Rodajes en Navarra

El cine que nació del monte: así pervive 'Tasio' en la Navarra rural

Revisitar esos lugares es reencontrarse con la memoria del cine navarro, con una época distinta y con el territorio que la sostuvo silenciosamente

Fotograma de 'Tasio'
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Fotograma de 'Tasio'

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Diario de Navarra

Publicado el 07/01/2026 a las 05:00

Hace más de cuarenta años se estrenó Tasio (1984), dirigida por Montxo Armendáriz, una obra que retrata la vida de Anastasio Ochoa Ruiz -un carbonero y cazador furtivo de los valles navarros-. Un repaso reciente al paisaje que acogió ese rodaje permite comprobar cómo han cambiado los lugares, y también cómo siguen vivos. 

El viaje arranca en el valle de Lana, en la pequeña localidad de Viloria -la "Rusia" de la película- donde se rodaron algunas de las escenas más icónicas: el frontón, la iglesia, las carboneras al aire libre…

Allí, la magia de la ficción se mezcla con la realidad: el frontón aún se ve -aunque recientemente remozado con escasa fortuna-, la iglesia permanece, pero el ambiente ha perdido parte del bullicio que quizá acompañó al rodaje. 

De Viloria, el viajero que sigue la pista del rodaje prosigue hasta el valle de Yerri, concretamente al municipio de Eraul, donde aparece la iglesia de San Miguel Arcángel, escenario de algunas de las escenas más recordadas del film. 

Y después, hacia la zona de Baquedano, en la Améscoa Baja, que concentró buena parte del rodaje. Allí encontramos un lavadero, un árbol bajo el que tocaba el acordeonista… detalles que sobreviven como sutiles huellas de cine.

¿QUÉ HA CAMBIADO EN ESOS LUGARES?

La naturaleza sigue imponente: los valles, las montañas, las casas de piedra… muchos de los paisajes aún podrían aparecer en la pantalla sin apenas retoque.

Algunas construcciones han sido remodeladas o adaptadas al turismo. En Baquedano, por ejemplo, la plaza del baile está intacta, pero la “casa de Paulina” fue demolida hace unos años.

La señalización sobre el rodaje y su relación con el cine es escasa: pocos carteles, escasa información visible para el visitante curioso.

UN VALOR TURÍSTICO QUE SE RESISTE

Las huellas de 'Tasio' siguen ahí, pero quizá al borde de perderse. Estos valles navarros -con su historia de carbón, caza, libertad y paisaje- ofrecen un escenario magnífico para amantes del cine, la naturaleza y el patrimonio. Pero la despoblación y el olvido amenazan la supervivencia de este legado.

Esos espacios reales -Viloria, Eraul, Baquedano- no sólo fueron escenario de ficción, sino reflejo de una forma de vida que ya no existe. Revisitar esos lugares es reencontrarse con la memoria del cine navarro, con una época distinta y con el territorio que la sostuvo silenciosamente.

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