Periodismo 

El reportero de guerra navarro Fermín Torrano: "Cubrir un conflicto es más peligroso que nunca por la amenaza de los drones"

Recientemente galardonado con el premio Kurt Schork de periodismo, el periodista de Zizur Mayor comparte sus vivencias en zonas de conflicto. Tras haber pasado el mes de diciembre en Colombia, próximamente regresará a Ucrania.

Fermín Torrano, retratado en Lyman (región del Donbás) durante su cobertura de la guerra de Ucrania.
AmpliarAmpliar
UNA PAZ FRUSTRADA. Fermín Torrano, retratado la pasada primavera junto a soldados ucranianos en Lyman (región del Donbás). “Entonces se habló mucho de una paz negociada. Hablé con los soldados del frente sobre si creían en las promesas de paz”, resume sobre el trabajo que estaba realizando entoncesJosé Colón
Fermín Torrano, retratado en Lyman (región del Donbás) durante su cobertura de la guerra de Ucrania.

CerrarCerrar

Nerea Alejos

Actualizado el 18/01/2026 a las 23:33

Fermín Torrano (Pamplona, 1996) recuerda cómo prendió “la llama” que le ha llevado a trabajar como reportero en zonas de conflicto, principalmente en Ucrania, desde que estalló la guerra con Rusia. Siguiendo la tradición familiar, tenía previsto estudiar Derecho, pero cuando escuchó la historia de Miguel Gil —un abogado que lo dejó todo para irse a cubrir la guerra de los Balcanes—, tuvo claro que se matricularía en Periodismo. Recientemente ha sido galardonado con el premio Kurt Schork de periodismo internacional. Precisamente Schork perdió la vida hace 25 años en Sierra Leona junto a Miguel Gil, víctimas de una emboscada militar. Entre otros motivos, Torrano ha sido reconocido por su “enfoque profundamente conmovedor sobre el costo humano de la guerra”.

Este pasado mes de diciembre permaneció en Colombia. ¿Intentó entrar en Venezuela?

Sí, aunque todo el mundo me recomendó que no fuera, porque el gobierno chavista estaba secuestrando a turistas y periodistas para luego utilizarlos como moneda de cambio. Me acerqué a la frontera para ver si se podía cruzar. La cuestión estaba en cómo llegar hasta Caracas: había como veintipico controles o retenes de militares y policía. Decidí quedarme hasta Navidad para ver si ocurría la invasión de Venezuela, porque todo indicaba que iba a suceder. Y como no ocurrió, en Navidades me volví a Pamplona. Justo el día de mi cumpleaños (el 3 de enero), Trump capturó a Maduro. Algún amigo me dijo en broma: “Vaya regalo de Estados Unidos”, porque pensaba que yo iba a coger un avión a Venezuela, pero todavía no se puede volar a Caracas.

¿Le dio rabia no estar allí justo cuando sucedió?

En realidad yo quería ir porque creo que se está hablando mucho de Venezuela a nivel de petróleo o de despliegue militar de Estados Unidos, pero no estamos escuchando las voces de los venezolanos, de quienes sufren la represión o no pueden comer. Hay muchas historias que no conocemos porque han sido opacadas por todo este show de Donald Trump.

¿La frontera entre Colombia y Venezuela es un hervidero de historias?

Para ser preciso, en la frontera (Cúcuta) estuve dos semanas. Cúcuta es una ciudad de casi un millón de habitantes, de los cuales un tercio son venezolanos. Muchas personas cruzan diariamente de un país a otro. En el puente que conecta los dos países me encontraba gente arrastrando la maleta hacia un lado o hacia el otro, algunos por miedo a que llegara la invasión, otros porque iban a visitar a familiares.

En Cúcuta recogió frases como esta: “Aquí lo desaparecen a uno y la gente mira para otro lado”.

Había mucha tensión, porque además es una zona donde actúa la guerrilla colombiana y luego se refugia en Venezuela. Trump estaba amenazando con atacar algunos campamentos de la guerrilla. Cuando llegué a Cúcuta, habían puesto varios coches bomba que habían matado a varios policías. Esa frase me la dijo José, que era un policía de las fuerzas especiales. Los días anteriores habían matado a varios compañeros suyos.

