Aurora Beltrán, Premio Príncipe de Viana 2026: "Soy la tortuga que ha llegado hasta aquí"
La voz femenina del rock navarro, cantante de los grupos Belladona y Tahúres Zurdos, y más tarde en solitario, recogerá el galardón el 13 de junio en Los Arcos


Publicado el 23/05/2026 a las 05:00
El historiador navarro Iñigo Pérez comentó hace un mes a Aurora Beltrán que la había postulado para el premio Príncipe Viana de la Cultura. “Yo, que soy muy de tierra porque soy virgo, pensé que no lo teníamos, y no pasaba nada”, dice la cantante. Se equivocó. Este viernes, en pijama, y con el susto aún en el cuerpo, respondía al teléfono como ganadora del premio más importante que se concede en el ámbito de la cultura en Navarra. Está acostumbrada a que el 90% de las noticias que recibe sean malas, por lo que ayer se le hacía raro recibir de repente tanto cariño. Con influencias de Patti Smith, David Bowie, Lou Reed, The Who o Led Zeppelin, Beltrán y Tahúres Zurdos abrieron el rock navarro en los años 80 y lo sacaron fuera. “Su música se ha quedado en el disco duro del cerebro de varias generaciones”, señaló Iñigo Pérez al anunciar la decisión tomada ayer mismo por el Consejo Navarro de la Cultura. Se habían presentado siete candidaturas pero el premio se lo llevó Beltrán por su defensa de una concepción de la música “como forma de expresión personal y colectiva” a través de una trayectoria profesional “que no renuncia a la autenticidad y la conexión emocional con el público”, según expuso la consejera de Cultura, Rebeca Esnaola. Dotado con 20.000 euros, Beltrán recogerá el premio el 13 de junio en la Casa de Cultura de Los Arcos. La historiadora del arte e ilustradora María Cristina Moreno ha ganado el Premio a la promoción del talento artístico.
El Príncipe de Viana ha reconocido a músicos pero de otros géneros, como María Bayo y Pedro Iturralde. ¿Ya era hora del rock?
La verdad es que sí. Me han dicho que normalmente si no se sale bien la votación se suele hacer una segunda ronda, y en esta ocasión la votación salió rápidamente; había bastante consenso. Para mí es increíble tener la noción de saber que hay gente que te quiere, y que se alegra porque te haya sucedido algo tan bonito.
¿Es rockera de la vieja escuela?
Claro. Soy una veterana. ¡Oye, que tengo 61 tacos! Me caen 62 el 26 de agosto, y muy orgullosa. Cuando empecé en solitario me conocían por ser la cantante de Tahúres Zurdos pero como Aurora Beltrán muy poca gente. Muchos promotores me decían: “¿Te importa que pongamos ex-cantante de Tahúres Zurdos?”. Había gente que decía que no. Yo, por supuesto, me siento muy orgullosa. Soy de la vieja escuela. He pasado por muchas cosas que la gente de mi edad conoce, como las pocas facilidades que teníamos en todos los sentidos. Yo extrapolo el premio a cantidad de gente que hay fuera, es un premio de todos.


¿Alguna vez le han planteado la tentación de coger algún atajo y no seguir su propio camino?
Sí. Vamos a hablar claramente: Yo he tenido algún 'Me Too'. Lo que pasa es que, no es porque yo sea especial ni nada, sino que creía que tenía suficientes herramientas para poder caminar sin atajos, carrera de fondo. Yo soy la tortuga que ha llegado hasta aquí, y creo que me queda todavía un camino por recorrer, no sé cuánto. Yo creo que mi propia dignidad o mi salud me lo dirán. Sí que se me han presentado atajos, pero me alegro muchísimo de ni siquiera haberme planteado tomarlos. Algo en mí me decía que tenía que seguir por mi camino y eso me ha traído problemas, pero mira, al final hay un punto de luz en el túnel oscuro y yo siempre he seguido esa luz.
¿Ha sido muy luchadora?
