ARTE
Francisco Farreras: el arte es hoy un producto de inversión y todo vale
Francisco Farreras, uno de los grandes pintores de la vanguardia abstracta, vuelve con una exposición de sus últimas obras.


Actualizado el 20/03/2016 a las 16:47
Francisco Farreras, uno de los grandes pintores de la vanguardia abstracta, a un año de cumplir los noventa, vuelve con una exposición de sus últimas obras, todas desconocidas. "El arte es hoy un producto de inversión y todo vale", dice en una entrevista con Efe.
Madera, cuerda, cartón, pintura, barnices quemados y objetos diversos se ensamblan en los relieves en madera de Farreras (Barcelona 1927), artista solitario, independiente a ultranza, alejado de grupos y corrientes, y creador de un estilo propio y reconocible de tensiones y fuerzas, de emoción y también orden y equilibrio, de esencialidad y silencio.
La Galería de Arte Lucía Mendoza presenta hasta el 25 de abril casi una treintena de obras desconocidas, en formato grande, mediano y pequeño, la mayor parte fechadas entre 2014 y 2016, y las más antiguas en 2009.
Después de sesenta años de trabajo incesante, más de 150 exposiciones en España y en diversos países de Europa y EEUU, Francisco Farreras continua trabajando en su taller a pesar de que padece "una falta de motivación tremenda" por la situación del mundo del arte y "por el clima del país".
"Estamos viviendo -explica- una época de gran mediocridad. Soy una especie de esponja y todo este lío político en un país que vive de charol, pero que no ha olvidado la alpargata, que no es culto ni le interesa divulgar la cultura, me produce un estado de permanente inquietud y me dan ganas de decir: Me voy".
¿TODO VALE EN ARTE?
"Como hay tal cantidad de artistas que se dieron cuenta hace años de que era un medio de vida estupendo, que se vendían los cuadros, se ha llenado de amateurs, de gente de 'todo vale'. Y ese todo vale además esta secundado por los profesionales y galeristas. Prefiero no hablar de galeristas, es ya un tema tabú, porque salvo raras excepciones hay una gran falta de responsabilidad".
"Desde la crisis en España no se vende nada, nada nadie. Pero en el mundo hay un mercado de inversión por parte de americanos, chinos sobre todo y árabes. En cuanto sale un Van Gogh se pagan miles de millones, pero es un producto de bolsa más que de arte, un producto de inversión".
Tiene obra entre otros museos en el MoMA y el Museo Brooklyn de Nueva York, en la Tate de Londres, en el Reina Sofía y en numerosas colecciones y expone en galerías de Alemania, Suiza y América. Y también en España, donde galeristas y amigos le han impedido retirarse, como anunció hace seis años.
En los mercados internacionales, los artistas españoles tampoco cuentan mucho. "No hay coleccionismo en España y no hemos tenido marchands como en Francia, Vollard o Maeght o como los galeristas de Nueva York, que además de invertir en las obras de sus artistas se implican en su promoción".
"Juana Mordó fue la papista, porque fue la única en los años sesenta, contó con una generación que le prestamos obras porque ella no tenía dinero, lo cual no es que sea un defecto, pero es una realidad y hay que tenerla en cuenta, jamás compró. Siempre he dicho que fue una mujer extraordinaria, una gran dama, un personaje muy importante, pero se olvidó del extranjero, no tuvimos promoción en el extranjero y ahora lo estamos pagando. Tampoco las autoridades culturales se han ocupado de esto".
Fue en 2010 cuando anunció que se retiraba después de una larga vida creadora, que le llevó a París y a la abstracción informalista en los años 50 y luego a Bélgica, Holanda, Inglaterra o Estados Unidos.
Un año después del anuncio de su retirada, necesitó volver al taller y creó uno de sus cuadros más impresionantes, "Tierra de nadie", un gran relieve en madera de cuatro metros y medio de largo por casi dos, sin pretensiones de venta ni exposición con esas medidas, que descubrió el comisario de exposiciones Alfonso de la Torre y exhibió en uno de los escaparates de ARCO y después en la gran muestra que le dedicó la Galería Odalys en 2014
"En estos momentos no estoy cansado de pintar, pero tengo mucho miedo a repetirme, creo que todo el mundo debería ser consciente de cuando llega el momento de retirarse. De lo que quisiera liberarme es de la esclavitud de las exposiciones", dice el artista del que el pintor Luis Caruncho recuerda, en un texto del catálogo, su "sentido radical e innovador" dentro de la vanguardia de los últimos años.
"Estoy muy escéptico y me he convertido en una especie de lector compulsivo, con Baroja y Sándor Márai. Antes era muy disciplinado y todas las mañanas bajaba al estudio, y ahora no. Aparte de que hace un frío helador porque tengo que trabajar con las ventanas abiertas por los barnices para no atufarme".
Dice en el catálogo de la exposición que de ARTE "no entiende casi nadie".
"Siempre que me pongo delante de la madera para hacer un cuadro es la gran incógnita. El arte no se puede explicar ni aprender. Por eso le tengo cierta admiración al acto de hacer algo partiendo de la nada. Es un gran misterio, no sabes ni el motivo que provoca el cuadro ni la decisión de si es válido o no. He roto más de cien cuadros. En los últimos años he llegado a la conclusión de que lo único que sirve es tener sensibilidad, visión aguda y limpia de prejuicios y sobre todo olfato"