¿Y ahora quiere volver a Ucrania? 

Sí, estoy haciendo los trámites para viajar allí.

El próximo 24 de febrero se cumplirán cuatro años desde que estalló la guerra entre Rusia y Ucrania. ¿Cree que este año por fin llegará la paz?

Soy escéptico porque eso lo he escuchado cada año. Bajo mi punto de vista, que obviamente es subjetivo, ninguno de los dos países tiene motivos para aceptar lo que pide el otro. Yo lo veo como una partida de ping-pong: la estrategia de ambos países es que el enemigo sea el responsable de que la guerra siga. La realidad es que Ucrania no va a ceder territorio que no ha perdido en combate y Rusia no puede parar una guerra en la que no ha conquistado nada importante, porque ni siquiera domina la región del Donbás (este del país), que había conquistado parcialmente en 2014. Ahora estamos en un punto en el que podría tener ventaja quien desarrolle mejor tecnología. Actualmente están cambiando el armamento y las tácticas.

¿La guerra se va sofisticando cada vez más?

Sí, porque se han creado drones de todo tipo para cualquier situación: incluso hay drones que reparten la munición en el frente o drones que disparan.

Usted ha trabajado en el frente de Pokrovsk, el punto más caliente de la guerra. ¿Qué tipo de situaciones se viven?

Los drones están continuamente tratando de cazar cualquier tipo de coche o vehículo blindado. Un día estuve grabando y entrevistando a los operadores de drones ucranianos. Ellos volaron un dron para cazar a unos militares rusos y le dieron al coche. Dos de los tres ocupantes saltaron en marcha y se salvaron. Uno de ellos tenía una caña de pescar. Cuando el dron iba hacia él, le dio con la caña y lo tumbó. Aquello me impresionó bastante [esta historia la relató en el reportaje 'A las puertas del infierno del Donbás, solo un padrenuestro (o una caña de pescar) puede salvarte la vida', publicado en 'El Confidencial'].

Fermín Torrano, en Pokrovsk (región del Donbás), el punto más caliente de la guerra de Ucrania
AmpliarAmpliar
Fermín Torrano, en Pokrovsk (región del Donbás), el punto más caliente de la guerra de UcraniaJosé Colón
Fermín Torrano, en Pokrovsk (región del Donbás), el punto más caliente de la guerra de Ucrania

CerrarCerrar

¿Usted también ha vivido momentos de peligro causados por los drones?

Sí, también ocurrió en Pokrovsk. Habíamos pasado 36 horas bajo tierra, en una especie de trinchera con techo. Al salir del refugio, vimos que un dron perseguía al coche que nos venía a buscar. Luego vinieron dos más. Estaban sobrevolando los árboles, intentando atacarnos. Un tercer dron explotó en un tronco. En ese momento vimos que teníamos que salir de allí como fuera. Por suerte, llegamos al coche y conseguimos escapar. El problema del dron FPV (First Person View) es que lo maneja una persona que te ve perfectamente a través de una cámara y entonces pilota el dron hacia ti.

Por desgracia, en Ucrania se han sucedido las noticias de periodistas asesinados por drones.

Sí, y estamos hablando de muertes que han sucedido a 20 kilómetros del frente. Son zonas en las que los periodistas dormimos, comemos, etc. Es un ejemplo de cómo ha cambiado la guerra. Antes, si estabas dentro de una ciudad, te podían disparar, pero te podías sentir medio seguro moviéndote por la ciudad, pero ahora te pueden matar a 20 o a 30 kilómetros del frente.

¿Hoy en día, el reportero de guerra está expuesto a mayores riesgos y desafíos que nunca?

Sí, cien por cien. A lo largo de la Historia no ha habido ningún otro momento en el que sea tan peligroso combatir o cubrir la guerra. Por otro lado, nos enfrentamos a la amenaza de la IA, porque puede crear contenido falso, pero al mismo tiempo puede convertirse en nuestra mejor aliada. A medio plazo, la gente va a necesitar confiar en los medios, conocer al periodista y saber que realmente se encuentra sobre el terreno.

