Juan Dávila, monologuista: "El año pasado se lio mucho aquí"
El monologuista madrileño, famoso por su humor negro con los espectadores que acuden a sus shows, ofrece en Baluarte cuatro espectáculos de 'El Palacio del pecado' a lo largo del fin de semana para los que ya no quedan entradas


Actualizado el 29/03/2025 a las 17:55
Queda aproximadamente una hora y media para que comience el primer show de 'El Palacio del pecado' en Baluarte y Juan Dávila (Madrid, 1978) todavía tiene que revisar en su bandeja de entrada mensajes de fans que le cuentan sus historias, sus problemas, sus penas o las de otros.
Tranquilo, con una sudadera verde y con su perra Masha, que parece ser una mezcla de mastín con podenco, se sienta en una butaca roja de la Sala Principal, que presenta ya el 'sold out' para las cuatro funciones programadas.
La primera vez que vino a Navarra fue en 2012 a la sala Informal de Tafalla. Un show con entrada libre. Trece años ya.
Pues es que no me acuerdo, la verdad. Fíjate si lo debí pasar mal que lo he borrado del recuerdo.
Después de esa primera vez ha pisado varias ocasiones más esta tierra (Falces en 2017, Azagra en 2018...) Ahora regresa a Pamplona. Cuatro funciones por delante. ¿Qué supone para usted la vuelta a Baluarte?
Hombre, pues es que el año pasado se lio mucho aquí. Dejó imágenes para el recuerdo y hay mucha gente que repite. El público del norte no tiene tapujos.
¿Acompaña el carácter navarro para sus shows?
La gente dice que son más cerrados. Yo, sin embargo, veo que tengo que pararles de la apertura que tienen.
¿Tiene alguna víctima ideal cuando viene aquí?
No, las víctimas van saliendo solas. A lo mejor, quien cree que debe salir no debería hacerlo, y quien está tranquilo, pues, a lo mejor, es su noche.
¿Y una lista de candidatos a los que trolear?
Tampoco, eso va surgiendo en el momento. No tengo preparado a quién voy a sacar ni lo qué voy a decir ni nada. Estoy improvisando.
¿Cuántas víctimas calcula que habrá estos tres días en Pamplona?
Pues ponle unos veinte o treinta por función. Son 120 personas encima del escenario, más de los que tenía en Tafalla en 2012.
¿Qué problemas de la gente son los que más divertidos le parecen?
Los que me sorprenden. A veces hay conflictos muy grandes que la gente se los toma muy bien o de repente hay conflictos muy pequeños que para el público son el gran conflictazo. Hay gente que no ve y para ellos eso es algo normal, de humor. Sin embargo, a otros les han robado en el huerto y eso es como muy importante.
Y si está en el lado del espectador, ¿qué es lo que más gracia le hace?
Lo que más gracia me hace es cuando no se pretende hacer gracia y cuando no veo venir por dónde va la situación. Muchas veces en comedia tiendes a ir por delante de lo que va a pasar.
¿De dónde le viene esa 'mala baba' para hacer este tipo de humor? Hay gente a la que no le gusta e incluso le molesta.
Ya sabes que el buen humor viene del drama profundo. Yo he vivido muchas cosas y busco dramas verdaderos para sacar el humor más fuerte.
Se ríe de y con los demás, pero... ¿de qué problema suyo se reiría en un escenario?
Hay gente que me dice que no sé lo qué son los dramas de los demás. Yo he tenido gente muy cercana que ha muerto con metástasis, con cáncer, tengo familiares con ansiedad, con depresión, con fibromialgia... O sea, muchas cosas de las que nos reímos. Yo eso no lo voy contando, pero son problemas que también los tengo cerca.
¿Ha sentido rozar el límite moral?
El límite moral siempre lo pone la persona con la que estoy interactuando. Si está disfrutando y pasándoselo bien riéndose de sus problemas creo que le estamos dando visibilidad y que encima le hace bien a él.
¿Cómo gestiona esos momentos?
Es ir en la línea. Ir siempre al límite, con mucha empatía y mucha escucha para ver hasta dónde podemos llegar juntos.
¿Cuándo detecta que a una persona le empieza a incomodar la situación?
En el primer chiste que tiras se ve un poco cómo lo encaja.
Y una vez que detecta que el espectador está incómodo, ¿sigue metiendo tralla o frena?
No, tiro hacia otro lado. Pero vamos, normalmente la gente sabe a lo qué viene y pide más.
Fue policía local antes de esta profesión. ¿Ha visto más personajes en la calle como agente o en los escenarios?
Pues he visto más personajes en el escenario porque a los otros los ves venir. Y aquí te sorprenden.
¿En qué punto de su carrera está?
Estamos preparando un evento muy tocho en Madrid. Es cierto que está todo agotado desde hace ocho meses. Entonces hay mucha gente que se está quedando fuera. De hecho, hoy viene aquí gente de Madrid.
¿Le ha llegado para los espectáculos de Pamplona algún mensaje curioso?
Como los voy leyendo en el día, ahora me meto y lo prepararé. Leo unos cuantos mensajes, porque me escriben como quinientos, y elijo unos diez o quince.
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