Dos horas de fotos y entrevistas en la alfombra roja de los Premios Max en Pamplona
A las siete de la tarde abrió la alfombra roja de los Premios Max, sobre la que desfilaron y sonrieron centenares de personas vinculadas al teatro. Por el ‘photocall’, en el exterior del Teatro Gayarre, pasaron también decenas de autoridades políticas

Actualizado el 17/06/2025 a las 08:14
Centenares de personalidades del teatro y la cultura, y también de la política local, regional y nacional, pasaron este lunes por la alfombra roja de los premios Max, situada junto al Teatro Gayarre, escenario de la 28.ª edición de los mayores galardones del teatro español. Abierta a las siete de la tarde, con el paso de los minutos se agolparon sobre las vallas que delimitaban el espacio numerosos curiosos, que llegaron a contarse por varios centenares, hasta cinco minutos antes de las nueve de la noche, que la acción se trasladó al interior de la sala. El presentador televisivo Carlos Sobera fue el más aclamado por el público.
“Estoy encantada de estar en Pamplona con este festival. Para mí es un festival más que otra cosa. Y que me den un premio por mi trabajo de 60 años me parece muy apropiado y muy justo, y me parece muy bien que me lo hayan dado con mi marido”, expresaba la actriz Petra Martínez, viuda del actor Juan Margallo, que falleció el pasado mes de marzo, sobre el Max de Honor. La actriz andaluza fue una de las tres personas — y una producción entera, 'L’alegria que passa', ganadora del Premio Max aplauso del público— que asistieron al Gayarre con la certeza de que saldrían del teatro con un premio bajo el brazo.
Compartían ese mismo honor Ignacio Aranguren y Vicente Galbete, directores durante décadas del Taller de Teatro del Instituto Navarro Villoslada y ganadores del Max Aficionado o de carácter social. “Estamos nerviosos, pero bien, disimulando”, esbozaba Aranguren, que reconocía su sorpresa por el galardón: “Ya somos mayorcitos, ya estábamos en otra historia y de repente esta noticia tan bonita y tan buena, pues eso, se agradece”. “Y a la vez... ¡Ay, qué cosa!”, se sonrojaba el impulsor de la actividad teatral en el instituto pamplonés.
VARIOS MESES DE TRABAJO
Esos nervios que se apoderaban de Aranguren y Galbete no conseguían envolver a una de sus discípulas en el taller de teatro escolar: Natalia Huarte, ganadora del Premio Max a mejor actriz en 2024 y conductora de la gala de este lunes. “Estoy bastante bien, tengo muchísimas ganas. Ha sido para mí un disfrute venir a ensayar estos días al Gayarre. Después del año pasado en Tenerife, de repente venir aquí es como que se cierra un círculo y nada, estoy muy contenta y muy emocionada, la verdad”, sonreía Huarte, que se mostraba agradecida por la coincidencia de recibir un Max y presentar la gala en su ciudad natal en años consecutivos: “Es una coincidencia maravillosa y un regalo que me ha dado la vida”.
Aunque no hay actriz —ni obra— sin directora, y esa responsabilidad ha recaído en los últimos meses sobre Ana Maestrojuán. La semana pasada confesó a 'Diario de Navarra': “Más que mandar, me gusta tenerlo todo controlado”. Este lunes no fue una excepción. “Está todo bajo control, pero los nervios de última hora son los que llevo durante estos meses”, sostenía la dramaturga navarra, que tenía claras sus aspiraciones respecto al espectáculo: “Que funcione, que entretenga y que sea de la calidad con la que hemos trabajado”.
Un trabajo que no ha sido únicamente teatral: también ha involucrado disciplinas como la danza y la música. “Es una maravilla que hoy podamos escuchar un poquito de barroco aquí”, se alegraba la soprano Raquel Andueza, que sentía “mucha emoción, nervios, responsabilidad y esa sensación de hacerlo con mucho amor”. La de Andueza fue una de las actuaciones que resaltaron el talento artístico navarro. Al escenario del Teatro Gayarre subieron también Gorka Urbizu, Aurora Beltrán, Castazabal y el grupo de dantzaris Duguna. “Estamos acostumbrados a bailar en la plaza del Ayuntamiento en San Fermín, y esta es una actuación especial también. Estamos contentos de que se hayan acordado de nosotros”, señalaba el dantzari Aritz Ibáñez Lusarreta.
