Alauda Ruiz de Azúa, directora de 'Los domingos': "Nunca había vivido una película que creciera tanto y ha sido un poco incómodo"

'Los domingos' era una película muy arriesgada. Haber recibido todo este cariño ha sido muy especial”, asegura la directora y guionista vizcaína tras haber ganado cinco goyas, entre ellos el de mejor dirección y mejor película

Alauda Ruiz de Azúa posa con los Goyas a mejor dirección y mejor guion original.
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Alauda Ruiz de Azúa posa con los Goyas a mejor dirección y mejor guion originalAGENCIA EFE
Alauda Ruiz de Azúa posa con los Goyas a mejor dirección y mejor guion original.

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Agencia Colpisa

Publicado el 02/03/2026 a las 05:00

El aplauso en la sala de prensa de los Premios Goya fue unánime y atronador. Los domingos, la segunda película de Alauda Ruiz de Azúa (Barakaldo, 1978) se había consagrado en la gala con cinco merecidos goyas. A saber, mejor guion original, mejor actriz de reparto (Nagore Aranburu), mejor actriz protagonista (Patricia López Arnaiz), mejor dirección y mejor película. Así que cuando la directora y la actriz principal irrumpían en la estancia, junto con los productores de la cinta, pasadas las 2.20 de la madrugada, los periodistas no pudieron más que rubricar el logro con una cerrada ovación.

Estamos muy felices y ha sido muy bonito celebrarlo en Barcelona porque buena parte del equipo ha venido hasta aquí“, señalaba la cineasta. “Desde que nació el proyecto, sentíamos que era una propuesta arriesgada, que buscaba una conversación adulta y reflexiva, y, claro, llegar hasta aquí y de repente recibir todo este cariño de los compañeros ha sido muy especial”, explicaba.

Tiene razón. Pocos podían imaginar que el terremoto emocional que provoca Ainara (Blanca Soroa) en su familia cuando les anuncia que quiere encaminar sus pasos hacia Dios y convertirse en monja iba, no solo a convertirse en una de las historias más interesantes del año, sino que iba a resultar una propuesta perfecta para la taquilla.

El secreto es un guion escrito con precisión de cirujano para que el espectador perciba que es su postura al respecto la que se tiene en cuenta. Es la razón también por la que a menudo la cinta se ha utilizado como arma arrojadiza en la cansina guerra cultural.

Cabía preguntar a la directora y guionista de la ficción si este uso torticero le ha llegado a provocar miedo. “Personalmente, nunca había vivido una película que creciera tanto. Los domingos empezó a crecer en espectadores, en artículos que hablaban sobre ella, en la conversación social... Y sí, quizá hubo algún momento en el que me resultó incómodo”, se sinceraba la responsable de Cinco lobitos. Pero pronto aprendió que si se abre una conversación incómoda, “pues igual la promoción y lo que rodea a la película tiene que serlo en algún momento y tampoco pasa nada”.

En este sentido, la película es un dispositivo “para abrir conversaciones y lanzar preguntas”, afirma la cineasta. Por otro lado, que la película no haya dejado de ganar adeptos -ronda ya los 700.000 espectadores- no hace más que apuntalar que el espíritu de la película era la diversidad de lecturas y las conversaciones que generaba. “Ese era el marco soñado para el filme”, apostilló Alauda.

Contó la cineasta que cuando empieza a pensar en una película, su marco mental no está en controlar o prever la reacción del público, sino en pensar qué tipo de conversación, dilemas o preguntas quiere plantear. Sin embargo, sí que ha constatado que la película recibe reacciones distintas en función del tipo de público que la ve. “Los más adultos, a partir de los 40, se centraban en el debate de lo religioso, dependiendo de sus sensibilidades y experiencias, mientras que la gente más joven utiliza lo religioso como metáfora para conectar con la película desde otro sitio”, comentó. Habla Alauda de reflexiones sobre libertad individual, sobre hasta qué punto puede estar construido un sentimiento o sobre lo difícil que es no sentirte juzgado en la familia. “Ha sido muy bonito porque se han quedado con la parte más metafórica. Es decir, la vocación es una excusa para hablar de otros temas”. Se permitió Alauda ofrecer algunos consejos a las directoras que estén dando sus primeros pasos en esta compleja industria: “Les diría que levantar una película nunca es fácil, pero que vayan a por ello, sin miedo. Y que no se dejen embaucar por el síndrome de la impostora. Yo le tengo mucha manía a eso. Solo nos lo preguntan a las mujeres”, dijo.

Hubo tiempo, también, para dar la palabra a los distintos productores que han apostado por una cinta a priori complicada. Ya lo había apuntado la productora Sandra Hermida durante la gala: “Lo íntimo también es político”. En la sala de prensa, contó que el viaje con la película ha sido intenso y largo, pero también veloz. Explicaron, por ejemplo, que durante meses evitaron la palabra monja en la sinopsis. “Eran prejuicios”, dice Hermida. “Teníamos mucho miedo de lo que vosotros pudiérais decir, vamos a ser honestos”, completaba Marisa Fernández Armenteros, dirigiéndose a la prensa.

Y aunque sí confiaban en la mirada de Alauda, tal y como reconocía Manu Calvo, otro de los productores, la “sorpresa” es lo que domino estos primeros encuentros para llevar adelante el proyecto. Pronto llegaron las conversaciones y los debates en torno a una idea que acabó suponiendo también “un aprendizaje” para los productores. No en vano, reconocieron que pensaron en que la historia no se desarrollara en el presente sino que viajara atrás en el pasado.

El Papa visitará España en junio y en la sala de prensa los periodistas fantaseaban con hacerle llegar ‘Los domingos’. “No lo sabemos, igual la ha visto ya. De todas maneras coincide con Bad Bunny y PR (Puerto Rico) sí que sabe que existe Los domingos. De hecho, la película iba a empezar con una frase de Bad Bunnny de un concierto en el que decía que Dios está en nuestros corazones.

Finalmente, se le preguntó acerca de los borradores de un guion exquisito. “La parte religiosa fue la que más tiempo de documentación, me llevó porque era la más desconocida porque al final es una orden religiosa y hay unos códigos y un lenguaje”. “Yo encuentro la película cuando creo que estoy contando la tragedia de una familia, que se va a romper, pero los dos puntos de vista, el de la sobrina y el de la tía, siempre estuvieron ahí”.

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