Melero: "La conciliación es una locura"
- Maitane Melero concilia a duras penas el atletismo con el trabajo y la maternidad, aunque lo cierto es que los resultados siguen llegando


Actualizado el 09/03/2017 a las 06:00
Maitane Melero Lacasia posee seis récords navarros en media y larga distancia, dos de ellos después de tener a su hijo Ilai, que tiene ya 13 meses. El atletismo es su gran afición. Nunca ha faltado en su vida y nunca le faltará. Aunque no piensa en la retirada, asegura que correrá hasta que el cuerpo aguante.
¿Cuál es su especialidad preferida?
Empecé porque me gustaba la velocidad. En el colegio veía que corría como los chicos, que tenía esa cualidad, que se me daba bien la velocidad. En categorías inferiores he hecho de todo, peso, salto, vallas, distancias largas, distancias cortas… todo. Pero con los 16 ó 17 años, a partir de juveniles, vi que lo que más me gustaba era el medio fondo.
El 1.500 metros es ‘su’ prueba...
Es la distancia que más me ha gustado de siempre, mi prueba preferida desde siempre. Pero ahora que he corrido muchos 1.500, y con los años, sí que me gustaría correr otras distancias. Quiero probar el 5.000. Es el paso natural de los atletas, con los años preparamos carreras más largas y menos explosivas. Lo que sucede es que en pista se pasa de 1.500 a 3.000, que sería lo más lógico. Pero al aire libre se pasa directamente a 5.000. Y el salto es bastante importante.
¿Lo está entrenando?
(Risas) No lo he preparado nada. Tengo que pensarlo muy bien con el entrenador, Patxi Morentin, porque yo sé que él quiere que siga haciendo 1.500. Cree que todavía puedo explotar un poco más. Ahora estamos en esa discusión de cómo afrontamos la temporada al aire libre, porque yo estoy cabezona con el 5.000. Llevo muchos años con el 1.500 y tampoco sé los años que me quedan a mí con el atletismo. Cada vez me cuesta más conciliar el deporte con la situación familiar y laboral. Todo lo que me estoy planteando es a corto plazo. Vivir casi al momento, como el Cholo Simeone: carrera a carrera.
¿Cómo lleva precisamente esa conciliación?
Es una locura. Estoy continuamente mirando el reloj y eso que, creo, siempre he tenido la capacidad de organizarme bien. Si no, no habría podido compaginar todo. A día de hoy me está costando mucho, y menos mal que tengo cerca a mi familia, que me ayuda un montón. Desde Alberto, mi pareja y al que le debo mucho, hasta mis padres, que me ayudan mucho cuando les necesito en el cuidado de mi hijo. Los padres de Alberto también hacen un esfuerzo y nos echan una mano subiendo de Tafalla los lunes y los jueves.
Trabajo, familia y entrenamientos...
A la hora de entrenar tengo bastante menos tiempo que antes y la planificación deportiva no la llevo como me gustaría. Me tengo que saltar entrenamientos. El poco tiempo que tengo lo exprimo al máximo. Tengo una hora al día e intento que me cunda. Este año, por desgracia, no he podido ir con el equipo todo lo que me gustaría, estoy bastante aislada en ese sentido. Pero tengo que dar gracias a la labor de mi entrenador Patxi Morentin, que me ayuda mucho. Entre él y la familia están provocando que las cosas me vayan mejor de lo que me podía yo esperar. También tengo que agradecer el seguimiento que me hacen en el CEIMD, en especial a Esteban Gorostiaga. Con la maternidad he aprendido a superar ciertas situaciones difíciles y ahora tengo la capacidad de sacar energías de donde no las hay.
¿Cómo es un día en la vida de Maitane Melero?
A las 7.15 llevo a Ilai a casa de mis padres y me voy a Barasoain a trabajar (Acciona). Cuando salgo, vuelvo a casa de mis padres a recoger a Ilai. Cuando llego a casa, organizamos un poco tema meriendas, pasear a la perra, comida del día siguiente, la compra… En ese momento llega la negociación familiar. Tenemos acordado que cada uno tiene una hora para nuestras cosas. La suerte del atletismo es que es un deporte que se puede adaptar muy fácil a la hora de entrenar. Es individual y no requiere de una instalación especial… A las 20.00 siempre intento ya estar en casa para el tema del baño y la cena de Ilai. Y cuando él se mete en la cama, yo también aprovecho.
Cuenta con seis récords navarros, ¿pero de qué se siente más orgullosa?
De los Campeonatos de España de pista cubierta del año pasado, después de tener a Ilai. Me sorprendió mucho haber llegado al Campeonato de España, porque Ilai nació en enero y en julio llegué la final de 1.500. Recuperé mucho antes de lo que podía esperar, empecé a correr dos meses después de dar a luz. También del último 3.000 que hice en Salamanca, que fui medalla de bronce cuando nadie contaba conmigo en las quinielas. Había mucho nivel y yo iba con la octava marca en la línea de salida y al final me metí tercera. Le di un buen bocado a mi mejor marca del 3.000.
Ya estamos viendo que a usted realiza muchos sacrificios por el atletismo.
Esto es mi afición, lo que más me gusta a mí. Supone mucho sacrificio, pero también te da muchas recompensas y satisfacción. Sacrificio es más para los que me rodean. Ahora tengo que ir a las carreras acompañada, este año he tenido que ir a varias competiciones con mi familia. El año pasado a Gijón, en el Campeonato de España, tuve que ir con Alberto y con mi hijo. Este año, en Sevilla, al Campeonato de España de Cross por equipos también fui con ellos. Ilai tiene un año y está ya hecho un terremoto y a Salamanca tuvimos que ir también con mis padres. El sacrificio es mayor para los que me rodean, porque para mí eso es mi afición.
¿Ha recibido algún tipo de ayuda económica?
Estoy en un momento crítico. Están saliendo un montón de subvenciones, pero me he dado cuenta de que yo no aparezco en la lista de deportistas de alto nivel o alto rendimiento. No estoy reconocida en ningún lado así. Y en todas las subvenciones te piden un certificado de deportista de alto nivel. Ahora estoy en los trámites para que de alguna manera se me reconozca y me metan en las listas. Nunca le había dado mucha importancia a estas cosas, pero a raíz de los últimos resultados me lo he planteado.
¿Y hasta ahora?
Ayudas he recibido poquísimas. Nada diría yo. A mí el atletismo me cuesta dinero. En su día, había dinero en las carreras populares pero a raíz del boom, a las organizaciones tampoco les interesa dar grandes recompensas, porque saben que tienen la participación asegurada. Cuando era más joven, no es que sacara mucho, pero con eso yo vivía
¿Qué retos se plantea a hora mismo?
Hay una espina clavada que siempre me ha quedado, que es bajar de 4.20 en el 1.500. Pero mi reto más directo es hacer una buena marca en el 5.000, explorar la vía del 5.000, porque en mi vida he corrido sólo dos.
¿El atletismo es como una droga?
Sí, me he dado cuenta que sí. Crea una pequeña adicción. Cuando te falta, cuando te lesionas, te afecta hasta el estado de ánimo. Alguna vez, Alberto, mi pareja, me dice que me vaya a correr para relajarme un poco. Es mi momento de relax. Me da un bienestar importante.