La Ciudadela de Pamplona expone las pinturas de gran formato de seis artistas pamploneses
La muestra, una colaboración del Ayuntamiento y del Ateneo Navarro, la protagonizan obras de Andrea Ganuza, María Azcona, Carlos Puig, Juan Sukilbide, David Anocibar y Pedro Osakar


Publicado el 31/01/2025 a las 17:32
La Sala de Armas de la Ciudadela sirve a seis artistas pamploneses para expandir su pintura: David Anocibar, María Azcona, Andrea Ganuza, Pedro Osákar, Carlos Puig y Juan Sukilbide están participando en la exposición 'Fuera de Formato / Formatutik kanpo’, una colaboración entre el Ayuntamiento de Pamplona y el Ateneo Navarro, con el objetivo de reflexionar sobre la vitalidad de las artes plásticas en Navarra. La muestra incluye obra de diversas técnicas y formatos que interpelan con fuerza al público visitante. La exposición permanecerá hasta el 4 de mayo y la inauguración tendrá lugar este viernes 31 de enero a las 19 horas.
En la presentación de la exposición este viernes han participado la concejala delegada de Cultura, Maider Beloki y el presidente de Ateneo Navarro, Pedro Salaberri, comisario de la muestra junto a Javier Manzanos Garayoa, técnico de Artes Plásticas del Ayuntamiento de Pamplona.
La selección de los seis artistas obedece a su peculiar voz propia y su singular relación con la creación artística, ha indicado Salaberri. “Hay muchos artistas con una acusada personalidad, pero todos no caben para que aporten su propia voz”, de ahí que se haya reducido el número, a seis, “para que se vea bien a cada uno”. En realidad, se trata de seis muestras individuales, con su universo de riqueza de imágenes y pensamiento; cada artista invita al público al placer, la reflexión o el entusiasmo, y lo hace con una fuerza propia. Se trata de seis maneras de vivir el hecho artístico como algo enriquecedor, con mundos que suman nuevas perspectivas.
Esta es la cuarta colaboración entre el Ayuntamiento de Pamplona y el Ateneo Navarro después de las exposiciones 'Arte y naturaleza' (2020, con 35 artistas), 'Sanfermines imaginados' (2021, 55 artistas) y 'Después de los encuentros' (2022), tras conmemorarse los cincuenta años de los Encuentros de Pamplona 1972. “Propusimos no volver a hablar de aquellos Encuentros sino qué habían dejado, y aquí [Sala de Armas] expusieron 18 artistas”, se ha referido Salaberri a 'Después de los Encuentros'.
¿Y por qué 'Fuera de formato'? “Las propuestas que están aquí son muy valientes y, además, ciertamente, a veces se salen del formato que podemos esperar cuando vamos a ver una exposición. Nos parecía que 'Fuera de formato' era también aludir a una cierta singularidad de cada uno de los artistas que aquí íbamos a ver”.
Defensor Salaberri de la pintura —“y de todo el arte, pero como soy pintor, de la pintura”—, cree que a veces se ha puesto en cuestión si todavía sirve para hablar de nuestro mundo. “Es una discusión para mí absolutamente estéril. Creo que no podemos prescindir ni de la poesía, ni de la arquitectura, ni del cine, ni de nada porque cada lenguaje aporta algo específico. La pintura también aporta cosas de forma específica. Es un lenguaje maravilloso que siempre va a estar ahí, y esta exposición es una muestra”.
CARLOS PUIG AYESTARÁN. HAYAS Y RETABLOS
Cuando recibió la llamada de Salaberri y le propuso que no tuviera límites —“que me disparara”—, a la mente de Puig (Pamplona, 1970) llegó “enseguida” uno de los cuadros que está exponiendo, un hayedo, el primero que hizo, un cuadro horizontal compuesto de cuatro secciones verticales de papel cortadas a mano que se han unido para la exposición. Este cuadro es el que dio forma a todo lo demás. “Los límites en pintura dan soluciones a las cosas”, ha señalado Puig, para quien ese límite en su caso es la bajera en la que pinta, de 2,20 metros de alto, teniendo dos metros de altura el cuadro que expone. El límite también lo ha puesto el papel, que ha utilizado “el más grande que existe”. En la Sala de Armas está exponiendo nuevas obras, de hasta cuatro y seis metros de largo, creadas para Fuera de formato. Y muestra hayedos y retablos porque le atraen y considera que tienen un punto en común, “sobre todo para hacer una pincelada un poco suelta”, además de compartir el bosque y la iglesia “la grandiosidad”, ha apuntado el artista, que últimamente había hecho cuadros de gran formato y cuya manera de ser resulta a Salaberri “expansiva y 'disfrutadora'”. “Para meterse uno con esto”, ha indicado el presidente del Ateneo, “hay que tener esa energía, esa gana”.


