Los insultos que se empleaban en Navarra hace cinco siglos
El Archivo de Navarra recopila en una exposición las injurias y ofensas de los siglos XVI y XVII


Actualizado el 17/04/2025 a las 16:48
La viuda Catalina de Lanza estaba en la puerta de su casa, en el barrio de la Magdalena de Pamplona, cuando pasó por allí Pedro Zuriain y no la saludó. Era el año 1563. Ella le llamó la atención: “Dios nos de buenas noches”. A lo que Zuriain, como quien no quiere la cosa, le contestó: “Buenas noches o buenos días, puerca sucia. Yo te quebraré las costillas”. En la contrarréplica, Catalina de Lanza ya optó por dar rienda a lo que le saliera, entre el castellano y el euskera, y le dedicó un: “Ruin kukudo buru xarra”.
El suceso llegó a los tribunales y así esta anécdota, que atesora también una manera de hablar, de actuar y de pensar, ha llegado hasta la actualidad, conservada en el Archivo Real y General de Navarra.
Bellaco, sucia, guitón, piojoso, renegado, borracho, hijo de un traidor, pecheros, agote, chistrón, sorgina, bruja, bribón, puerco judío, gabacho, adaburu, borracha vieja y mala... los insultos que se dedicaban hace siglos unos navarros a otros no son tan distintos de los actuales. Los destinatarios de los improperios en muchos casos denunciaban las injurias que habían recibido en una época en la que un ataque al honor tenía consecuencias en las convivencia con sus vecinos, y así quedaron encapsulados en el tiempo.
El Archivo Real y General de Navarra presenta con esos humillantes fondos la exposición 'Insultos de otro tiempo, Navarra siglos XVI-XVII', en la que se puede ver cómo se insultaban entonces. La muestra, que incluye 57 documentos de los siglos XVI y XVII, se puede visitar hasta el 17 de agosto e incluye términos tanto en euskera como en castellano. Se han recopilado alrededor de 9.000 procesos de injuria, explicó el catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Navarra, Jesús María Usunáriz, y cerca de 600 voces diferentes de insultos a lo largo de estos siglos.


Esos mismos procesos judiciales permiten poner nombre y apellido a los insultos. El del calcetero Sancho de Agorreta, por ejemplo, que presentó una queja criminal en 1596 contra varios vecinos de Pamplona por injurias. Varios testigos señalaron que la gente le hacía burla al pasar por la puerta de su casa. Le decían: “Martinchiqui, bragetandi, zaquilerre”. o Hernando de Landa, que en 1540 en Belascoáin le soltó al clérigo Miguel Ibáñez: “Don borracho, bellaco, cuero de vino, amancebado, yo os quitaré esa cabeza, don bellaco”.
“Entender el impacto de estas palabras ofensivas permite, de alguna manera, concienciar y fomentar un diálogo -esperamos- más constructivo y empático, porque los insultos permiten conocer las normas, valores, dinámicas sociales y tensiones culturales de Navarra a lo largo de varios siglos”, explica la consejera de Cultura y Deporte, Rebeca Esnaola.
La exposición muestra cómo había algunos insultos que se dedicaban más a hombres, como bellaco, ladrón, traidor, ruin, villano, judío, perro, pícaro o infame; algunos se usaban más con mujeres, como borracha, sucia, puerca, desvergonzada, vieja, alcahueta o bruja. Y se recogen tres que en el 100% de las veces se dirigían a mujeres: puta, mala mujer y cornudo.
En algunos casos la documentación permite reconstruir toda la escena en la que se produjeron los insultos. Como cuando María de Zandio, de Arre, presentó queja en 1585 contra Mari Martin de Igunzun y su hija Margarita de Berrio porque un día de enero, cuando iba a misa, madre e hija le salieron al camino y le dieron que era “peor que Herodes”, que era “una bruja llena de sapos y ladron pública, puta y cantonera”. Todo porque acusaban a Zandio de haberles matado una gallina. O cuando María Martín de Nagore riñó en 1642 en Pamplona con Catalina de Orrio. Se llamaron “puerca”, “paxaran podrido” y “puta borracha” entre otras lindezas.
“Nos interesa divulgar la historia de Navarra a través de las vivencias de las personas que habitaron esta tierra en épocas pasadas”, explica Félix Segura, director del Archivo Real y General de Navarra, quien subrayó en la presentación el planteamiento innovador de la exposición: “Hace continuos reclamos a la actualidad, comparando la realidad de los insultos de hoy en día con el pasado, lo cual es enriquecedor y novedoso en este tipo de muestras”, apuntó.


La exposición busca transferir años de investigación sobre la historia social del lenguaje, según explica Jesús María Usunáriz, específicamente a través de las injurias. Usunáriz ha sido uno de los comisarios de la muestra junto con Cristina Tabernero, catedrática de Lengua Española en la Universidad de Navarra, y Javier Ruiz Astiz, profesor de la Universidade da Coruña.
La exposición se basa en tres grandes puntos, según explica Usunáriz: cómo se realizan los procesos de injuria ante los tribunales, especialmente la Real Corte de Navarra; cómo se expresan las injurias, incluyendo injurias en castellano y euskera, blasfemias, pasquines, rumores, y amenazas de injurias y, en tercer lugar, los contextos en los que se produce todo ello.
“Se busca transmitir la importancia de entender el contexto social e histórico de las injurias, mostrando que a pesar de que los insultos específicos pueden variar, la intención de humillar y menospreciar al contrario sigue vigente desde el siglo XV hasta el XXI”, añade.
El recorrido pasa por los libelos, coplas, cantares e, incluso, os insultos gestuales, como la higa, que se empleaba para el mal de ojo, los cuernos (como hoy) o tirar de la barba. La muestra incluye blasfemias (insultos contra Dios), insultos en el ámbito doméstico, entre padres e hijos y también políticos, aunque estos últimos aparecieron sobre todo a partir delsiglo XIX.
La exposición concluye con un panel de recortes de prensa actuales. Son relativos a insultos machistas contra una árbitra, expresiones homófobos, racistas en el fútbol o en el Congreso de los Diputados. Incluye, asimismo, los insultos más utilizados en Navarra en el siglo XXI: Gilipollas, imbécil y cabrón/a.
INSULTOS DE OTRO TIEMPO
Archivo Real y General de Navarra. C/ Dos de mayo s/n
Hasta el 17 de agosto. De lunes a domingo de 10 a 14 y de 17 a 20 horas.
Se han previsto visitas guiadas y gratuitas los sábados por la mañana previa reserva en el 848 42 46 67.