Conciertos con memoria

La plaza de toros de Pamplona se llenó de prismáticos para no perder detalle de Dire Straits: “¡Formidable! ¡Formidable!”

El calificado como “mejor grupo de pop-rock del mundo” protagonizó una noche para la historia de la capital navarra ante 14.000 espectadores

Mark Knopfler, líder de Dire Straits, durante el concierto que la banda británica ofreció en la plaza de toros de Pamplona el 31 de agosto de 1992
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Mark Knopfler, líder de Dire Straits, durante el concierto que la banda británica ofreció en la plaza de toros de Pamplona el 31 de agosto de 1992DN
Mark Knopfler, líder de Dire Straits, durante el concierto que la banda británica ofreció en la plaza de toros de Pamplona el 31 de agosto de 1992

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Javier Estévez

Publicado el 10/05/2026 a las 05:00

Nadie quería perderse absolutamente nada. Muchos llevaron prismáticos para apreciar cada gesto, cada sonrisa, cada detalle de la visita de Dire Straits a Pamplona. El 31 de agosto de 1992, el calificado como "mejor grupo de pop-rock del mundo" revolucionó la capital navarra con el concierto que ofreció en la plaza de toros. A rebosar estuvo aquel día el recinto pamplonés, con 14.000 personas en su interior. De hecho, aunque el espectáculo de la banda inglesa comenzó a las diez de la noche, la plaza estaba "casi llena" a las ocho.

El trío de guitarras flamencas Cañizares precedió a los ocho ejemplares del mismo instrumento que Mark Knopfler utilizó durante el espectáculo. Su aparición en el escenario, de 800 metros cuadrados, fue apoteósica: los 600.000 vatios de luz instalados deslumbraron al público, y en mitad del destello apareció el cantante de Glasgow (Escocia) acompañado por los otros ocho músicos de Dire Straits. "'Here we are'" ("Aquí estamos"), exclamó Knopfler. Abrió el 'show' 'Calling Elvis', canción de su último álbum, 'On Every Street', tema que cerró Chris Whitten con un solo de batería.

Llegó entonces el primer cambio de guitarra de Knopfler, que pidió que los focos apuntasen al público para poder apreciar ante quién tocaba —el entonces presidente del Gobierno de Navarra, Juan Cruz Alli, destacó entre una nutrida presencia de políticos—. "Ahora os veo muchísimo mejor", celebró el músico, que presentó a los integrantes de la banda y calmó las ansias de los asistentes: "No os preocupéis, vamos a tocar durante un rato muy largo". Algo más de dos horas duró el concierto.

A 'Calling Elvis' le siguió 'Walk of Life' y los ingleses rescataron temas de su último disco antes de interpretar otra de sus canciones míticas, 'Romeo and Juliet', que concluyó con "una impresionante demostración al saxo por parte de Chris White", a ojos de los periodistas de Diario de Navarra María Moya, Javier Marrodán y Javier Errea. 'Heavy Fuel' mantuvo el ambiente por todo lo alto, y en 'Private Investigations' hizo Knopfler su "primera demostración potente" sobre el mástil de la guitarra. "¡Torero! ¡Torero!", le gritó el público.

Aunque todavía quedaba "lo mejor", según la crónica. "Los punteos finales de 'Sultans of Swing' fueron la apoteosis". Consciente del entusiasmo, el líder de la banda "se regodeó sobre las cuerdas de su guitarra" y recibió una ovación "impresionante" que terminó derivando en una nueva canción improvisada: los músicos acompañaron con sus instrumentos el "Oé, oé, oé" del público. "¡Formidable! ¡Formidable!", profirieron los asistentes como si de una tarde sanferminera se tratase; un calor que Knopfler agradeció: "'Thank you'".

No era el final, pero este se acercaba. 'Your Latest Trick', 'On Every Street' y 'Two Young Lovers' se sucedieron después, antes de que 'Telegraph Road' cerrase el concierto, no sin antes un nuevo agradecimiento del músico: "Gracias". Y, una vez pasados los bises, los integrantes de Dire Straits se bajaron de manera definitiva del escenario para poner punto final a un espectáculo que dejó huella en Pamplona. Aunque ellos prefirieron hacer noche en otro lugar: cuando los ecos de su 'show' aún flotaban en el aire, los músicos se subieron a cuatro coches diferentes para poner rumbo al hotel María Cristina de San Sebastián.

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