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Rafael Aguirre: “Descubrí que tenía un vínculo con la guitarra”

El guitarrista Rafael Aguirre actuará esta tarde en Baluarte con un repertorio en el que se incluirán autores de renombre como Albéniz, Tarrega, Satie, Barrios y Sabicas, entre otros

El guitarrista malagueño Rafael Aguirre
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El guitarrista malagueño Rafael Aguirre
El guitarrista malagueño Rafael Aguirre

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Ruth Baztán Perochena

Publicado el 31/07/2021 a las 06:00

El malagueño Rafael Aguirre Miñarro, de 37 años, es considerado uno de los guitarristas de mayor prestigio de la música clásica, y tiene a su espalda una carrera musical de casi 20 años que le ha permitido viajar por todo el mundo. A través de una conversación telefónica desde su casa en Madrid, Aguirre se muestra muy emocionado ante su concierto homenaje al artista flamenco Sabicas, que tendrá lugar a las 20 horas de este sábado en la Sala de Cámara de Baluarte.

¿Es su primera vez en Pamplona?

Profesionalmente sí, es mi primera visita a Navarra. Para mí es un honor. Además debutar en el escenario de Baluarte, un sitio tan honorífico y con tanto prestigio. Creo que Isabel está haciendo un trabajo fantástico. Hacer un festival de este calibre en Navarra, con este diseño tan moderno, estos músicos y esta calidad.

Esta noche interpretará en Baluarte un concierto en honor al guitarrista flamenco Sabicas, ¿por qué quiere conmemorar su figura?

Sabicas ha sido y es uno de los artistas flamencos más importantes de todos los tiempos. Digamos que es el Francisco Tárrega (guitarrista clásico) del flamenco. Sus obras fueron de una calidad compositiva muy alta. Cabe destacar que el tocaba con una postura muy parecida a la de los guitarristas clásicos. Se ponía esmoquin y todo para tocar. Me pareció justo ponerle en este recital en Pamplona, juntó con el resto de compositores que voy a incluir.

¿Con que sorprenderá al público de Pamplona?

Interpretaré varios bloques de música. Comenzaré con Albéniz, original para piano. Para el segundo bloque tocaré una pieza de Sabicas, al ser un homenaje para él, claro (ríe), y terminaré con Panaderos flamencos, que la popularizó Paco de Lucía, al incluirla en su primer trabajo. El tercer bloque se centra en Francisco Tarrega, con las que yo creo que son sus obras más famosas, Recuerdos de la Alhambra y Caprichos árabes. También voy a hacer un bloque con piezas no españolas, de Fernando Bustamante, de Agustín Barrios y de Erik Satie. Para finalizar, tocaré una jota de Tarrega.

Sabicas fue uno de los compositores de mayor prestigio internacional dentro de la música flamenca. Usted es conocido por su virtuosismo dentro de la música clásica, pero se atreve con diferentes géneros.

Yo soy un guitarrista. A mí me gusta que me conozcan como guitarrista, un guitarrista con intereses diversos. Cada guitarrista comienza a partir de una base en concreto. No obstante, yo me fui dando cuenta de que mis intereses al escoger el repertorio iban in crescendo. Lo bueno que tenemos los artistas clásicos es que tenemos una técnica que nos permite tocar tanto música clásica, donde el contenido musical es muy complejo, como cosas más folclóricas o incluso pop, donde el contenido musical es más simple. Me gusta que mis conciertos sean como un menú casi de degustación, de todo lo que la guitarra representa en el mundo, ya que para cada cultura representa una cosa diferente.

Ese “yo soy guitarrista” lo ha dicho con tanta firmeza que parece que lo haya tenido claro desde siempre.

Realmente, cuando era niño yo quería ser deportista. Para mi la música era un entretenimiento al principio. No me lo tomaba como algo que pudiera estudiar. Cuando mi madre me dijo que tenía que ir al conservatorio le dije: “pero mamá, ¿para que voy a estudiar música, si la música ya está en la radio?”. Me dijo que ya lo entendería cuando fuera mayor. Al principio no me gustaba estudiar música, llegaba todos los días a casa llorando. Me ponían una teoría pura y dura, y yo al final tenía siete años, solo quería divertirme. A los ocho-nueve años, cuando empecé a tocar la guitarra, me dolía tanto la mano izquierda que no me gustaba. Pero descubrí un disco, 100 obras de música española, volumen 2, que contenía muchas de las piezas que voy a tocar en este concierto. Fue en ese momento cuando me di cuenta de que tenía un vínculo muy fuerte con la guitarra y con ese estilo de música, que no sabía de donde venía.

