Danza 

Nacho Duato, coreógrafo: "Quiero que me entierren en Rusia, allí me siento más respetado por mi trabajo"

Director de la Compañía Nacional de Danza durante veinte años, en 2010 se marchó a Rusia y allí continúa, actualmente al frente del Teatro Mikhailovsky de San Petersburgo. Este jueves 23 de octubre abrirá la Temporada de Fundación Baluarte con su propia compañía, creada en 2023

Nacho Duato, en un retrato reciente
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Nacho Duato, en un retrato recienteCOMPAÑÍA NACHO DUATO
Nacho Duato, en un retrato reciente

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Nerea Alejos

Actualizado el 22/10/2025 a las 15:32

Quince años después de marcharse de la Compañía Nacional de Danza e iniciar una nueva etapa en Rusia, Nacho Duato (Valencia, 1957) regresa a los escenarios con otra CND, la Compañía Nacho Duato. Formada por 20 bailarines de entre 17 y 23 años, este jueves 23 de octubre inaugurará la Temporada 25-26 de Fundación Baluarte. Creada para preservar el legado artístico de Duato, esta CND interpretará cuatro creaciones del célebre bailarín y coreógrafo, que actualmente reside entre Madrid y San Petersburgo. La conversación con Duato, que atiende al teléfono desde Madrid, oscila entre la danza y la política. Como es habitual en él, remata buena parte de las frases con una risa irónica. 

De las cuatro obras que va a presentar en Pamplona, ¿cuál es la más personal? 

Todas son personales. Todo lo que hago es lo que me sale, si no, no lo haría. Lo importante es toda tu carrera. Yo llevo ya 40 años haciendo ballets. 

El espectáculo se abre con 'Gnawa' y música africana. ¿Cómo surgió esta pieza? 

Ahora que se quieren cargar a los inmigrantes y llevárselos con una deportación masiva, me encanta este ballet porque es de Marruecos, de Túnez y de Argelia. Habla de los hombres de azul que van en camello, se paran en medio del desierto y cantan, tocan la percusión... Esas reuniones se llaman 'gnawa'. Me emocionaba mucho esa música y de ahí surgió el ballet. En este programa, la música es muy variada, y los temas también. 

Cerrará con 'Cantus', que tiene un trasfondo mucho más dramático. 

Es una reflexión sobre las guerras, pero en realidad está dedicado a la paz. Uno puede hacer una guerra en una película, pero en el escenario es muy difícil.  Estuve en Gaza hace 15 años y vi a los soldados israelíes con los tanques, las metralletas... Los niños que estaban al otro lado, en Gaza, jugaban con ellos, les tiraban piedras... 'Cantus' refleja esa visión, cómo en una guerra quienes más sufren son los niños y los mayores.

También trae 'Na Floresta', que ya presentó en Rusia en 2009, adonde se marchó un año después. Cuando llegó al Ballet Mikhailovsky de San Petersburgo, ¿sintió que entraba en otra dimensión?  

Para empezar, allí tengo teatro propio, 160 bailarines, una orquesta de 200 músicos... Hay una compañía de ópera con 10 sopranos, 10 barítonos, 10 mezzosopranos, 10 tenores y 10 bajos. Ahora que también estoy haciendo ópera, como 'Oneguin' o 'Carmen', tengo mi propia compañía. No es como en España, que tienes que invitar a todos los cantantes, pagarles el avión, las dietas, el hotel...  En el Mikhailovsky trabajan unas 1.000 personas, entre músicos, cantantes, bailarines, técnicos... Eso es una maravilla porque ves que el teatro está vivo y no descansa. El otro día pasé por el Teatro Real de Madrid y parecía un mausoleo (ríe). 

Vive entre Rusia y España, y no para de viajar por el mundo.  

Estoy entre Madrid y San Petersburgo, y ahora con la gira de mi compañía. Y en estos tres últimos meses he estrenado 'Remanso' en Ciudad del Cabo, 'Duende' en Bucarest o 'Gnawa' en México. Estoy muy cansado, ¡ya pararé algún día! 