JUAN SUKILBIDE. DE_MÁS (NI JUNTO NI POR SEPARADO)
Ya había expuesto antes en Ciudadela Sukilbide (Pamplona, 1961), cuya Sala de Mixtos le gusta mucho. Allí tuvo una experiencia “muy particular”, en tiempos de la covid, con una exposición montada cuando se anunció el confinamiento. “Como hubo un momento en que no se podía mover nada, ni la gente ni las cosas, mi exposición estuvo semanas enteras con luces apagadas y sin visitas. Para mí, que estos cuadros tan vibrantes y luminosos estuvieran en una cárcel...”. Porque Sukilbide pinta con mucho color y mucha sensación de vibración, sin temas preferidos, si bien últimamente está pintado paisajes, montañas muy picudas, relacionándolas con casas y tejados muy picudos, porque para él tienen que ver “con las relaciones humanas y la cercanía, las fronteras y las distancias”. Le gustan los tamaños grandes, y tiene a veces la sensación de ser un privilegiado por contar con esas condiciones, pero al mismo tiempo la obligación de aprovecharlas bien, en el sentido de usar unos tamaños que él sabe que otras personas no pueden por razones de limitación física. “Ver tu obra en relación, vecindad, con otras”, se ha referido a las de los otros cinco artistas de la exposición, “es para mí en esta ocasión muy importante y alentador”. Porque sus cuadros son grandes, pero en relación con otros ya tienen otra dimensión, y lo mismo pasa con el color, las formas, el lenguaje de cada uno. “Para mí ahora es muy valioso compartir”, ha añadido. “Me gusta la pintura porque es silenciosa. Puede estar llena de cosas y ser algo cacofónico u horrible visualmente, pero en el momento en que apartas la mirada eso ya no está, y lo valoro mucho”.


ANDREA GANUZA. QUIZAS SEA POR ESO QUE SUEÑO CON LA SELVA
Licenciada en Bellas Artes, a Ganuza (Pamplona, 1988) le han ido interesando el arte conceptual y el mundo de las ideas, luego la ilustración y el cómic, pero tenía ganas de volver a pintar, lo que le ha permitido esta exposición, que se ha tomado como un desafío. Porque ella pensó que el cuadro que iba a aportar era grande, hasta que se dio cuenta de que no —“trabajo con cómic e ilustración y mi máximo son A3 y A2”—. Hace tiempo que puso el foco en el cómic en su formato más expandido en hibridación con el arte contemporáneo, investigando, dibujando con otros autores, saliéndose del papel o de los límites de las viñetas, pues ha reconocido que le molestan los sistemas de control, ya sea una línea que delimita una viñeta o un sistema policial. Y por aquí va la obra que expone en 'Fuera de formato', a partir también de su atención a cómo se mueven los cuerpos en las ciudades. “He vivido en muchos sitios, Barcelona, Inglaterra, Colombia, Canadá... y ahora estoy en Iruña, y me sorprende mucho que la gente no baila, de modo que hace tiempo que pongo el foco en si el problema es la gente, el espacio, el control...”. Por eso se hizo una pregunta y la trabajó, tomando esta exposición como un espacio de experimentación. Además, al trabajar desde hace tiempo con Colombia, la selva siempre le llama, ha anotado, así que la obra es una especie de cómic roto. “Volver a pintar al óleo ha sido para mí como aprender a andar con patines, muy raro, pero me lo he pasado muy bien: estoy muy orgullosa de haber llevado el cuadro hasta el final porque aquí ha habido todo tipo de crisis, y qué es el proceso artístico si no es eso”, ha reflexionado. Por eso, vivir nuevamente la pintura le ha hecho volorarla más y valorar el trabajo de los compañeros de exposición. “Porque ahora sé lo que está ahí: que un cuadro es un barro”.