A medida que la guerra de Ucrania se ha ido alargando, el interés mediático ha ido decayendo. ¿Cada vez quedan menos periodistas?

Recuerdo que al inicio de la guerra era difícil encontrar un sitio para dormir debido al número de periodistas que estábamos, procedentes de todo tipo de medios: internacionales, nacionales, locales... Incluso había medios regionales españoles que compraban información sobre la guerra. Si hablamos de periodistas españoles, ahora sólo quedan un puñado.

En otras zonas de conflicto se impide el acceso a periodistas, que se ven obligados a informar desde fuera del país.

En el caso de Gaza, es evidente que Israel ha impedido el acceso de la prensa. Yo pasé allí dos meses y no pude entrar, pese a que lo intenté por todas las vías. En Gaza existe un cierre absoluto y por eso desconocemos muchas cosas que han sucedido y que siguen ocurriendo allí.

Los premios Kurt Schork le han distinguido en la categoría de ‘freelance’ (periodista independiente que trabaja sin estar ligado a un medio concreto). ¿En qué condiciones trabajan los ‘freelance’?

Las condiciones son muy diferentes respecto a los periodistas que tienen un contrato estable con un medio de comunicación. Un periodista que trabaja para un medio de comunicación concreto dispone de un ‘fixer’ [guía, intérprete y facilitador de contactos]. Si se trata de un medio potente, viajan en coche blindado y con personal de seguridad. En mi caso, no tengo ‘fixer’, salvo en algunas entrevistas concretas a las que voy con un traductor. Yo llevo mi propio coche, que no es blindado ni todoterreno. La gran ventaja es que tengo libertad total para elegir los temas que hago y trabajarlos con el tiempo que requieren.

¿Cuál es para usted la mayor motivación para seguir volcado en este oficio?

Mi motivación se basa en tres aspectos: tratar de cambiar el mundo, explicarle a la gente lo que sucede y acompañar a las víctimas. Es muy importante que en una guerra haya testigos: donde hay testigos, hay menos impunidad.

Fermín Torrano, durante un evento en Kiev con periodistas que trabajan en zonas de conflicto. En la imagen le acompaña el reportero ucraniano Andriy Dubchak (izq.).
AmpliarAmpliar
Fermín Torrano, durante un evento en Kiev con periodistas que trabajan en zonas de conflicto. En la imagen le acompaña el reportero ucraniano Andriy Dubchak (izq.)cedida
Fermín Torrano, durante un evento en Kiev con periodistas que trabajan en zonas de conflicto. En la imagen le acompaña el reportero ucraniano Andriy Dubchak (izq.).

CerrarCerrar

DOS SOLDADOS COLOMBIANOS QUE LUCHARON EN UCRANIA, SECUESTRADOS POR PUTIN EN VENEZUELA

El jurado de los premios Kurt Schork ha elogiado especialmente una historia publicada por Fermín Torrano sobre cómo dos soldados colombianos que habían luchado como voluntarios en Ucrania fueron secuestrados en julio de 2024 en Caracas, durante una escala de su viaje de vuelta a Colombia. 

Reaparecieron un mes después en una cárcel de Moscú: dieron señales de vida a través del canal ‘Russia Today’, controlado por el Kremlin. “En este caso se saltaron las leyes internacionales. Venezuela no comunicó a Colombia lo sucedido, cuando la ley internacional obliga a que lo haga”.

Torrano logró localizar a las familias de ambos, desesperadas por la situación, ya que no pueden comunicarse con los detenidos. “Yo no sabía dónde vivían exactamente sus familias, pero las localicé en Popayán, en una zona de Colombia donde todavía hay mucho conflicto entre guerrilla y Estado”. 

A finales de 2025, los dos soldados fueron condenados a 13 años de prisión por “mercenarismo”, cuando ya habían roto su contrato con el Ejército ucraniano. 

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora