Los últimos Sanfermines de Morante de la Puebla: una faena memorable y su idilio con Pamplona
El adiós de Morante deja una huella imborrable en Pamplona, esa ciudad que lo esperó, lo vio triunfar y lo abrazó como uno de los suyos


Publicado el 13/10/2025 a las 09:01
Madrid, 19:37 de la tarde del 12 de octubre de 2025. Plaza de Las Ventas. Hora, día y escenario históricos para el mundo del toro. Morante de la Puebla, sevillano de 46 años, se cortó la coleta entre lágrimas propias y ajenas y ante la sorpresa de todos. El diestro tras terminar la vuelta al ruedo, después de haber cortado las dos orejas y abrir la segunda Puerta Grande en su trayectoria, se fue al centro del ruedo y en plena soledad se cortó la coleta. Silencio en los tendidos. Conmoción en el planeta taurino.
José Antonio Morante Camacho, que así se llama, dejó una imagen histórica que pilló por sorpresa a todos los aficionados que estaban en los tendidos de Las Ventas y a los que estaban al otro lado del televisor. Se notaba tanta emoción que, como si diera un muletazo, dejó a todos en shock. Los gritos de "¡torero, torero!" afloraron ante un Morante emocionado tras una temporada grabada con letras de oro en la historia de la tauromaquia. El adiós inesperado de un mito viviente.
Pamplona, 10 de julio de 2025. Plaza de Toros Monumental. Morante de la Puebla y Tomás Rufo salen a hombros en medio de una muchedumbre vestida de blanco y rojo. Es el éxtasis sanferminero. Un torero de postín congraciado con la plaza menos concesiva con los toreros.
El sevillano firmó aquella tarde una faena rotunda ante toros de Álvaro Núñez, debutantes en los Sanfermines, que terminó con dos orejas y la primera salida a hombros de su carrera en Pamplona. Un hito que llevaba años persiguiendo. “La plaza de Pamplona es totalmente distinta al resto. No es fácil para los toreros, pero cuando uno se acopla y se hace partícipe de la fiesta, es una de las más bonitas del mundo. Por eso estoy doblemente contento”, confesó al día siguiente, todavía con la emoción en la voz.
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Aquella jornada fue redonda. Tras salir a hombros de la plaza, la multitud lo acompañó hasta el hotel La Perla, donde tuvo que saludar desde una ventana a los cientos de aficionados que coreaban su nombre. Esa misma noche, el torero sevillano celebró su triunfo en dos templos sanfermineros: La Botería y Kabiya, en la cuesta de Labrit, acompañado por amigos como Ramón Calderón, expresidente del Real Madrid, otro enamorado de Pamplona y de sus fiestas.
EL TORERO QUE CONQUISTÓ PAMPLONA
Al día siguiente, Morante amaneció en el céntrico Hotel La Perla, donde firmó en el Libro de Honor una cariñosa dedicatoria y recibió un pañuelo rojo personalizado, regalo del establecimiento. Ya con más calma, participó en el sorteo de la corrida del día en la Casa de Misericordia, donde compartió charla con amigos del mundo del toro. “El público de aquí es maravilloso y la gente encantadora. Me voy muy contento”, expresó antes de ir a comer al restaurante La Olla, en compañía de Calderón y otros allegados.
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El torero se dejó ver por las calles de Pamplona, sin prisas, empapándose del ambiente y visitando lugares emblemáticos. Recorrió los corrales del Gas, observó los toros de las ganaderías que aún faltaban por lidiar y caminó por el recorrido del encierro, muy accesible y amable con todos los aficionados que se acercaban a pedirle fotos. Morante disfrutó de cada instante, consciente de que había cerrado un ciclo con una victoria soñada.
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UN CARIÑO MUTUO CON PAMPLONA
Pamplona siempre ha ocupado un lugar especial en el corazón de Morante. No solo por su historia taurina, sino por los lazos de gratitud y afecto que ha forjado con la ciudad. En 2021, cuando recibió el Premio Nacional de Tauromaquia, dotado con 30.000 euros, decidió donar íntegramente esa cantidad a la Casa de Misericordia de Pamplona, institución organizadora de la Feria del Toro y responsable de una importante labor social. “Para la Casa de Misericordia, que tan gran labor social hace y que tanto ha sufrido en estos dos años por no haber podido celebrar su Feria del Toro -debido a la pandemia de covid-, que ayuda a los más necesitados”, explicó entonces.
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Ese gesto, recordado con cariño por los pamploneses, reflejó la sincera conexión del torero con la ciudad. Un vínculo que se reforzó con su triunfo de 2025, cuando por fin logró salir por la Puerta Grande y sentir el reconocimiento de una afición exigente pero entregada.
EL BROCHE DE ORO DE UNA CARRERA
En una temporada que muchos consideran la mejor de su vida, con triunfos en Madrid, Sevilla y Pamplona, Morante de la Puebla se despide en el punto más alto de su arte. Su concepto clásico, de pureza y elegancia, ha logrado cautivar no solo a los aficionados de siempre, sino también a una nueva generación de jóvenes que ven en él la encarnación del toreo más auténtico.
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El adiós de Morante en Las Ventas pone fin a una era, pero deja una huella imborrable en Pamplona, esa ciudad que lo esperó, lo vio triunfar y lo abrazó como uno de los suyos.