La Compañía Nacho Duato lleva de gira por España desde junio de 2024, pero hay lugares donde no han podido actuar. ¿Se siente vetado en su propio país?  

Me siento vetado por la derecha. En Madrid, el concejal de Cultura me canceló cuatro funciones en los Teatros del Canal. En Murcia me querían dar un premio, pero me quitaron el premio y el espectáculo. Tampoco me importa mucho. Prefiero no ir a los sitios donde no se me quiere. Así como decía esta señora [en referencia a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid], que el deporte está por encima de la política, pues el arte todavía mucho más. Como ya se ve que todo son intereses... El problema es que no tienen cultura de ningún tipo, y menos de ballet. Bueno, han invitado a Gloria Stefan, eso está muy bien (ríe). 

Volvamos a San Petersburgo. ¿Cuál va a ser su próxima producción? 

Estoy montando 'Raymonda', que estrenaré en abril. Voy a hacerla con un  presupuesto de 3.200.000 euros. Aquí no se lo gasta la Compañía Nacional de Danza ni en cuatro años. Ballets como 'Cascanueces' o 'La bella durmiente' me cuestan dos millones y medio o tres. Pero en 'Raymonda' hay vestuario medieval, con mucha joya y tal, por eso cuesta un poco más. Tú puedes hacer un ballet de tres millones, porque un año después lo amortizas con la taquilla. Por ejemplo, de 'La bella durmiente' he hecho 250 funciones desde que soy director del Mikhailovsky. Aquí tenemos 20 espectáculos de danza y 10 de ópera cada mes.  Este teatro acoge a 950 personas, es un teatro barroco de 1833 de la familia Romanov [construido en honor a Mikhail, hermano del zar Nicolás I]. Ahora me veo todas las funciones en el palco del zar (ríe). 

¿En ese mismo palco también se ha sentado el presidente Putin? 

Sí, ha venido dos o tres veces a ver la función. Nunca he podido hablar con Putin más de medio minuto, porque no te dejan. Él te dice: “Ochen’ khorosho” (muy bien) y ya está. El otro día estuvo porque era el cumpleaños de la primera soprano. Vio la ópera, que creo que era 'Tosca', y luego subió al escenario a darle un ramo de flores a la soprano. Mira, cuando estaba recién llegado a Rusia, en 2010, coincidí con los Reyes de España cuando vinieron al Museo Hermitage a inaugurar la exposición 'El Prado en el Hermitage'. La reina Sofía me dijo: “Qué mal te hemos tratado en España”. Y yo le contesté: “No, usted no me ha tratado mal, la que me ha tratado mal es esa señora que está ahí”. Es decir, la ministra de Cultura (Ángeles González-Sinde). La misma ministra que se fue a hacer el guion sobre la serie de Miguel Bosé (se ríe). 

Si hablamos de sus proyectos en España, también ha abierto una academia que lleva su nombre.  

Sí, tengo un ‘Trainee Program’  (programa de formación) con unos 40 bailarines de todo el mundo, y de esos 40 me llevo a 20 de gira con la Compañía Nacho Duato. Me gusta formar a bailarines. Es como volver a nacer a través de ellos. Tengo colombianos, japoneses, australianos, una canadiense, una de Malta, algún español... Son gente educada y trabajadora, y además se ayudan entre ellos. 

¿Qué modelo de escuela quiere implantar? 

Para empezar, en mi escuela se prohíbe decir la palabra “no”. Tampoco se dice “mal”, sino “esto se puede hacer mejor”. Nunca se dan correcciones generalizadas.  Cuando yo era bailarín, me daba mucha rabia  que se parara la clase para decir “mal”, porque igual tú lo estabas haciendo bien.  A mis alumnos también les digo: “No hay nada imposible, verás cómo vas a encontrar trabajo”. Es importante no ser negativo. 

¿El cine y las series han creado mucha leyenda negra en torno a las escuelas de ballet? 

Todo eso es mentira. Se ve al profesor dando chillos en la clase... La película 'Cisne negro', con Natalie Portman, es insufrible. Por otro lado, quiero señalar que en mi escuela se estudian mis ballets. Como aquí en España se me echó y mis ballets no se han mantenido, esta escuela es una manera de conservar ese patrimonio que al fin y al cabo es de este país, porque lo ha pagado el Ministerio de Cultura.  

En España ya está dejando un legado con su escuela. Ahora mismo, ¿dónde cree que va a dejar más huella, en España o en Rusia? 

Es que me importa tres pepinos dejar huella. Ya he dicho que quiero que me entierren en Rusia. Además, el cementerio de San Petersburgo es muy bonito. Allí están enterrados Anna Pavlova, Tchaikovsky, Marius Petipa... Sus tumbas siempre tienen flores. Yo creo que si me entierran aquí, no me va a venir a ver ni... [deja la frase sin terminar]. Me siento más respetado en Rusia por mi trabajo. En España soy famoso por otro lado. Por ejemplo, me preguntan por mi relación con Miguel Bosé, o me hacen entrevistas, como la que me hizo Risto Mejide, sin haberme visto bailar. Yo le dije a Risto: “Usted no va a conocer mi personalidad sentado una hora en el Chester. Usted va a conocer mi personalidad si viene a ver mis ballets”. Este es el problema de España. 

Y en lo personal, ¿está feliz en Rusia? 

Sí, estoy muy contento, aunque allí sólo me relaciono con tres personas. Tengo clarísimo que voy para trabajar. Aprendo mucho y he trabajado con los más grandes. Salgo del teatro y a pocos metros están las casas donde vivieron Anna Pavlova, Shostakovich... Eso me gusta mucho. En Madrid vivo cerca de la casa de Calderón de la Barca, pero si vas a verla se te cae el alma a los pies porque está medio derruida. Aquí no cuidamos tanto el arte y la cultura. 

Al margen de la danza, ¿qué admira de la cultura rusa? 

La literatura es impresionante, la poesía, Chéjov... Yo hice un ballet dedicado a Chéjov que también se representó en Moscú. Me gusta mucho el idioma... Somos muy parecidos en muchos aspectos. La danza folclórica es una maravilla. No creo en Dios, pero me gustan más las misas ortodoxas que las católicas. La misa ortodoxa sólo dura 20 minutos, todo el mundo está de pie. Me encanta ir porque es todo cantado, con un coro precioso. Es muy bonito. 

¿Le da rabia que ahora todo lo ruso esté demonizado? ¿Cómo le afecta a usted? 

A mí me han dicho que tengo las manos manchadas de sangre por estar trabajando en Rusia. La gente es muy hipócrita: si nos paramos a pensar, todos las tenemos manchadas. Simplemente,  para conseguir el litioque alimenta las baterías de nuestros móviles, sólo por esa razón mueren diez niños cada mes en las minas de litio y de cobalto. Me suelen decir: “¿No tienes miedo de ir a San Peterburgo?”. Yo voy a Rusia a hacer ballet, no me voy con una metralleta a la frontera con Ucrania. No quiero que Ucrania esté en guerra. El arte está por encima de las guerras, pero entiendo que es difícil desconectar al pueblo de quien lo preside. 

Bailarines de la Compañía Nacho Duato, interpretando algunas de sus creaciones
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Bailarines de la Compañía Nacho Duato, interpretando algunas de sus creacionesCnD
Bailarines de la Compañía Nacho Duato, interpretando algunas de sus creaciones

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ACTUACIÓN
Compañía Nacho Duato. Este jueves 23 de octubre a las 19.30 horas en Baluarte.
Duración: 120 minutos. Entradas: 38, 29 y 19 euros (descuento especial del 70% para menores de 30 años).
PROGRAMA
Se interpretarán cuatro obras del repertorio de Nacho Duato:
Gnawa. Homenaje a las raíces del coreógrafo y su conexión con el Mediterráneo. 
Liberté. Paso a dos de la coreografía 'Rassemblement', inspirado en las canciones de la compositora y cantante Toto Bissainthe.
Na Floresta. Evocación de los bosques tropicales. Música: Heitor Villa-Lobos / Wagner Tisso
Cantus. Un conflicto bélico a través de los ojos de los niños. Música: Karl Jenkins.

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