Pues yo creo que sí, pero es la inercia. Tengo una salud de mierda, así de claro, y he pasado por momentos muy jodidos en mi vida. Pero hay algo que me decía: “Tira para adelante”. Yo he hecho mucho caso a mis tripas, a mi corazón, a mi alma, a mis padres, que creyeron en mí en su día y me dieron las alas suficientes como para dejarme fluir. Entiendo que en muchas familias cuando hay una persona que dice que quiere ser músico le digan “no, tú ponte a estudiar”. Pero yo desde aquí les digo que sí, que la seguridad mola, éste es un trabajo súper inseguro, en el que muchas veces hasta tienes que mentir a tu madre cuando te pregunta qué tal va la cosa y le dices que muy bien, cuando llevas comiendo pasta no sé cuánto tiempo. Pero la felicidad que supone dejar que lo que tienes internamente salga, bien en forma de música, de letras, de pintar o lo que sea... eso es irrepetible.
A usted sí le apoyaron.
Tengo la suerte de que en mi casa me entendieron mis padres y me dejaron ser. Lo que me da mucha pena [se emociona] es que ellos no estén aquí ahora para poder verlo, porque se lo debo todo. Eso sí, les he puesto dos velitas porque tengo un retrato de ellos y hablo con ellos constantemente. Este premio es de mis padres, gracias a ellos estoy aquí.


Con 13 años precisamente compuso su primera canción y se titulaba nada más y nada menos que 'Muerte, ven'. ¿Qué pasó?
Había hecho alguna antes, pero aquello fue por una circunstancia muy trágica. Yo tenía un medio noviete, lo que se puede tener con 13 años, que falleció en un accidente de coche. La canción la grabamos en el primer disco de Tahúres Zurdos. Pero yo desde pequeñita toco la guitarra, porque mi padre fue un visionario, y cuando estuve en una silla de ruedas, con una enfermedad rara que se llama enfermedad de Perthes, él pensó: “¿Cómo dejo a esta niña que no se aburra?”, y me regaló mi primera guitarra. Aprendí a tocar sola. Soy una tía autodidacta. Sé pocas cosas, pero lo que sé lo hago muy bien, eso también lo puedo decir. De alguna manera, cuando desarrollas tu propia técnica, es muy particular. Tampoco aprendí a cantar, cantaba. Sin embargo sé que aunque cante un bolero la gente me reconoce, y eso en el mundo de las artes es primordial: tener identidad.
¿Con esa primera guitarra ya saltó la chispa con la música?
No. Yo nunca dije cuando era pequeña: “Quiero ser una cantante”. Lo que me encantaba era hacer agujeros en el suelo y buscar tesoros, lo que se podría traducir por ser arqueóloga. Pero cuando mi padre me regaló aquella guitarra, yo tenía 7 años, entonces lo que hacía era jugar; para mí era un juego, un rompecabezas de cómo se pone este dedo, por qué esta cuerda al afinarla suena distinta... Mi vida siempre ha sido una constante búsqueda y un constante reciclaje, y me alegro porque todavía creo soy una tía que piensa que todos los días se puede aprender algo. En la música constantemente estoy aprendiendo cosas.
Y sigue al pie del cañón en el Chicas Fuertes Tour, junto a Nat Simons. Es elocuente el título.
Sí, ella contactó conmigo, grabamos en un disco suyo que se llama Felina, en el que estaban un montón de mujeres de la escena musical del rock en España. Me llamó para grabar la canción Because the night, de Patti Smith y Bruce Springsteen, que yo adapté al castellano. Desde ahí seguimos; me invitó un par de veces a presentaciones y luego me entraron para hacer la gira. Empezamos el año pasado y seguimos teniendo conciertos. El 5 de junio tocamos en el Kafe Antzoki de Bilbao y el día 6 en Zentral, en Pamplona. Por cierto, este domingo toco en acústico en Legarda a las 12.30 del mediodía, un concierto-vermú.


En su trayectoria ha colaborado con muchos otros músicos, también, ¿Se siente un poco tribu con Rosendo, Barricada y tantos otros?
Pues sí, podría ponerme a enumerar desde Luz Casal, Miguel Ríos, Manolo García, Barricada, Rosendo... hasta David de María, Mercedes Ferrer, Carmen París... Tengo una lista impresionante. Muchísima gente que me ha concedido el honor de participar en sus discos. Todos sí que tenemos un poco de tribu, y muy respetada. Eso es muy importante: el respeto se lo gana uno. No por el postureo ni por el alarde. Yo pienso que donde hay que demostrar las cosas es haciéndolas, no diciéndolas. Eso me ha servido toda la vida y me siento muy orgullosa de que desde Burning hasta Los Secretos me hayan llamado para hacer cosas con ellos.
¿Y qué tal se lleva con los músicos más jóvenes y con las cosas que se hacen ahora?
