Aizkora
Vicente-Larrañaga, un desafío para revitalizar la aizkora
Los dos aizkolaris se jugarán 14.000 euros el sábado por la tarde en la plaza de toros de Tolosa, con un trabajo de 16 troncos


Actualizado el 30/03/2022 a las 11:48
La apuesta número 13 de la historia entre campeón y subcampeón, desde que se documentan este tipo de desafíos en 1965, es un intento por revitalizar la aizkora. Los dos aizkolaris del momento, el navarro Iker Vicente (campeón individual) y el guipuzcoano Mikel Larrañaga (subcampeón) se encerrarán este sábado a las seis y media de la tarde en la plaza de toros de Tolosa para cortar 16 troncos, seis de 72 pulgadas, diez de 54, con una bolsa de 14.000 euros para quien logre cortarlo más rápido. La expectación en el mundillo del herri kirolak es máxima, se espera llenar el coso tolosarra con 2.000 espectadores, el máximo permitido.
Vicente y Larrañaga saben que la modalidad necesita un impulso, acercarlo a un público más joven. Por eso el desafío rompe la liturgia de los domingos al mediodía para celebrarse el sábado a media tarde, sin televisión en directo.
Cambian las horas, el público, pero el trabajo es clásicamente duro, exigente. 18 troncos. Media docena de 72 pulgadas, una decena de 54, un esfuerzo que se va a air a la hora larga de duración, un esfuerzo agónico máximo.


LA MADERA, LAS ESTRATEGIAS
La apuesta tiene muchas aristas más allá del historial y la forma de cada unos de los contrincantes.
La esencial, la madera. Deber ser por reglamento “verde y sin nudos”. Según el acuerdo que firmaron previo a la apuesta, Larrañaga pondrá los seis troncos grandes y dos de los pequeños. Vicente será quien ponga la decena restante de los pequeños.
No será hasta el mismo momento de la apuesta cuando se sepa qué busca cada uno de los protagonistas con la madera que se presente, más dura o más liviana. Y un detalle que no se puede perder de vista, es la cuadrilla de Larrañaga la que coloca la madera.
Luego está el factor estratégico en el corte. A diferencia de lo que sucede en los campeonatos, los aizkolaris pueden cortar los troncos en el orden que quieran, dentro de la misma hilera. Está por ver si quieren intentar romper cortando los pequeños primero, o quitándose el trabajo duro antes, para apretar después. Hasta el mismo momento de empezar, cada uno esconderá sus cartas.


LARRAÑAGA, DIEZ KILOS MENOS
Los dos protagonistas presentaron ayer la apuesta en la plaza de toros de Tolosa. Y todo el mundo se quedó impresionado con la imagen de Mikel Larrañaga. El aizkolari de Azpeitia se ha quitado de encima diez kilos de peso en tres meses para llegar en forma a la cita.
La transformación de Larrañaga busca ganar en resistencia para un trabajo presumiblemente larga, sin perder la potencia de inicio que le hace diferente. El guipuzcoano ha realizado la transformación bajo control médico, con una dieta estricta y con trabajo de resistencia.
El caso de Iker Vicente ha sido justo el contrario. En vez de aligerar, ha adquirido dos kilos más de peso. Está más musculado porque ha trabajado más específicamente la potencia. Al final, para hacer frente al arranque inicial de Larrañaga y a los seis troncos grandes hace falta resistencia, sí. Pero sin fuerza, sin potencia, se puede perder un mundo en un trabajo tan largo. La exigencia es máxima, el margen de error, cero.
Las 12 apuestas entre campeón y subcampeón de la historia
Año Aizkolaris
1965 Polipaso-Berakoetxea
1965 Polipaso-Berakoetxea
1966 Polipaso-Berakoetxea
1968 Latasa-Astibia
1978 Arria II-Mindegia
1980 Mindegia-Arria II
1987 Mindegia-Mendizabal
1987 Mindegia-Mendizabal
1988 Mindegia-Olasagasti
1988 Mindegia-Olasagasti
1989 Mindeguia-Larretxea
1990 Olasagasti-Larretxea
En negrita el ganador
Iker Vicente: “Una apuesta no solo es el dinero, una apuesta es el prestigio”
En los últimos tres meses Iker Vicente ha voivido en, por y para la apuesta de los 14.000 euros (7.000 que aporta cada uno) del sábado. El de Ochagavía cree que llega en su mejor momento.
¿Cómo está a pocos días del desafío?
Bien, bastante tranquilo. La semana pasada tuve algún día nervioso. El fin de semana desconecté totalmente, y con la presentación ya empieza la cuenta atrás. Estos días voy a ir a mi bola.
¿Cuánto tiempo lleva preparando este trabajo de forma específica?
Tres meses. Pero ya tenía una muy buena base del campeonato de Euskadi. Estaba al 70% y en estos meses he ido puliendo, creo que llego al cien por cien.
¿Ha solucionado sus problemas de espalda?
Totalmente. Paré un poco y no noto nada cortando.
¿Qué sensaciones tiene los días previos?
Yo me encuentro muy bien, he trabajado a conciencia, pero también veo a Larrañaga más preparado que nunca. Ha perdido kilos, está muy fino... igual no es fácil acertar con la táctica contra un aizkolari que está así de bien. No sé si traer troncos duros o blandos porque va bien con todo. El oinbiko (tronco grande) es la madera que más le conviene, pero en verano fue mejor que yo en los kanaerdikos (tronco pequeño). Va a estar todo muy apretado.
¿A qué le teme?
El trabajo da muchísimo respeto, porque hay que empezar fuerte y terminar fuerte, es largo. Y el principio también me preocupa. Él tiene unos comienzos muy explosivos en los que te hace daño. Si se me va y se crece... Es difícil acertar.
¿En qué basa la táctica?
En lo que quiero hacer yo, y en lo que creo que él cree que voy a hacer yo y en lo que hará él. En las apuestas puedes cambiar las filas, no es como en los campeonatos. En eso estoy, aunque creo que mi padre ya le habrá dado dos mil vueltas a la estrategia.
¿Una apuesta es el dinero?
Una apuesta es el prestigio. El dinero, también, pero al final es tu prestigio. Tú eres el campeón y el es el subcampeón el que te echa la apuesta. Uno gana y otro pierde. Por no perder, creo que los dos haríamos cualquier cosa por acabar antes.
¿Le da miedo la posibilidad de perder?
Claro. En el momento que coges una apuesta lo haces pensando que la vas a ganar, pero uno de los dos va a perder. Y hay que estar preparado porque eso también puede pasar.