrimiento, la capacidad de reacción, la liberación. Me encanta. Cuando has hecho un buen trabajo, te sientes indestructible. Es el mejor momento posible para un deportista.

Estamos llegando, décima valla. Para los que nunca viviremos algo así, dígamos a qué se puede comparar estar en un Mundial.

No sólo el Mundial, cualquier gran objetivo es para mí lo más bonito de mi vida. La gente que quiera imaginarse algo así debería pensar en algo que le provoque la máxima felicidad.

Recta final. Últimos 40 metros. En esos momentos, ¿de dónde saca las fuerzas? Usted es un especialista es el esprint final.

En ese momento, las saco de todas las horas que he pasado entrenando, de las series que hay que hacer cuando no puedes más, tienes que pasar por ese sufrimiento para llegar con esas fuerzas. También están todas las personas que me animan, porque me conocen, o porque no me conocen pero me tienen simpatía. Eso me aporta muchísimo, lo mismo el abrazo que me ha dado un amigo en un momento difícil que el desconocido que le grita a la televisión.

Línea de meta. Todo ha terminado. Ha dicho que es entonces cuando se siente feliz. ¿Cómo esfeliz Sergio lejos del atletismo?

Aprecio muchísimo estar con mis amigos en el Lago de Barañáin, tomando un refresco y comiendo pipas. A mí me cuesta mucho sonreír, y ellos me sacan la sonrisa, porque son unos cracks. Son gente divertida, hacemos bromas y, cuando estoy allí, hacen lo posible por estar conmigo y eso lo valoro. Son David, Kike, Unai, Stefan... Ellos ya saben. Son mi cuadrilla de Barañáin.

Es el momento de buscar a sus padres, que estarán en la grada apoyándole. ¿Cómo será ese momento?

Si ha ido bien, será un abrazo eufórico, si no, también nos abrazaremos, porque son un pilar básico en el que apoyarme. Por muy mal que haya ido, asimilaré que he hecho mi trabajo, que he perdido un tren pero que soy feliz porque he llegado ya a la meta. También responderé mensajes de móvil, que seguro que recibiré, y pensaré en la nueva temporada, porque quiero valorar mi futuro y qué hago con él. Pero también pensaré en darle un respiro a mi cuerpo e irme de vacaciones. Estaré un tiempo en casa y después igual me voy con algún amigo fuera. Yo voy a Doha a darlo todo. He estado a punto de no ir. Si no puede ser, que no sea porque no lo he intentado.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora