Manowar revienta el Navarra Arena

La mítica banda estadounidense actuó por primera vez en Pamplona

Fotos de la actuación de Manowar en el Navarra Arena./
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Fotos de la actuación de Manowar en el Navarra Arena./
Fotos de la actuación de Manowar en el Navarra Arena./

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Santi Echeverría

Publicado el 09/03/2025 a las 08:18

Con 15 minutos de retraso sobre el horario previsto salieron al escenario los Manowar. Fue espectacular: dos hileras de luces cegadoras dejaban al público boquiabierto desde la parte más alta del escenario. Eric Adams lanzaba los primeros alaridos con ese registro en el que ha tenido que adaptar la voz al paso del tiempo.

El chorro de sonido era brutal; en comparación con lo que había sonado en los sets anteriores, posiblemente el triple más que el volumen del concierto que ofreció Doro. Y sí, apelaron sin concesiones a la imaginería del metal en una puesta en escena milimétricamente calculada y en la que el guitarrista Michael Angelo y el bajista Joey -en la formación original desde hace 45 años junto a Eric, el cantante- ajustaban sus movimientos al unísono. Su poderoso chorro sonoro fue escupiendo sus conocidos temas, ya que el concierto estuvo construido cual pura antología: Manowar, Kings of Metal y una tremenda Fighting the World que derritió gargantas y se convirtió en un placer para la parroquia, que alzaba irremediablemente los puños al viento. Había momentos puntuales de luz espectacular, pero en otros apenas hacía efectos para marcar los campos de luz en las áreas donde se desarrollaba la acción de bajo, guitarra, batería y voz. Tras una poderosísima Brothers of Metal Parte 1, Eric hizo una intervención más larga para comentar que era “la maldita primera vez” que estaban en Pamplona y eso les hacía “especialmente felices”. Momentos para que Michael Angelo Batio hiciera poderosas demostraciones de tapping, con recorridos estratosféricos de sus dedos por el mástil de la guitarra.

Each Dawn I Die (Muero cada amanecer) y La sangre de mis enemigos fueron dos demostraciones de la poderosa descarga de estos magos del metal, que apelaban a la épica desde un sonido brutal. Sonaban las campanas épicas mientras las escenas de guerreros y doncellas del metal, -cuyas imágenes habían ambientado el escenario en esa primera media docena de temas-, se transfiguraban en una especie de montaña del destino entre brumas y en intensos y oscuros azules y grises. Cañones de fuego hacían de las suyas por delante de los escenarios épicos que daban cobijo a los warriors del metal. El puente del destino era la atmósfera que envolvía a la voz distorsionada del semidiós Joey DeMaio.

Los Manowar desplegaban todo su mensaje sobre la suerte de los guerreros en un destino heroico. Las imágenes de las luchas de los guerreros en la espesura del bosque parecían una premonición de la mismísima batalla de Roncesvalles. Era la epopeya y el canto de la poderosa espada en su expresión más épica. Una demostración de poderoso orgullo del metal de unos Manowar muy en forma que triunfaron en Pamplona ante un público venido de cientos de rincones del norte.

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