Claro, nosotros hemos vivido otra época, quizá más artesanal. Ahora tienen unos medios importantes que nosotros no teníamos. Mi oficio ha sido un poco analógico, por decirlo así. Yo, por ejemplo, que toco en acústico, como espectadora me gusta ver eso, es como muy verdad. Incluso los fallos que pueda tener ahora se tienen que reivindicar, porque lo que estás viendo es una persona, un humano de verdad con una guitarra. Es muy importante que tú, en tu soledad, en el escenario con una guitarra, estés a pecho descubierto para que la gente vea la esencia y la parte más primaria de lo que es hacer una canción, de lo que es ser un músico que va a la buena de Dios. Nosotros seríamos como el pan que se vende ahora de masa madre y hecho en horno de leña, que encima se vende muy bien. La gente quiere comer sano y eso me congratula porque lo extrapolo a la música y soy optimista en ese sentido. Pienso que la gente querrá ver la verdad:
¿Y como consumidora de música escucha también a grupos de mase madre?
Normalmente escucho música de masa madre, pero también descubro cosas que quizás son muy diferentes pero que me llenan. Por ejemplo, aquí en España descubrí a Morgan, que, buah, son un grupazo. Tuve la suerte de conocer a Carolyn, que es una tía que canta súper bien. Y otra gente. Estoy abierta pero quizá, aunque parezca una contradicción, esté más abierta a escuchar cosas que me sean familiares. No es que no quiera descubrir, pero mis gustos están ahí. No tengo prejuicios, pero tengo que confesar que si entras en mi coche y pones la radio suena música clásica, Radio Clásica, y en mi casa también.
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¿Qué le aportan?
Me pongo en la época del barroco, por ejemplo, a visualizar cómo sería la época aquella donde la gente escribía a mano, donde un tío jovencísimo como Mozart, o como muchos otros con ese talento, tenían la posibilidad de hacer su música, que es súper difícil. Me encantaría que eso perdurara en el tiempo. Sé también que hay muchos músicos excelentes que hacen heavy rock o lo que sea y que tienen una formación académica que les ha llevado a estar muy inspirados por ese tipo de historias.
Sigue con conciertos y pronto recibirá el premio en Los Arcos. ¿Qué tal se encuentra ahora de salud?
Ahora mismo no sé decirte porque por ejemplo soy diabética y también soy trasplantada, pero ahora mismo me encuentro muy bien. Estoy temblorosa; me acabo mirar el azúcar y lo tengo bien, fíjate. Además el escenario cura. Me he subido a tocar en muchas ocasiones muy jodida. Hace poco tenía una contractura en el cuello, un día que tocaba con Nak, me subí y de repente me bajé y ya no me pasaba nada. Eso me ha ocurrido un montón de veces. El escenario es fascinante: cura, la adrenalina es increíble, te bajas y estás como levitando. Pienso que soy animal de escenario y de música. Me siento muy bien ahora mismo. Y después de esta noticia, imagínate.
DNI
Aurora Beltrán Gila (1964, Pamplona), creció en Potasas (Beriáin). Inició su carrera en los 80, como guitarrista del grupo Belladona, con el que grabó el álbum ‘Las mujeres y los negros primero’. En 1987 fundó junto con su hermano Lolo y otros músicos el grupo Tahúres Zurdos, con el que realizó conciertos por Navarra y el norte de España y con quien grabaría su primer disco con el sello Oihuka. Tras la disolución, Beltrán estrenó su primer disco en solitario, ‘Clases de Baile’, en 2008, en el que contó con la colaboración de artistas como Enrique Bunbury, Loquillo y Carmen París. También en 2008 participó en la gira ‘Otra noche sin dormir’, junto a artistas como Rosendo y Barricada, y colaboró en un disco benéfico en defensa de los animales. En 2009 llevó su música a Estados Unidos, con una gira que incluyó ciudades como Nueva York, Boston o Filadelfia. En 2011, por su parte, grabó en directo el álbum ‘Museo Púrpura’, que recoge tanto canciones de su etapa en solitario como con Tahúres Zurdos, además de incluir el tema inédito ‘Invicta’, compuesto desde la experiencia personal de una enfermedad renal crónica diagnosticada en 2005. Entre otros reconocimientos ha recibido el Premio Global de la Música Aragonesa, un homenaje en la Gala de la Música Navarra y el premio Valientas en la categoría de Cultura.