PEDRO OSAKAR. COME EN CASA!
Presenta Osakar (Pamplona, 1965) dos piezas. Una, lo que queda de una instalación que hizo en 2018 en el centro de Granada, donde vive, una iniciativa del área de cultura de la Diputación provincial en un espacio público: 'Come en casa!' es una reflexión crítica que se insertó en la plaza de Bib-Rambla, "un espacio histórico de gran calidad urbanística que ha sufrido una transformación muy agresiva por la ocupación del espacio público con las terrazas de los nuevos restaurantes que han ido floreciendo". El proyecto estuvo tres meses en esa plaza y supuso la intervención con una estructura en el techo del kiosko como soporte para una campaña publicitaria cuyo lema fue 'Come en casa!'. Además, los eslóganes 'Beba agua!', 'Come pan!', 'Come fruta!', 'Cocina productos frescos!' y Consume productos de temporada!'. Y para él, que la gente se preguntara qué era eso, quién lo había hecho y para qué era "suficiente". La otra pieza la hizo en EE UU, en 2017, a raíz de la estética de los rótulos y de la publicidad de los 'dinners', unos restaurantes de carretera típicos de la cultura americana y con una estética muy pop. “La idea era rescatar esos carteles, distorsionarlos informáticamente y reproducirlos con los mismos materiales con los que están fabricados”.


DAVID ANOCIBAR. DIALOGANDO CON LA VIDA
Especializado en el retrato del natural, la experiencia de Anocibar (Pamplona, 1977) con las tres obras que presenta en 'Fuera de formato' la ha vivido como una prueba. “Me gustan los grandes formatos, y llevaba tiempo con que me daba envidia la pintura mural, me apetecía probar la técnica del retrato del natural, con modelo, en gran formato”. Pero ha sido complicado, ha reconocido. “Estás acostumbrado a solucionar la mancha de una manera, y la distancia y el tamaño complica esa manera de entender la mancha. Mi trabajo para estas obras ha sido cambiar la distancia a la que trabajas del lienzo, agrandar la mancha, agrandar los pinceles...”. Ha sido un proceso "de aprendizaje y de sufrimiento porque es mucho más difícil hacer encajar todo cuando se está acostumbrado a hacerlo de otra forma”, lo que le ha llevado a ayudarse de pequeños bocetos. Las poses se le ocurrieron al ver la película francesa 'Dialogando con la vida', en la que el protagonista habla de una pérdida muy importante. “Me gustó sobre todo la estética porque en toda la película se protegen con una capucha para pasar desapercibidos en muchas situaciones. De ahí la idea [en su obra] de que están todos cubiertos, como protegiéndose, pero a la vez viéndoles”, ha indicado de 'El joven de las perlas', 'El legendario hombre tigre' y 'Bigote verde'.


MARÍA AZCONA RETA. RECAPITULAR, REVISAR, MIRAR
Azcona (Pamplona, 1991) ha vuelto sobre el trabajo hecho (últimos 10 años) para plantear nuevas formas de resolver imágenes y celebrar la pintura con sus infinitas posibilidades, recreándose en los elementos formales y evitando la trascendencia. Con juego de referencias a la historia del arte, para Salaberri, Azcona es una artista “con una ingenuidad sabia y una imaginación que responde a su cabeza”, con títulos como 'Como aquella vez que contabas cuentos y yo me dormía', 'Tú eres mi mejor amigo', 'Mi otro amigo', 'No podéis pasar', 'Sueño de miércoles durante la siesta', 'Galli'... “Hay humor, deslizamiento...evitando la trascendencia en su pintura”. “Es una imaginación la de ella que me resulta extraordinariamente sugerente”, ha apuntado Salaberri, para quien en los últimos años la obra de Azcona se ha dulcificado. "Sus cuadros siempre me resultan abiertos”.


+ 'Fuera de formato'. Sala de Armas de la Ciudadela. Hasta el 4 de mayo. De martes a sábado, de 11.30 a 13.30 horas y de 18 a 20.30 horas; domingos y festivos, de 11.30 a 13.30 horas.