Conciertos con memoria
Suerte dispar para Bunbury, M-Clan y Dover en Anaitasuna
El cantante zaragozano se enfrentó el 13 de octubre de 2000 a un pabellón "más vacío que lleno", aunque Anaitasuna presentó mejor aspecto conforme avanzó la noche


Actualizado el 20/10/2025 a las 08:18
Tres nombres relevantes del rock español en la década de 1990 compartieron noche musical el 13 de octubre de 2000 en el pabellón de Anaitasuna. Bunbury, Dover y M-Clan pusieron la banda sonora de aquella noche de viernes en Pamplona, aunque su suerte fue dispar: a pesar de que se vendieron 2.000 entradas, según la organización, la crónica publicada por ‘Diario de Navarra’ el día posterior recoge que “el público fue llegando de forma muy escalonada hasta el recinto, y Bunbury, primero en actuar, se tuvo que enfrentar a un pabellón más vacío que lleno”. De hecho, “muchos compraban sus entradas” con las canciones del zaragozano ya retumbando en las paredes de Anaitasuna.
Eso es pasadas las nueve de la noche, momento en el que Bunbury subió al escenario ante “unas decenas de incondicionales” que “aplaudían los movimientos de su ídolo mientras que el resto se desperdigaba por las butacas de las gradas”. “Ataviado con un traje rojo, con una chaqueta ligeramente entallada y un pantalón de campana”, el cantante zaragozano apareció en Anaitasuna “repartiendo besos con la mano”. ‘Pequeño cabaret ambulante’, ‘Pequeño’, ‘Extranjero soy’, ‘Contracorriente’, ‘Salomé’ o ‘Alicia en el país de las maravillas’ fueron algunos de los temas interpretados por Bunbury.
El pabellón “presentaba cada vez mejor aspecto hasta llegar a la actuación de Dover, en último lugar”, que interpretó temas de ‘Late at night’. Antes pasó por el escenario la banda murciana M-Clan, que a partir de las diez de la noche cantó con el público canciones de los discos ‘Un buen momento’, ‘Coliseum’ y ‘Usar y tirar’.
Todo esto tuvo lugar sobre un escenario “flanqueado por dos pantallas gigantes en las que se podía ver en primer plano los gestos de todos los cantantes”. “También había dos telas a cada lado en las que se reflejaban diversas imágenes”, añadió la crónica de ‘Diario de Navarra’.