Leiva, el 'flaco de Madrid', conquista el Navarra Arena

Unas 10.000 personas vibran con el músico, que desgranó sus grandes éxitos y temas de su último disco, 'Gigante'

Concierto de Leiva en el Navarra Arena.
Concierto de Leiva en el Navarra Arena./Miguel Osés

Santi Echeverría

Actualizado el 11/10/2025 a las 00:17

Lo del flaco no es despectivo sino es una alusión al flaco de Úbeda, Joaquín Sabina, o sea al que ahora en este momento es su mano derecha, que no es otro que el propio Leiva, José Miguel Conejo Torres . Salió el escenario con absoluta puntualidad y apenas sin hacer ruido, con una tímida ovación por parte del público y en oscuro, pero aquello cambió enseguida desde el primer tema del concierto -’Bajo presión’- cuando las palmas del público le apoyaron rítmicamente con total complicidad.

De baño de colores rojos dominantes pasamos a colores blancos en filas horizontales de LED de hasta 4 alturas que se extendían intermitentemente y que cubrían todo el fondo del espacio escénico. Leiva llevaba su acostumbrado sombrero de ala corta, vestido en tonos oscuros y con la camisa lo suficientemente desabrochada para ver sus cadenas colgantes y su tatoo de la corona de Laura. Su imagen se veía siempre dominante en las proyecciones en las dos pantallas verticales laterales. Eran los sones de ‘La lluvia en los zapatos’ que se tornaron a un soft rock a medio tiempo con’ Gigante’, el tema que da título a su último trabajo.

Recortadas las siluetas de los músicos sobre fondo rojo, la voz de Leiva fue cogiendo más detalle gracias a que desde el sonido atinaron mejor con la ecualización. Un vídeo ilustró el siguiente tema, ‘Lobos’, que ya se hizo intensamente guitarrera con un poderoso y dominante rojo de proyectores led que se encendían y apagaban cual flashes .

Un gran círculo amarillo planteó la espalda de los músicos para el siguiente tema que ya se ganó el coro popular de todo el respetable. Era el momento de ‘Terriblemente cruel’. Sus músicos, trajeados en blanco y con las camisas bien desabrochadas, estaban ahí con Leiva haciendo coros, entre ellos su propio hermano Juancho “Sidecar”, Tuli el de los saxos y la percusionista y corista Mariana Mott. Esta “crueldad” en puro soft rock nos conquistó con ese magnífico estribillo que canta: “Aunque te sepa mal, sabes que yo puedo ser terriblemente cruel. Para que no pierda la tensión. Tal vez la historia se me fue de las manos...”

Su apelación a sus consagrados éxitos continuaron con el “siempre, siempre, siempre” de su gran tema 'Superpoderes'. Por fin llegó el momento en que se dirigió al público y lanzó sus primeras palabras que comenzaron dando las gracias al público por estar ahí. “He dormido mal pero todavía me acuerdo de todo mi periplo de las veces que he venido a Navarra actuando en Artsaia, en la Tótem, el Zentral. Yo ahora al estar aquí y al veros a tantos y tantos me hace una ilusión tremenda y agradezco también el esfuerzo del sacrificio que significa para muchos poder pagar una entrada”

No hizo alusión al primer concierto que dio en toda su vida artística en Pamplona cuando Pereza era un trío y tocaron por primera vez en el Terminal. Ha llovido. El concierto ya estaba lanzando con todo el Arena lanzando ese coro unánime tan cantable que tiene la canción ‘Sincericidio’ porque Leiva nos “quiere con las alas rotas... Aunque no haya explicación, te quiero reventar la boca, te quiero aunque no vuelvas hoy. Te quiero como tantas cosas que no tienen solución”

A continuación bajó un poquito el listón emocional con ‘Breaking Bad’ y sus causas perdidas: “Estuve unos segundos muerto, es demasiado grande mi amor”. Eran las guitarras y sus texturas las que daban entidad a las letras de las causas perdidas de Leiva, para enseñorarse de la propuesta del septeto en el escenario. Con Leiva, su hermano Juancho en guitarras y coros, los teclados y coros de Cesar Pop, la trompeta de Alvaro Pacheco “Gato Charro”, el saxofón y los coros de Tuli, la percusión y coros de Mariana Mott, el bajo de Manolo Mejías y la batería de Jose Bruno... vaya, su banda de sus últimos años, que Leiva es un tipo fiel a su gente querida. Y así fueron desfilando ‘El polvo de los días raros’ y ‘Ángulo muerto’. Medios tiempos y semibaladas marca de la casa “Conejo Torres’ en los que el hermano mayor -Leiva- ponía la sal de las letras y la voz, y la pimienta la ponía su hermano pequeño Juancho con sus riffs de guitarras blusero-rockeras.

Después llegó un momento muy divertido porque Leiva hizo otra parada para hablar con el público y pedirles que hicieran un aplausómetro con dos temas para ver cuál tocaban. Puso en la balanza ‘ Choque y adrenalina’ y ‘Nunca puedes decirlo’ (¿Quién lo iba a suponer?), un gran tema de Chuck Berry que querían versionar. Ganó esta última para que el madrileño y los suyos pusieron a toda la gente a bailar.

El rock de Leiva y los suyos mandaba en el Arena con el tema ‘Cortar por la línea de puntos’, sus guitarras más afiladas y su “mirar siempre al mundo desde abajo”. Al terminar tuvo un pequeño desliz con uno de sus auriculares de escucha inalámbricos pero una vez que el técnico de escenario se lo soluciono, tuvo unas palabras para recordar a sus amigos de nuestro grupo navarro Marea, que “como siempre me han seguido en mis conciertos”.

Para el tema 'Vis a vis' dejó  la lección al público de que por favor guardara el móvil y siguiera esa canción que iba a interpretar casi toda ella sin sus compañeros y a guitarra y voz, dándole ese tono tan intimista que también le gusta sustituyendo la guitarra eléctrica por la guitarra acústica. Y aunque hubo un momento en el que se le olvidó la letra, salió adelante para llevarse una gran ovación.

Con ‘La llamada’ puso a todo el público en pie, ese himno de las piernas abiertas. Y después continuó, para que el Arena se convirtiera en un gran coro popular, con ‘No te preocupes por mí’ con un momento final de unos compases del ‘Hey Jude’ de los Beatles. De ahí al final de concierto ya ofreció un set de canciones de su época de Pereza y así fueron desfilando estas nuevas versiones de ‘Estrella polar’ y ‘Lady Madrid', que fue ya una fiesta en el Arena, con un despliegue de luz y color en el que dominaban los rojos los blancos y los amarillos junto a la imagen de Leiva proyectada a fondo de escenario y a un tamaño gigante para que se le pudiera ver desde el rincón más chiquitito del Arena.

Para los bises reservó los temas 'Caída libre’, que también fue muy coreada por el público. Continuó con su himno ‘Como si fueras a morir mañana’ mientras las pantallas laterales de proyección se partían en tres y ofrecían ese efecto de multi imagen... y la gente trenzaba el ritmo guiada por la guitarra de Leiva y se deshacía en un coro unánime. Gran ovación final que se fusionó en un no-stop con ‘Princesas’, otro de los grandes himnos de Pereza. Locura total en el Arena. Momentos de recuerdo en alguno de los riffs de guitarra que se fueron sucediendo, incluso el ‘Smoke on the water’ de los Deep Purple. Fue el momento bueno que aprovechó para presentar a sus músicos. Momento final el que aprovechó para dar las gracias de nuevo a todo el público con un “gracias y eskerrik asko, sois un público increíble” Leiva, despedida con la plaza asegurada y levantado pasiones.

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