ORGULLO Y FELICIDAD
En la alfombra roja también posaron, sonrieron y reivindicaron —se exhibieron, al menos, una decena de banderas de Palestina— los finalistas de los premios Max, que recibieron antes de acceder al 'photocall' el primer trofeo de la noche: un maximino (una manzana con antifaz de menor tamaño a la que recibieron después los ganadores) por cada nominación. “Me siento muy feliz, muy contento y muy orgulloso. Siento que es un premio al que quería acceder, que me hace especial ilusión porque yo empecé con el teatro, me gusta el teatro y es el sitio donde más aprendo”, expresaba dos horas antes de recibir el Premio Max a mejor actor Enric Auquer, uno de los numerosos representantes de Cataluña en la gala, que tuvo gran seguimiento de los medios catalanes: al menos cuatro radios, periódicos y televisiones estuvieron presentes en el Gayarre.
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También fue intenso el goteo de navarros y de personas vinculadas a la Comunidad foral, caso de la actriz guipuzcoana Aitziber Garmendia, finalista en la categoría a mejor actriz y asidua del escenario pamplonés. “El Gayarre es uno de mis favoritos”, confesaba antes de poner palabras a su nerviosismo durante los últimos días: “Llevo una semana durmiendo mal ya, porque te pones en las dos posiciones, ¿no? Si no te lo llevas, dices: ‘Pues ya está, hemos llegado hasta aquí y tengo la nominación’. Y si me lo llevo, es: ‘¿Qué digo? ¿Cómo lo digo?’. Una inquietud que contrastaba con la de la navarra Leyre Abadía, productora y única actriz sobre el escenario en 'Pepito, una historia de vida para niños y abuelos', cuya autora, Itziar Pascual, recibió el Premio Max a mejor autoría. “Ser la única actriz del texto que opta a mejor autoría es un orgullo. Sobre todo, siendo los Max en Pamplona, es que no tengo palabras”, expresaba Abadía antes de la gala.
LA POLÍTICA, PRESENTE
La entrega de los Premios Max aglutinó a numerosas autoridades políticas en la alfombra roja del Teatro Gayarre. El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, fue uno de los primeros en pasar para los medios de comunicación. “Estamos por méritos propios en el mapa de las artes y de las artes escénicas por el talento que hay en la tierra, pero esto se produce una vez al año y que haya venido a Pamplona, cuando seguro que había muchas candidatas, es un verdadero honor”, asentía el primer edil de la capital navarra.
La celebración de esta gala de los Max en la Comunidad foral forma parte del “momento estupendo que Navarra vive en el ámbito cultural”, apuntaba la consejera de Cultura del Gobierno de Navarra, Rebeca Esnaola. La consejera se alegraba también por la participación de artistas locales en la gala: “Vamos a ver ejemplos de danza, teatro y talento local emergente que, además, creo que van a constituir una gala muy entretenida y divertida”. “Tenemos que sentir un gran orgullo por el talento de nuestra tierra”, refrendaba Esnaola.
En representación del Gobierno de España asistió al Teatro Gayarre la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz. “Es un placer estar acompañando al sector de las artes escénicas, que es tan importante en nuestro país”, señalaba la ministra, que se declaraba “amante de la cultura y el teatro”. Al igual que el resto de autoridades políticas, Saiz también ensalzaba ante los medios el papel de Navarra en la cultura: “Es una tierra que, desde luego, tiene mucha presencia en todas las disciplinas culturales y también, por supuesto, en las teatrales. Así que es un gustazo estar en mi tierra”.


Los nominados posaron en una alfombra roja de 385 metros cuadrados
La celebración de los Premios Max obligó a la organización a realizar un amplio despliegue en el exterior del Teatro Gayarre. Nominados, personalidades del teatro y autoridades políticas posaron sobre una alfombra roja de 385 metros cuadrados (35 metros de largo y 11 de ancho), que se extendía a lo largo de toda la fachada del Gayarre hasta casi alcanzar a lo ancho el jardín que divide en dos ese tramo de la avenida de Carlos III el Noble.
Este jardín se encontraba delimitado y protegido por 40 vallas del Ayuntamiento de Pamplona, que se unían a las 31 vallas instaladas por la organización para delimitar el espacio de la alfombra roja.
Ante la afluencia de medios de comunicación, la organización añadió al inventario ocho focos y seis tarimas, dispuestas en dos elevaciones, para cámaras de televisión y fotógrafos. Con un micrófono y un altavoz se anunciaban los nombres y nominaciones de los artistas.
Además, el exterior del Gayarre cuenta en su día a día con mobiliario urbano al que hubo que adaptarse. La moqueta presentó cinco cortes: tres para sortear otras tantas farolas y los dos restantes para evitar ambas patas de un banco. El único elemento urbano que fue necesario retirar para celebrar los Premios Max fue la parada de bicicletas municipales de alquiler frente al Teatro Gayarre, con 24 anclajes de bici.