Conciertos 

El Navarra Arena rinde homenaje a un mito viviente: Joaquín Sabina

Más de 8.000 personas han acompañado este jueves al artista ubetense en el primero de los conciertos que ofrecerá en Pamplona dentro de su gira 'Hola y adiós'

Fotos del primer concierto de despedida de Joaquín Sabina en el Navarra Arena
Fotos del primer concierto de despedida de Joaquín Sabina en el Navarra Arena. / J.C. Cordovilla

Santi Echeverría

Actualizado el 19/06/2025 a las 23:12

El público iba entrando con bastante fluidez al Navarra Arena: aunque había colas en todas las entradas, se movían muy rápidamente. El escenario lucía en tonos negro y rojo carmesí. Dos enormes pantallas laterales flanqueaban a un escenario donde otra gigantesca pantalla funcionaba como fondo a la espalda de los músicos. Entre los motivos que se leían estaban las palabras Pamplona, Sabina y el título de la gira, 'Hola y adiós'.

El concierto ha comenzado a las 20:38 con un videoclip del tema 'Un último vals' (“que prefiero ser un don nadie a ser un Don Juan”), así como imágenes de Joaquín Sabina reunido en un bar con un montón de amigos, todos artistas muy conocidos, desde Serrat a Leiva.

Joaquín Sabina salió a escena a las 20.42, junto a otros nueve músicos. Él, sentado en una banqueta, pero esta vez no llevaba un bombín negro, sino blanco. Abrió con 'Lágrimas de mármol', del álbum 'Lo niego todo'. Ya desde ese momento lanzó su primer discurso: “Gabon, Iruña. Este es el concierto número 40 de la gira, pero cómo no iba a venir a Pamplona”. Después comenzó a enumerar recuerdos de sus Sanfermines, evocando lugares como el Café Iruña, el balcón del Nuevo Casino... Y terminó esta intervención diciendo: “De corazón, eskerrik asko”.

A continuación interpretaron 'Lo niego todo', el tema que da título al álbum del mismo nombre, mientras en la enorme pantalla trasera iban desfilando diferentes imágenes alegóricas. El siguiente tema estuvo ambientado con algunos cuadros de su propia autoría, que además contaban con algunas animaciones. Fueron el fondo pictórico de 'Mentiras piadosas'.

En esa guisa también continuó con 'Ahora que...', donde tomaron protagonismo las guitarras de Jaime Arsúa y de Antonio García de Diego. La voz de Joaquín, que a estas alturas está como está, llegaba con claridad y el espectáculo rayaba a muy buena altura.

Sabina contó que había venido un buen grupo de amigas y amigos de Madrid para celebrar el cumpleaños de su pareja, Jimena, que es peruana. Antes de ofrecer el clásico 'Calle Melancolía', Joaquín se refirió a que era la segunda o la tercera de las canciones que escribió al principio de toda su carrera. Y como no podía ser de otra manera, el público cantó todo el estribillo. Sabina elogió a quienes le habían acompañado: “Qué maravilla”, dijo.

Para la siguiente, el público comenzó muy rápidamente a dar palmas para acompañar su clásico himno '19 días y 500 noches'. Al terminar el tema, el Navarra Arena le dedicó una sentida ovación.

Volvió Joaquín a hacer una pequeña intervención para decir que le hacía especial ilusión volver a interpretar algún tema de los antiguos, que no cantaba desde hace tiempo. Y así sucedió con '¿Quién me ha robado el mes de abril?' “No saben cómo les agradezco todos estos coros, porque es mucho más divertido cantar con ustedes que cantar solo”, comentó.

Mientras interpretaban 'Más de cien mentiras' fue presentando a los músicos que le acompañaban en el escenario: Jaime Asúa en las guitarras y coros, Mara Barros en la voz, Laura Gómez Malva en el bajo, Pedro Barceló en la batería, Borja Montenegro en las guitarras, Josemi Sagaste en el saxo y flauta travesera, Antonio García de Diego en las guitarras, coros y teclados.

Después presentó a sus dos colaboradores para cantar 'Y si amanece por fin' (con Mara Barros) y 'Pacto entre caballeros' con Jaime Asúa en la voz, lo que supuso un descanso para el veterano...

Fotos del primer concierto de despedida de Joaquín Sabina en el Navarra Arena
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Fotos del primer concierto de despedida de Joaquín Sabina en el Navarra Arena / J.C. Cordovilla
Fotos del primer concierto de despedida de Joaquín Sabina en el Navarra Arena

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Cuando volvió de nuevo al escenario, había cambiado de vestimenta. Ahora sí que iba con su famoso e icónico bombín negro para interpretar 'Donde habita el olvido', guitarra acústica en mano.

En un formato mucho más recogido, sin imágenes en las omnipresentes pantallas de vídeo y con luces cenitales centradas sobre él, en formato acústico, comenzó a cantar 'Peces de ciudad'. Preciosas imágenes de flores ocuparon toda la superficie trasera el escenario y también los laterales. Sí, se había convertido en el momento más emocional de la velada. Y en esa clave sonora y emotiva continuó con 'Una canción para la Magdalena'. Sin duda, el momento de máxima melancolía. Entonces contó cómo conoció a Chavela Vargas, siendo muy joven. Y le “regaló” 'Por el bulevar de los sueños rotos' y se la cantó mirándole a los ojos.

Y en esa clave de nostalgia y de melancolía prosiguió con una larga intervención en la que se remontó a su niñez, donde se acostumbró también a escuchar a la denostada copla. Y rindió homenaje a 'Y sin embargo te quiero' con la voz coplera y maravillosa que lució Mara Barros. Y aunque el propio Joaquín le ayudó, al final no pudo reprimir la emoción y se le escapó una lágrima. Luego llegó el momento de 'Y sin embargo', con un coro total por parte del Navarra Arena. El poeta Sabina de nuevo se volvió a hacer fuerte en esos versos geniales, tan narrativos como descriptivos y emocionantes. Y así llegaron las 'Noches de boda', 'Y nos dieron las diez'...

El mito en vida se estaba despidiendo.... Buff, mucha emoción. Un saludo de Joaquín y todos sus músicos al borde del escenario les llevó fuera de este. La gente pidió su retorno, coreando el “oe oe oe”, y llegaron los bises.

Antonio García de Diego llevó la voz principal en 'La canción más hermosa del mundo'. Y salió Joaquín vestido de negro, esta vez con una chistera. Fue el momento en que comentó: “Hasta aquí ha llegado la parte del hola, y ahora será mucho más breve la parte del adiós”. Y comenzo a cantar 'Tan joven y tan viejo'. La gente se levantaba muy emocionada, una y otra vez, para ovacionar al Sabina de la melancolía.

Y así sucedió también cuando interpretó 'Contigo', con una alusión al Osasuna que no se rinde. Era el momento de la verdadera despedida:“Todo con ustedes ha sido un enorme placer”, dijo. Se tenía que ir en clave de rock y fue con Princesa. Sí, Joaquín, te has ganado a pulso el sitio entre los grandes. Hola y adiós...

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