Patrimonio
Campanas, el Whatsapp de antes
Se presentó una iniciativa para preservar el toque manual de campanas que recientemente ha sido reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO


Publicado el 16/11/2025 a las 05:00
El Museo de Navarra acogió este sábado 15 de noviembre un evento para reconocer al toque manual de campanas y su importancia como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. A lo largo de los siglos el toque de campanas ha funcionado como un lenguaje, siendo un medio de comunicación y expresión tradicional en varios lugares de España. Ahora se ha establecido una nueva estrategia para evitar que esta tradición desaparezca.
Durante la mañana se realizó la presentación del Documento de Buenas Prácticas para la Intervención en Campanas y Campanarios de Navarra, elaborado por la Asociación de Campaneros de Navarra y consensuado con el Ministerio de Cultura, el Arzobispado, la UPNA, Príncipe de Viana y otros organismos vinculados al patrimonio. Varios expertos y representantes institucionales abordaron la situación actual de las campanas en Navarra, los riesgos derivados de malas intervenciones y de la electrificación indiscriminada, así como la necesidad de garantizar la transmisión de los toques tradicionales a nuevas generaciones.
Alicia Ancho Villanueva, directora del Servicio de Patrimonio Histórico de la Dirección General de Cultura-Institución Príncipe de Viana, subrayó la urgencia de actuar sobre un patrimonio que “no siempre se conserva como debería”. Recordó que la comunidad cuenta con seiscientas cuarenta y cuatro campanas catalogadas y que aún quedan algunas que no se han documentado. Además, alertó de problemas como los accesos inseguros a campanarios, la pérdida de yugos originales, la instalación de motores sin criterio histórico y los robos de campanas, un delito que, aunque no es tan frecuente, resulta fácil por su valor en metal.
Ancho destacó la necesidad de avanzar hacia una protección legal más clara: “Queremos que cualquier campana con más de cien años requiera un proyecto para intervenirla”, explicó.
Desde la UPNA, el profesor Alfredo Asiain insistió en que la preservación del toque manual requiere “nuevos sistemas participativos”, por parte de la ciudadanía y una implicación activa de universidades, alumnado y comunidades locales. Advirtió también del riesgo que supone la falta de un relevo generacional: “La edad de los campaneros exige trabajar ya en la transmisión de estos conocimientos”.
Asiain señaló que el patrimonio sonoro no puede desvincularse del material: los toques, las campanas y los campanarios forman un conjunto inseparable que debe documentarse de manera integral. “El toque manual es identidad; si no lo cuidamos, se pierde un lenguaje”.
Estuvieron presentes también dos representantes de Campaners d’Albaida, quienes llegaron desde Valencia y recordaron el valor del reconocimiento de la UNESCO: “Con este reconocimiento no nos entregaron una medalla, sino una responsabilidad compartida”, afirmaron. Subrayaron que el toque manual es mucho más que música: “Es el resultado de años de esfuerzo y de amor por una tradición que ha acompañado la vida de nuestros pueblos durante siglos”.
Defendieron también que las intervenciones en campanarios deben garantizar siempre que las campanas puedan seguir tocándose: “Si no se pueden tocar, pierde el sentido”.
Entre los campaneros presentes se encontraba Rosalina Caballín, pianista y campanera. Para ella, las campanas han sido históricamente “el WhatsApp de antes”, una forma de comunicar todo y que no se debe perder. Además se encargó de hacer un toque nuevo, mandado por la Fundación Clima: “Propusieron hacer un toque del cambio climático para cuando hay una temperatura excesiva. Entonces se propuso a la Asociación de Campaneros y lo hice por ese motivo. Está grabado en Villava. Es un toque que se ha hecho, está expuesto y se toca allí cuando hay un excesivo calor, cuando supera la temperatura como aviso. Entonces es una propuesta nueva de eso, del cambio del clima”.
Por su parte, Joaquín Corcuera, portavoz de los Campaneros de Navarra, destacó la necesidad del documento de Buenas Prácticas: “La electrificación está acabando con el toque manual, hay problemas de campanas que no se arreglan, de campanarios a los que no se puede acceder. Hay desfibrilación, hay problemas de todo tipo, pero afortunadamente, por otra parte, también está vivo y tiene prestigio el toque manual y la asociación tiene mucha fuerza en este momento. Queremos que la tenga”. Añadió que la tradición se mantiene viva porque sigue transmitiéndose, aunque ahora sea necesario un esfuerzo mayor: “Ya hay jóvenes que vienen, pero hace falta más pedagogía”.
Corcuera destacó también la riqueza del toque manual frente al mecánico: “El toque eléctrico no tiene alma, el toque manual sí. El toque eléctrico, además, siempre es igual, es exacto, con la misma distancia, los mismos intervalos, el mismo sonido. Sin embargo, el toque manual cada día depende del estado de ánimo del campanero, depende de quién toque. De un campanero a otro cambia radicalmente el sonido”.
La sesión concluyó con una exhibición de distintos toques tradicionales, incluida la nueva propuesta de toque para avisar de altas temperaturas.