Obituario
Adiós al actor navarro Javier Ibáñez: "Paraste el tiempo y el espacio haciendo lo que más te gustaba, interpretar"
La directora y dramaturga navarra Ana Maestrojuán le dedica un texto de despedida al intérprete navarro, fallecido este pasado miércoles a los 72 años. Ibáñez formó parte del elenco artístico navarro que participó en la gala de los Premios Max, celebrada el pasado junio en el Teatro Gayarre y dirigida por Maestrojuán


Publicado el 05/02/2026 a las 19:12
Me gustaría compartir con vosotros y vosotras el silencio. El silencio que va a unido a la tristeza y el silencio que deja la ausencia. Pero también otro silencio, uno mucho más mágico e imponente, un silencio que se incrusta en los huesos y retumba en los oídos. Ese es el silencio que Javier logró tantas veces en el escenario y que, a mí, se me ha quedado clavado.
El texto que Javier interpretó en la gala de los Premios Max en junio del año pasado siempre tuvo su voz, una voz firme y profunda, inquebrantable y coherente, fiel al fondo y a la forma. Cuando quedábamos para ensayar ya venía vestido de rojo, porque sabía cómo iba a ser su vestuario y así él se hacía a la idea.
Escuchar 'A los hombres futuros' de Bertolt Brecht de su boca era un viaje, un máster de dicción e interpretación. Poder jugar con él y esas palabras… un verdadero privilegio. Y llegó el momento de desembarcar en el Teatro Gayarre con todo el maremágnum de gremios y profesiones. Y fue allí, en el teatro, cuando todo cobró otra dimensión.
La primera vez que ensayó, acompañado del piano de Gorka, el teatro enmudeció. El silencio se hizo tan profundo que parecía que el tiempo se había detenido. Volvimos a la realidad cuando los aplausos invadieron el teatro, fue inenarrable. Otro momento indescriptible fue la primera vez que salió con el vestuario creado por Edurne recitando de aquella manera que habíamos trabajado… cortocircuitamos. Él estaba encantado y nos hacía estar fascinadas. Sumamos a la propuesta dos maravillosas bailarinas de La Faktoria y las luces de David Bernués y fue entonces, cuando se creó algo que nos dejó sin palabras. Como sin palabras quedó el público asistente y el de sus casas. A partir de ese momento, Brecht siempre vestirá de rojo.
Hace apenas una semana hablamos de lo bien que nos lo pasamos haciéndolo y lo satisfecho que te sentías de ese trabajo, y no era para menos, paraste el tiempo y el espacio haciendo lo que más te gustaba, interpretar. También me dijiste que todavía tenías cosas por hacer, y eso es verdad. Tenías calles que pasear y en donde dar tú presencia, tenías canciones que regalarnos y tenías que seguir hablándonos con tu voz.
Ahora el silencio es otro. Javier, este silencio no me gusta, no nos gusta, prefiero el que nos dabas al actuar. Porque ahora, sin ti, estos tiempos se han vuelto todavía más sombríos y más oscuros. Pero no quiero acabar estas letras con esta profunda pena porque, mientras te escribo y te recuerdo, está sonando el 'Let it be' de los Beatles y a lo mejor ahí está el secreto de todo… "Let it be, whisper words of wisdom, let it be".