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Mikel Ayestaran, periodista: "Ver los conflictos en clave de buenos y malos es muy peligroso"

El corresponsal, firma habitual de ‘Diario de Navarra’, ofrece en ‘Historias de Gaza’ un retrato previo a la devastación que siguió a los atentados del 7-O

El periodista Mikel Ayestaran, durante una cobertura en Ucrania
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El periodista Mikel Ayestaran, durante una cobertura en Ucrania
El periodista Mikel Ayestaran, durante una cobertura en Ucrania

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Alberto Moyano

Publicado el 14/04/2025 a las 05:00

Cuatro años después de diseccionar Jerusalén en Santa y cautiva, el corresponsal de El Correo y firma habitual de Diario de Navarra Mikel Ayestaran (Beasain, 1975) vuelve a las librerías con Historias de Gaza (Ed. Península) un libro en el que combina con gran habilidad la narración periodística, la crónica en primera persona y la documentación histórica. El resultado es un retrato de un enclave que ya no existe, al menos tal y como era hasta octubre de 2023. La ofensiva israelí en respuesta al ataque de Hamás el 7-O ha reducido a escombros una franja en la que, pese a todas las dificultades, había vida. Ayestaran no ha querido que el 7 de octubre fagocitara un relato rico en matices y en el que “las cosas no son blanco o negro”.

Se estrenó en el mundo del libro con Gaza, cuna de mártires y ahora, diez años más tarde, regresa con otro sobre la Franja.

Para los periodistas que hacemos Oriente Medio, Gaza siempre ha sido un lugar muy especial. Yo, al menos, nunca he trabajado en un sitio así. En aquel momento, conocí una Franja que diez años después ha desaparecido. No es la que tenemos ahora y no va a ser la del futuro. Son diez años muy interesantes para ver cómo evoluciona de una situación ya mala a otra que no sabemos cómo acabará, pero que será bastante peor.

Hace años me dijo que el conflicto de Oriente Medio había mutado de territorial a religioso.

Con el paso del tiempo, ha vuelto a mutar o yo he aprendido más del conflicto y ahora veo que se juntan de forma extrema los dos factores. Quizás me equivocaba y es una lucha pura y dura por la tierra. Creo que me equivoqué.

Quizás no se equivocó: son los fanáticos religiosos quienes lideran los dos bandos.

Desde luego. El factor religioso en Oriente Medio se ha radicalizado en musulmanes y judíos, y en cristianos no porque somos muy pocos, aunque tenemos el caso de Líbano. El de la extremaderechización política es un fenómeno global y la religión va de la mano.

En Historias de Gaza combina documentación histórica, los testimonios y los relatos en primera persona, incluido el de su mujer, como trabajadora sanitaria en Gaza entre 2015 y 2022.

Yo llevo de serie el problema mental que conlleva ir a estos sitios a trabajar, pero si coges a una persona de otro contexto, como puede ser el Hospital de Mendaro, y la metes en un centro médico recibiendo a múltiples víctimas y heridos de bala, no sabes cómo va a reaccionar. Y la verdad es que Aloña encajó muy bien, también porque los equipos de Médicos Sin Fronteras y Medicus Mundi son muy buenos. El problema de Gaza es que por mucho que lo contamos en todos los formatos posibles, hasta que no estás dentro es imposible que te hagas a la idea.

Lo que sí se nota es que ha encontrado un tono narrativo que domina y en el que, por lo tanto, se encuentra muy cómodo.

Sí, cada vez me siento más cómodo escribiendo. No quería un libro pegado al 7 de octubre, sino algo que fuera mucho más allá. Y aunque a muchos compañeros les molesta, me siento bien escribiendo en primera persona. Tampoco creo que sea el protagonista del libro, sino una voz más entre otras muchas. Lo que me ha ayudado mucho a estructurar el libro ha sido la historia de Kayed (el fixer). Me arrepiento mucho de no haber hecho en su día con Gaza lo mismo que hice con Jerusalén, santa y cautiva, un recorrido de norte a sur, con sus hoteles, sus cafetines y todas las cosas que no salen en las noticias. Ya no será posible.

¿En qué estaba pensando Hamás cuando realizó el ataque criminal del 7 de octubre?

Desde luego, no estaba pensando en esto. Nadie podía imaginar que iba a golpear como lo hizo, sin ningún tipo de resistencia desde el otro lado. Le aseguro que no estaba pensando en salir y encontrarse en la puerta un festival de música electrónica.

Pues se han quedado sin Gaza porque resulta imposible imaginar una vuelta a la situación de vecindad anterior al ataque.

Desde el punto de vista militar, ellos claman victoria, pero después del 7 de octubre lo han perdido todo. Igual no tendremos Hamás, pero el Islam político va a seguir presente. Israel ha perdido una gran oportunidad de acabar con Hamás como hizo con la cúpula de Hezbolá en Líbano, mediante esa inteligencia brutal que tiene. Ha hecho una operación al peso, con cero inteligencia, destrucción masiva y muertes aleatorias.

Los de Hamás violaron y mataron a civiles del sector más progresista de la sociedad israelí. ¿Eran conscientes de lo que hacían?

No se esperaban llegar hasta donde llegaron. Las unidades militares hicieron lo que tenían previsto y después se abrió la verja por cincuenta puntos y por ahí salió de todo, incluidas facciones palestinas cuyos nombres ni había escuchado hasta entonces. Camparon a sus anchas, en medio de una rave. Imagínese a esas criaturas que llevan encerradas desde 2007 y de repente, abres la jaula y les metes en medio de una fiesta tecno a las siete de la mañana. Espero que los israelíes nos expliquen algún día los errores de seguridad del 7-O.

¿Fue un error la desanexión israelí de Gaza en 2005 o al menos la forma unilateral en la que la hizo Ariel Sharon?

Creo que no fue un error, sino un paso importante para que Israel hiciera lo que ha hecho desde entonces: mantener el control absoluto sobre la Franja por tierra, mar y aire. Lo convierten en campo de tiro con tres superoperaciones militares en las que han probado todas sus armas.Hamás también ha lanzado miles y miles de cohetes. No sé qué pensaba Sharon, pero aquello no sirvió para gran cosa.

¿Se están pegando Irán e Israel en territorio gazatí?

Es más claro el papel de Irán en Líbano que en Gaza. Por supuesto que hay apoyo iraní a Hamás, pero más limitado del que pudieron tener en Líbano o en Irak, donde Irán tiene milicias.

¿El siguiente objetivo de Netanyahu será Cisjordania?

Sin duda, la prioridad número uno es la anexión de Cisjordania, territorios innegociables desde un punto de vista religioso.

Parece que conflictos como el de Oriente Medio polarizan más a la opinión pública que otros, como la invasión de Ucrania.

Con Ucrania me han dado también por todos los lados. El gran problema de los conflictos es que todo lo queremos ver en blanco y negro, queremos saber quiénes son los buenos y quiénes son los malos. A veces te preguntan: “Pero aquí, ¿con quién vamos?” Al final, cualquier conflicto está lleno de grises. Lo del bueno o el malo, el blanco y el negro, es muy peligroso, pero es a lo que vamos.

"Mis hijos son más de Jerusalén que de Azpeitia"

La guerra de Gaza se ha cubierto al minuto sin corresponsales sobre el terreno. ¿No es contraproducente que parezca que no sois necesarios?

Se necesitan más que nunca. No tengo una experiencia igual en cuanto a censura porque no sólo no nos dejan entrar en Gaza, sino que matan a nuestros colegas dentro. El medio más importante que queda ahí es la cadena Al Jazeera y ya es calificada de terrorista. Es verdad que en Gaza tenemos imágenes al minuto, pero sin estar dentro es difícil trabajar. Tienes la propaganda de Hamás y la del ejército israelí, y estás vendido en la mitad.

Tras más de siete años en Jerusalén, hace tres se mudó a Estambul. ¿En qué ha mejorado?

Me he quitado el día a día del conflicto de la calle.

¿Y qué ha perdido?

He perdido Jerusalén, casi nada... Es una tragedia personal. Algún día volveré con mi mujer, cuando los niños hayan volado. Mis hijos son más de Jerusalén que de Azpeitia, pero ya está: cumplimos una etapa y era el momento de cambiar.

Ahora le han concedido el Premio Ortega y Gasset por su cobertura multimedia de la guerra, sin haber pisado Gaza, aunque con historias muy próximas como el ‘Menú de Gaza’.

Fue una sorpresa. Lo del ‘Menú de Gaza’ respondió al reto de romperme la cabeza pensando cómo contar esto.

‘Historias de Gaza’ 

​Autor: Mikel Ayestaran
Editorial: Península
Páginas: 256
Precio: 19,90 euros

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