Patrimonio
El Gobierno de Navarra declara Bienes de Interés Cultural el sepulcro de Carlos III y Leonor de Castilla y la caja del corazón de Carlos II y su contenido
Fechadas en el siglo XV, la sepultura real y la arqueta son dos piezas del gótico europeo de alto valor tanto por su ejecución material como por su significado político y artístico


Publicado el 18/03/2026 a las 19:02
El Gobierno foral ha adoptado, en su sesión de este miércoles 18 de marzo, dos acuerdos por los que declara Bienes de Interés Cultural (BIC) de carácter mueble el sepulcro de Carlos III y Leonor de Castilla, titularidad del Cabildo de la Catedral de Pamplona, y la caja del corazón de Carlos II y su contenido, propiedad de la parroquia de Santa María de Ujué. La medida se justifica en la “calidad, y singularidad” de estas obras y la necesidad garantizar el máximo cuidado en su protección y conservación.
Se trata de dos piezas del gótico europeo de alto valor tanto por su ejecución material como por su significado político y artístico. La declaración de estos nuevos BIC se realiza a propuesta del Departamento de Cultura, Deporte y Turismo y cuenta con el informe favorable de la Comisión de Patrimonio Histórico del Consejo Navarro de la Cultura y las Artes, que dio su visto bueno en sesión celebrada el pasado 19 de diciembre. La medida permitirá favorecer la conservación de estos bienes y buscar la mejor opción para su difusión como valor histórico.
SEPULCRO DEL REY CARLOS III y LA REINA LEONOR DE CASTILLA
De acuerdo al informe realizado por el Servicio de Patrimonio Histórico para proceder al inicio de estos expedientes, el sepulcro del rey Carlos III y la reina Leonor de Castilla es uno de los ejemplos mejor conservados de la corriente gótica borgoñona. Fue labrado en dos fases, entre 1413 y 1419. El maestro Johan Lome dirigió la obra, contratado por Carlos III durante su último viaje a Francia. El equipo de escultores que tomó parte en el proyecto, de procedencia principalmente franco-flamenca, refleja la clara influencia artística del norte de Europa en la escultura navarra de principios del siglo XV.
El sepulcro real de Pamplona se erige como una síntesis personal de las tradiciones funerarias francesas y borgoñonas, reinterpretadas con refinamiento técnico y un alto sentido simbólico. Su ejecución marca un momento culminante del gótico internacional en Navarra y confirma la relevancia de Johan Lome como uno de los escultores más destacados de su tiempo, capaz de adaptar modelos foráneos a las exigencias iconográficas y devocionales de la monarquía navarra.
“El monumento funerario del sepulcro de Carlos III de Navarra y Leonor de Castilla representa una obra maestra de la escultura gótica europea. La combinación de rigor documental, iconografía simbólica y virtuosismo técnico lo convierten en una de las manifestaciones más destacadas en su género”, indica el informe del Servicio de Patrimonio Histórico del Gobierno de Navarra.
CAJA CON EL CORAZÓN DE CARLOS II
Por su parte, la caja con el corazón de Carlos II declarada BIC fue mandada construir en 1406 por el rey Carlos III de Navarra al maestro Jaymet, para custodiar el corazón embalsamado de su padre.
Este monarca, fallecido en 1387, estipuló en su tercer testamento la división de sus restos conforme a la tradición dinástica de los Capetos: su cuerpo fue enterrado en la Catedral de Pamplona, sus entrañas en Roncesvalles y su corazón en el santuario de Ujué, todos ellos centros de devoción mariana. Hasta 1404, el corazón ocupó una capilla decorada ex professo por su hijo Carlos III. Ante el deterioro de la misma, el monarca decidió su traslado y encargó al pintor Jaymet una caja que recogiese el pichel de plomo que lo conservaba entonces. Ya en su nuevo envase, se habilitó una hornacina en el muro norte de la iglesia de Santa María de Ujué, donde permaneció a buen recaudo de guerras y expolios.
En la actualidad, el conjunto consta de esta caja del siglo XV y un recipiente ovalado de vidrio que sustituyó el receptáculo de plomo original. Este envase cuenta con un cierre hermético recubierto con una badana. A ambos flancos, dos pajes sostienen uno el escudo de los Evreux y otro el de Navarra.
“El valor histórico, artístico y simbólico y la singularidad de la ‘Caja del corazón de Carlos II de Navarra’ y su contenido, así como el hecho de que haya llegado hasta nuestros días, es testimonio vivo de la importancia que tiene para Navarra esta pieza”, concluye en su informe el Servicio de Patrimonio Histórico.
El emplazamiento habitual de ambas piezas es el altar mayor de Santa María de Ujué, en un receptáculo pensado para que el corazón pueda colocarse sobre la caja y ser admirado. En la actualidad, la obra se encuentra en la exposición conmemorativa sobre Carlos III el Noble que acoge el Archivo Real y General de Navarra desde el pasado mes de septiembre, que podrá visitarse hasta el próximo 12 de abril.