Amaral da un concierto en el Navarra Arena para valorar la belleza de la vida
Eva y Juan Aguirre lo dieron todo en el concierto de este viernes en Pamplona
Actualizado el 25/05/2025 a las 00:31
Costó que entrara todo el público en el Navarra Arena, pero para las 21:10 ya estaba todo el mundo más que atento y pendiente, con la pista llena y con las gradas luciendo mejor que bien. Sin duda, va a servir de ejemplo de personas con ganas de ver otra vuelta de tuerca a los directos de Eva Amaral y de Juan Aguirre, que, como en ocasiones anteriores, vienen a Pamplona a plaza conquistada.
Exactamente a las 21:11 h salieron a escena acompañados de una banda de cinco músicos y, sí, con una pasarela de 15 metros. Primero avanzó Eva y, en el momento de Toda la noche en la calle, avanzaron los dos, para regocijo de toda la gente concentrada y cantando como coro total ese que ya se ha convertido en uno de sus mayores himnos.
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Cañones de confeti, tres pantallas de vídeo enormes —dos en los laterales y una cerrando todo el escenario— y luego dos curiosas pantallas haciendo ángulo para que el público desde la izquierda y la derecha pudiera seguir ciertas incidencias. Eva lucía palmito, totalmente de negro y con una especie de falda vaporosa transparente con aperturas laterales. Gira de Dolce Vita disparada y en "calor de multitudes", como suelen acostumbrar.
Fue un "cohete Amaral" desde los primeros momentos con Eso que te vuela la cabeza y Tal y como soy. Quisieron saludar a Pamplona y, algo más tarde, después de los temas Rompehielos, Mares igual que tú y Ruido (estas dos en un non-stop), fue cuando Juan Aguirre dijo que para ellos estar en Pamplona era casi casi como estar en Zaragoza, que aquí tenían muchos amigos que aún les habían visitado y que querían dedicar el concierto a una niña de 12 años llamada Anne, que les iba a ver por primera vez.
Fue el momento de Tardes, en formato acústico, a solo guitarra y voz. Un momento entrañable que precedió a Eva con un cambio de vestuario, vestida en rojo y con una falda larguísima que despuntó sobremanera porque ascendió hacia el techo colgada de dos cuerdas. Su imagen se mezclaba con otras formas y se veía en las pantallas de vídeo con un concepto muy psicodélico. Era el momento de En el centro de un tornado... El público enloqueció ante semejante propuesta visual y sonora. Precedió a Libre.
Eva se había cambiado y había dejado la larguísima cola para ir vestida con el rojo, pero con falda cortita, y avanzó por la pasarela para dejarse la vida como acostumbra hasta que, en la interpretación con esos versos que dicen "libre como el día en que nací... así vivir hasta el día que me muera", la intensidad de Eva —y su banda— dio paso a ese gran clásico que se titula Kamikaze.
Eva se explayó completamente emocionada, comentando que estaban encantados del recibimiento que habían tenido en Pamplona. Después continuó con ese "como Nicolas Cage se liven Las Vegas", conocidísima letra del tema Moriría por vos. En el escenario les acompañaban Ricardo Esteban, Álex Moreno, Miriam Moreno, Sergio Valdehita y Laura Sorribas, que, tanto en esta como en el resto del concierto, supieron hacer muy grandes las canciones.
Continuaron con Días de verano, otro de sus signos clásicos, que volvió a enfervorizar a toda la concurrencia. Después de otra alocución de Eva, interpretaron Viernes Santo. En cualquier lugar. Y después llegó el momento de la famosísima canción de Víctor Jara Te recuerdo Amanda. Fue un momento muy entrañable y emocionante porque primero pusieron el vídeo de Víctor Jara cantando la canción, además de sus palabras. Y aparecieron los siete músicos en escena tocando el tema en acústico dedicado a Jara, y que se titula Podría haber sido yo...
Eva volvió a comentar que se sentía especialmente emocionada y, así, después de esas palabras sentidas, continuaron con los temas Resurrección y Cómo hablar.
Y justo después de interpretar Los demonios del fuego se retiraron por primera vez, pero a los tres minutos ya estaban de vuelta en escena Eva y Juan para tocar en acústico, en el extremo de la pasarela, Sin ti no soy nada. Tremendo su momento penal por una rotundísima ovación por parte del público.
Después llegó un momento virtual precioso con Eva cantando y hablándole, en una semiesfera blanca, a una silueta negra que era como su alter ego. Luego esa silueta se multiplicó en diferentes colores que fueron apareciendo tanto en la gigante pantalla trasera como en las angulares.
Era el momento de Suerte, al que siguieron No lo entiendo y la tremenda e intensa Lo salvaje. Y en este concierto, que sin duda homenajeaba la belleza de la vida y del mundo, se sucedían hermosos paisajes de bosques, riachuelos y naturaleza en general.
El nivel emocional había subido muchísimo y se mantenía tanto por la intensidad del concierto y la voz de Eva como por la respuesta del público. Por eso sonaron la tremenda y novísima La unidad del dolor y la incendiaria Revolución, con Eva y Juan enloqueciendo a la concurrencia. Y ese incendio continuó con Hasta que la música se acabe.
A las 22:44 salieron del escenario y volvieron a él para una segunda tanda de bises que comenzó con Pájaros ("esta es una canción para todos los pajareros de la sala", fue el comentario de Eva). Y continuó con Salir corriendo, que dedicó cariñosamente a todas las mujeres que tienen que dar el paso para salir de sus situaciones de violencia de género.
El concierto seguía creciendo y continuó con Marta, Sebas, Guille y los demás, con una participación descomunal del público. En el Arena no paraba nadie de bailar. Tremendo. Y así siguió El universo sobre mí. Las bolas de colores de todos los tamaños se esparcían por las pantallas de vídeo y explotaban cual burbujas de jabón.
Llegaba el final, momento de Ahí estás, en la que aprovecharon para presentar a la banda y al personal. Eva comentaba emocionada: "Gracias por lo que nos habéis dado esta noche y porque, sin duda, no vamos a poder pegar ojo". Sin duda, fiel reflejo de un concierto en el que lo habían dado todo.
Y la salida del Arena la hicieron con Nothing Compares to You (Nada se compara contigo), la conocidísima canción de Sinéad O'Connor. Amaral, bellos en la belleza.