Algo que comenzó como casi una obligación, veinte años después le ha convertido en un artista de fama mundial. ¿Cómo afronta ese reconocimiento?

Por una parte es un halago, pero a la vez es una gran responsabilidad. Yo siempre me levanto por las mañanas con una mezcla de ilusión y de humildad, de decir “tengo que seguir trabajando con la misma frescura e intensidad” que el primer día. No puedo pensar “ya me sé todo”.

A los dieciséis años cogió un avión rumbo a Alemania, donde continuó sus estudios superiores con el profesor Joaquín Clerch en la Hochschule Robert Schumann de Düsseldorf. ¿Cree que el haber abandonado su país natal condicionó el inicio de su exitosa carrera?

Algo que puedo decir con certeza es que, al fin y al cabo, si quieres comenzar una carrera internacional, cuanto antes empieces a dominar ciertos aspectos que eso conlleva, como aprender idiomas, saber sobre culturas extranjeras... etc. Tenemos que tener ese punto diplomático. Con eso aprendes a desarrollarte con todo el mundo, lo que te va a ayudar muchísimo a abrirte puertas en el mundo entero. No sé que hubiera pasado si me hubiera quedado en España, a lo mejor me hubiera ido mejor. Pero lo que sí sé es que el haber sabido alemán cuando fui a Alemania, el mercado de música clásica más potente del mundo, fue muy importante. No es lo mismo ir sabiendo solamente inglés, que no todo el mundo lo habla. Los músicos tratamos con el lenguaje del mundo. El único lenguaje común que hay en el mundo es la música. Esa es la suerte que tenemos los músicos de música instrumental. Si tu tocas un instrumento que solo emite sonidos, el significado lo va a traducir la persona que lo está escuchando a su manera. Por eso yo puedo ir a diferentes sitios, como Siria o España, y el público se emociona de la misma manera.

Durante estos veinte años ha tenido el privilegio de compartir escenario con orquestas de renombre como la Sinfónica de la KBS en Corea, Orquesta Nacional de Lyon o la Nueva Orquesta Filarmónica de Westfalia. ¿De que forma ha nutrido su trayectoria profesional este tipo de colaboraciones?

De primeras, ha sido un verdadero placer y una satisfacción profesional. También ha sido un aprendizaje, sobre todo en el ámbito del oído. Trabajar con músicos de esa calidad te enseña que el músico tiene que estar siempre aprendiendo a escuchar todas las sutilezas que pasan dentro de la música. Por ejemplo, no es lo mismo ver jugar a Messi, que jugar al fútbol con Messi, ¿no? (Ríe).

En 2008 grabó su primer CD, Guitar recital, y en 2020 lanzó su último trabajo discográfico, El Nour, en compañía de la soprano Egipcia, Fatma Said. ¿Cómo describiría la evolución musical entre ambos trabajos?

Yo creo que influyen todas las vivencias. Tu ADN musical permanece, pero a la hora de interpretar tu repertorio, por ejemplo en mi caso que soy guitarrista principalmente clásico pero que he aprendido muchas técnicas flamencas, puede modular mi sonido o mi forma de expresión. La música que nosotros tocamos tiene un componente filosófico muy alto. Cuando tú mandas un mensaje, sabes lo que quieres decir, pero luego cada persona le va a dar una interpretación diferente. Esa es la gracia de todo esto. Las energías que fluyen entre el intérprete y el músico, cuando hay ahí una comunión perfecta, es cuando se crean esos momentos de magia. Es como que todos nos hemos entendido pero no nos hemos dicho nada en concreto.

¿Cuándo oiremos de usted a partir de ahora?

El año que viene tengo una serie de debuts muy importantes con la Orquesta Nacional de España y con la Orquesta de Sao Paulo, en Brasil, ente otros. También tengo muchos conciertos que recoger de la pandemia que se están posponiendo hasta 2021 y 2022. Trato de vivir un poco el día a día.

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